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Lo que sigue es la traducción de las respuestas de Josh Reynolds, autor de parte de la pentalogía de El Fin de los Tiempos, a los fans interesados en saber qué ocurrió con las regiones y facciones que no fueron mencionadas más que de pasada en esos libros. No se consideran material oficial por no haber sido publicadas por Games Workshop, pero consideramos interesante para los fans de Warhammer tener acceso a ellas de todas formas. Disfrutad de la lectura.

Tristemente, el Caballero Santo cayó a principios del Fin de los Tiempos, asesinado por Krell a instancias de Heinrich Kemmler, durante la destrucción de Mercal, antes de que Kemmler se uniera a las fuerzas de Arkhan en las Cámaras. El Caballero luchó valientemente contra Krell, pero no fue rival para el tumulario asesino. Su blindado cuerpo fue levantado para unirse a la Legión Maldita, al servicio de su asesino. Finalmente fue puesto en reposo en la Batalla de La Maisontaal.

El Caballero Oscuro y la Doncella Espectral cayeron durante la guerra civil bretoniana, cuando el Duque Rojo intentó aprovechar el caos para sus propios fines. La interferencia del Duque Rojo no fue apreciada por Arkhan el Negro, y el liche redujo el séquito de muertos vivientes del vampiro a cenizas y polvo, y puso al enloquecido vampiro en fuga. El Caballero Oscuro y la Doncella Espectral estuvieron entre aquellas cosas muertas que yacían permanentemente descansando por las hechicerías de Arkhan.

Tras la batalla por Milek Jakubiec Bretonia Warhammer Total War

Cuando Gilles regresó, Bretonia ya estaba en la cúspide del desastre. Las plagas de Nurgle habían devastado a la población, y los muertos sin control eran un peligro para los que quedaban. Los invasores del Caos se abrieron camino hacia el interior de las costas del norte, mientras los Skaven cruzaban las Montañas de Irrana desde el sur. Con el corazón apesadumbrado, Gilles despachó a sus mejores y más valerosos caballeros para reforzar el Imperio, y se preparó para salvar lo que pudiera de su reino.

Sólo unos pocos de los actos de heroísmo y desafío que siguen fueron registrados mientras una por una, las provincias caían. Bordeleaux y las otras provincias costeras, incluyendo Couronne fueron barridas por una enorme invasión, dirigida por el hijo elegido de Slaanesh, Sigvald.

Gilles se retiró a Parravon con sus fuerzas supervivientes, mientras Mousillon caía ante los no muertos y Brionne y Carcassonne acababan sumergidas ante mareas de Skaven. La Fortaleza de Gaudaron resistió durante varias semanas, bajo el mando del Caballero del Grial, Sir Amalric de Gaudaron, pero finalmente, también cayó. Amalric se retiró hacia Brionne, pero fue alcanzado por los Skaven, y asesinado por agentes del Clan Eshin.

Bastonne fue la próxima en caer. Hengus y sus compañeros titánicos habían llegado a Bretonia por el Fin de los Tiempos, pero su largo viaje llegó a un triste final en Bastonne, donde las fuerzas del Caos sitiaron la fortaleza del Duque Bohemond. Hengus y los gigantes lucharon al lado de Tristán el Trovador, Jules el Juglar y el propio Matabestias contra un ejército enorme de Hombres Bestia. Bolos fue el primero en caer, trabado en batalla con una enorme Gorgona. Cachtorr cayó después, enterrado bajo los muros de la fortaleza, en vano intento para evitar que se derrumbaran sobre la forma inconsciente de Hengus. Tristán murió el último, con su heroica voz silenciada para siempre por el golpe de una tosca hacha. Jasperre el Hermoso cayó luchando contra los Hombres Bestia en Bastonne, junto al druída Hengus y Tristán el Trovador. Bastonne cayó unas horas más tarde, mientras el Duque Bohemond, acompañado por un taciturno Jules, llevaban a los supervivientes hacia las Montañas Grises.

Ejército Bretonia No Muertos Karl Kopinski

Quenelles fue devastado por los muertos, los Skaven y el Caos durante el Fin de los Tiempos. Con su Duque luchando en el Imperio, el ducado quedó en manos de Guillaume de Grenoullie, que, aunque valiente, no era rival para el monstruoso Sigvald y sus aliados bestiales. Aloys de Montjoie murió en el asedio que siguió, víctima de las oportunistas espadas eunucas de Sigvald, mientras el Señor del Caos mataba a Guillaume en combate singular. Quenelles se redujo a cenizas. Los supervivientes fueron conducidos hacia el Cerro del Orco por Eleanor, quien buscó un santuario incierto para su gente en las montañas. Fueron perseguidos por las manadas de guerra de los Hombres Bestia, que se precipitaban hacia Bastonne, mientras Sigvald conducía sus fuerzas hacia el este, hacia Parravon.

