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Ojos Caos

Imagen ilustrativa

La Visión Bruja, denominada a veces sexto sentido, es el término genérico que los hechiceros colegiados han dado a la capacidad que poseen la mayoría de los practicantes de magia para ver realmente los vientos de la magia y percibir la presencia o ausencia de magia.

Todas las personas que nacen con talento para la magia tienen cierto grado de visión bruja que puede desarrollarse y mejorarse con la práctica, hasta que el hechicero es capaz de ver realmente el flujo de los vientos de la magia, contemplar los chispeantes colores de la energía del Caos en estado puro, e incrementar su capacidad para controlados a la hora de lanzar hechizos.

El término es en ciertos aspectos negativo, pues ningún hechicero inexperto permitiría jamás que lo llamasen brujo, y ciertamente no se consideran como tales. No obstante, la expresión es más antigua que los propios colegios y ya ha entrado en el lenguaje vernáculo de la mayoría de magister junto a términos menos degradantes como "visión espiritual".

DescripciónEditar

Todo el que posee visión bruja contempla el mundo como si mirase a través de dos tipos distintos de visión superpuestos. Con su visión mundana normal, la persona aethíricamente sensible ve como cualquier otro humano. Con su visión bruja, la persona en cuestión ve los vientos de la magia hasta cierto punto, ya sea como ondulantes nubes y ríos de agitada energía coloreada o como manifestaciones de sus propios pensamientos, recuerdos, emociones, deseos, creencias y temores, tanto suyos como de la gente que le rodea. La expresión común de la visión bruja para los hechiceros inexpertos consiste en percibir formas extrañas y luces irritantes por el rabillo del ojo. En función de la potencia de la visión bruja que se posea, se podrían llegar a percibir los movimientos de la magia y ver a los objetos y seres cargados mágicamente hasta en la oscuridad o aunque se tengan los ojos cerrados, cegados o incluso arrancados.

Algunas de las personas que tienen la visión bruja más desarrollada son capaces de ver el mundo entero incluso sin sus ojos; perciben con una claridad total las almas, pensamientos e intenciones de todos los seres vivos que les rodean; ven cómo la magia se arremolina a su alrededor y a su través, y en el de codas las demás cosas del mundo. La visión bruja no puede apagarse nunca y hasta los más grandes magister con toda su disciplina tienen problemas para ignorarla. Esto es parte del motivo por el cual los hechiceros y demás practicantes de magia con visión bruja son tan excéntricos (por no decir que están locos de remate). Quienes la poseen viven rodeados por un mundo de colores mágicos envolventes, pensamientos, sueños y pesadillas totalmente visibles, visiones fugaces de acontecimientos pasadas y futuros, auras y todo tipo de visiones arcanas y extravagantes.

A diferencia del sexto sentido y de la afinidad con el Aethyr, la visión bruja (o sentido mágico) no puede explicarse con una mera sensación. O bien la mayor parte de los habitantes del Viejo Mundo la consideran locura, o la gente con visión bruja cree realmente que están viendo seres físicos que existen de verdad a su alrededor. Los que nacen con visión bruja crecen creyendo que ver auras de colores alrededor de las criaturas vivientes es algo completamente normal; también puede que familia y amigos que carecen de un talento similar les hayan convencido de que están siendo acosados o atormentados por demonios. En cierto sentido, estas amigos y familiares tienen razón, pues tales cosas existen prácticamente en todas partes, aunque casi nunca son visibles y raras veces interactúan con el mundo mortal.

Las encarnaciones del CaosEditar

La habilidad de sentir la magia permite a magister y similares controlar mejor las energías que manipulan. Aparte de esta utilidad, la visión bruja también revela abundantes manifestaciones extrañas, fenómenos fantasmagóricos e incluso retazos del futuro y el pasado. La mayoría de los magister aprenden a vivir con las visio nes que experimentan, que en ocasiones pueden llegar a ser muy perturbadoras, recordándose a sí mismos que su arte está lleno de misterios imposibles de desvelar. Pero algunas manifestaciones son demasiado terroríficas, demasiado enloquecedoras como para ignorarlas. Estos son los vestigios, la esencia del Caos transformada en algo parecido a la carne, pero que es intangible, insustancial, e incapaz de afectar al mundo de forma significativa (o, al menos, eso es lo que dicen los magister).

Los seres del Aethyr, a falta de un término que los defina mejor, son heraldos, apariciones que anuncian la llegada de algún suceso importante. Pueden adoptar la forma de un nido de gusanos serpenteantes, de feroces brujas muertas mucho tiempo atrás, o incluso de una manada de sabuesos fantasmales que exhalan fuego y sueltan chispas a cada paso que dan. A pesar de su aspecto macabro y desagradable, no parecen tener poder sobre quienes los ven.

Entonces, ¿qué son estos seres que sólo son visibles para quienes poseen visión bruja? Existen numerosas teorías, que van desde demonios que luchan por atravesar la barrera que sepan al mundo mortal del Reino del Caos, hasta alucinaciones provocadas por la práctica de artes prohibidas. Lo que se sabe con seguridad es que las apariciones siempre se manifiestan tras algún suceso mágico significativo, como si hubieran sido atraídas por él, empujadas a observar al hechicero mientras ejerce su magia. Y lo que es más importante, los mismos heraldos suelen aparecer una y otra vez siempre que se dan ciertas condiciones. Por ejemplo, las Doncellas siempre se manifiestan tras un uso excesivo de magia celestial o dorada. Los Gusanos Carroñeros parecen sentirse atraídos por la magia amatista y de jade, y así con todo. Como estas apariciones se dejan ver una y otra vez, debe haber algún motivo para ello, y no cabe duda de que han de tener algún propósito.

La VerdadEditar

Las apariciones son tan reales como los demonios, y como los mismísimos dioses oscuros. Su existencia es una ventana a la propia naturaleza del Caos. Tanto éste como sus esbirros no son sino reflejos de las ideas y pesadillas de los mortales. El Caos se alimenta de los miedos y los recelos para adoptar una forma, conviniéndose en aquello que repugna a los mortales. Las apariciones se forman a partir de estas mismas emociones, pero están definidas por los mitos y leyendas comunes que han circulado entre los practicantes de la magia desde que los elfos estudiaron por primera vez los vientos de la magia.

Son lo que los magister esperan ver, nada más. Con cada leyenda de Mastines Oscuros o avistamientos de la Sierpe Omnisciente, los magos buscan inconscientemente a tales seres, proyectando su visión bruja para ver si están siendo observados por sus enemigos, por los demonios que acechan desde las sombras de todo hechizo que lanzan. Por ello son tan reales como irreales; son las manifestadoras de sus expectativas, del terror generalizado que sienten hacia lo que yace más allá del velo de la realidad.

FuentesEditar

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