El Duque Gilon cayó defendiendo Aquitaine contra los ejércitos que avanzaban de Styrkaar de los Sortsvinaers. Mientras éste último tomaba tierra, él y sus guardaespaldas cargaron contra el Duque Gilon y sus caballeros, y el envejecido Gilon cayó ante la hoja de Styrkaar. Su hijo, Sir Richemont, logró reunir las fuerzas restantes de su padre y, después de rescatar a Iselda de los pabellones del placer recientemente erigidos de Vandred el Cruel, se retiró con la esperanza de fortificar la ciudad de Aquitaine. Allí, se unieron a Agravain de la Noble Gesta, que vino a prestar su espada en defensa de la ciudad.

Vandred sitió Aquitaine, mientras Styrkaar avanzaba hacia el este. La ciudad resistió por una quincena, antes de que los Tres Rojos - gigantes de asedio especialmente entrenados, comprados a los Dawi Zharr - fueran desatados contra las murallas de la ciudad. Cuando los gigantes derribaron los muros y las fuerzas del Caos avanzaron al interior, Agravain condujo a sus hombres en un contraataque, y consiguió matar a dos de las bestias, antes de que la tercera lo aplastara bajo sus garras de hierro negro. Sir Richemont se encontró con Vandred en combate singular mientras la ciudad ardía, y mató al Señor del Caos, incluso cuando la espada de éste le perforó el corazón. Incluso entonces, las magias de Iselda casi cambiaron la corriente de la batalla, antes de que fuera superada por las magias del Guardián de los Secretos, Amin'Hrith.

Strigoi Matthew Starbuck

Abhorash consigió llegar a Mousillon, habiéndose abierto camino a través de Arabia y Estalia con un puñado de seguidores elegidos, y tras la caída de Mourkain, Ushoran buscó algún lugar aislado, donde reunir a su gente sin la interferencia de Nagash o los Skaven. Las tribus necrófagas que acechaban bajo la ciudad se alzaron ante su llegada, y los caballeros envilecidos que gobernaban allí se unieron a él a cambio del Beso Oscuro. Los Striganos emigraron así al oeste, sobre las Montañas Grises, y con ellos llegaron los supervivientes de la perdida Strigos, incluyendo Gashnag, el infame Príncipe Negro. Ushoran y Abhorash repelieron numerosos ataques contra Mousillon, pero no podían resistir para siempre. Los Strigoi propusieron refugiarse en las madrigueras necrófagas debajo de la ciudad, y llevar allí la lucha a los Skaven. Sin embargo Abhorash decidió llevar a sus guerreros, así como a aquellos caballeros vampiros que deseasen seguirle para romper el sitio de Parravon, para poder pagar su deuda con Gilles.

El asedio de Parravon duró varias semanas y el único respiro llegó cuando los muertos salieron de Mousillon, dejándola para que los Skaven y el Caos peleasen. Dirigidos por Abhorash, los muertos rompieron las líneas del Caos. Abhorash mató a Styrkaar, el segundo al mando de Sigvald, permitiendo que Gilles y sus caballeros restantes guiaran a los que pudieron hacia las montañas y La Maisontaal...

Bertrand el Bandido murió durante el asedio de Parravon, después de acertar con una flecha bendita a través de un ojo de Amin'Hrith, el Despellejaalmas. El Guardián de los Secretos rompió las murallas de la ciudad amurallada y Bertrand fue atrapado bajo los escombros. Cuando el demonio se acercó a él, se alzó de los escombros, pasando junto a los cuerpos rotos de sus leales amigos y compañeros y preparó la flecha restante. Con su último disparo, perforó el cerebro pecaminoso del demonio y liberó las almas atrapadas de los enanos de Karak Vlag, que cargaron contra el ejército de Slaanesh antes de desaparecer.

El Caballero de la Lanza Invencible cayó en batalla durante el Sitio de Parravon, asesinado por Sigvald el Magnífico. Armand y Reynard cayeron ambos en Parravon también, batallando las fuerzas del caos.

Fuente

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