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Strigoi by DaveAllsop

Imagen ilustrativa

Se dice que un velero oscuro llegó a las costas de Albión de noche. Un grupo de los vampiros nómadas Striganos irrumpió en el Viejo Mundo, prepararon sus caravanas e irrumpieron en el interior de la isla antes de que amaneciese. Un sólo Arúspice permanecía en la cima de los blancos acantilados, contemplando el paisaje que se extendía ante él. De repente, vio cómo unas criaturas horribles acompañadas de humanos que atracaban en la playa y se dirigían en dirección a los árboles. Entre estas extravagantes parodias de humanos distinguió a una criatura que exudaba tanto mal y odio que el Arúspice se horrorizó hasta lo más profundo de su alma. El aterrador Señor Vampiro del Clan Strigoi, Thrashlaar había puesto sus pies malditos en la isla y su rabia y maldad no conocen límite.

El viaje a través de los mares del Viejo Mundo en el interior de su féretro y conservado en la bodega del velero Strigoi, el vampiro no hizo otra cosa sino dar rienda suelta a un único pensamiento fruto de su enrevesada mente: destrucción. Tras siglos de ira contenida quemándole en su interior, un profundo odio enraizado y una envidia de todo, tanto vivos como muertos. Los venenosos susurros de un Emisario Oscuro han llenado su mente y ahora tiene la oportunidad de vengarse; vengarse de los no muertos que se volvieron contra él en el pasado, y venganza contra los vivos por su recuerdo constante de lo que había perdido.

La larga caravana de los supersticiosos Striganos ha sido vista cruzando el desolado paisaje de Albión con una serie de figuras extrañas de diferentes ejércitos incorporándose a ella. Varias tribus Orcas han pensado en los Strigoi como un blanco fácil al que atacar, y una de estas tribus liderada por el Señor de la Guerra Drokknag se lanzó al ataque con una furia desatada sobre lo que parecían unas criaturas indefensas. Este ataque tuvo consecuencias fatales para los Orcos pues los poderosos aliados de los striganos les contraatacaron con una ferocidad devastadora.

Saliendo de la envolvente niebla, aparecieron unas torturadas almas que se lanzaron sobre los atacantes, sembrando oleadas de pánico entre las filas de Orcos, mientras estas aterradoras criaturas les desgarraban clavándoles unas garras ennegrecidas y colmillos rotos. Entre estas terroríficas criaturas, la abominación Thrashlaar empezó a luchar con un odio y furia incontenibles, desgarrando los cuerpos de los guerreros Orcos. Se lanzó sobre el Señor de la Guerra Orco Drokknag, ignorando innumerables ataques que hubiesen hecho caer a cualquier ser vivo. Entre una lluvia de ataques frenéticos, el retorcido Strigoi clavó sus fétidas garras en el cuello del Orco. Un torrente de sangre oscura cayó como una fuente del cuello desgarrado mientras Thrashlaar le asestaba otro en la garganta. Mientras los Orcos abandonaban el campo de batalla, los Necrófagos se inclinaban sobre los caídos en combate para celebrar su victoria con un festín de cadáveres.

El clima de Albión carece de la luz directa del sol lo que permite a los Vampiros el poder desplazarse y combatir también durante el día aunque sus poderes se vean algo mermados, y la caravana avanza normalmente por la noche. Los Necrófagos procuran ocultarse en los pantanos durante el día ya que el frío y húmedo medio ambiente que los rodea se adecúa perfectamente a sus necesidades. El mismo Thrashlaar también suele retirarse hasta la caída de la noche y se entierra a sí mismo en el lodazal. Suele descansar cada día en un lugar diferente, o al menos es lo que cuentan las supersticiones Strigoi, pues es respetado y temido, y todavía más si no saben donde reposa. Al entrar en su estado onírico, sus enrevesadas fantasías de venganza y poder le asaltan mientras se recupera a una increíble rapidez de las heridas sufridas en combate, para surgir cada nueva noche totalmente recuperado.

Acompaña a Thrashlaar la hermosa nigromante Lady Rolinda que a pesar de su aparente juventud y belleza, se rumorea que ya ha tiene cientos de años. Rolinda es la base de los planes Strigoi pues Thrashlaar intenta utilizar sus poderes para desatar su último acto de venganza. También se dice que ella utiliza sus poderes nigrománticos para mantener el aspecto de una joven, aunque el corazón que hay bajo su piel esté podrido. Rolinda pertenece al clan Strigoi aunque no parezca uno de ellos. Retroceden ante su simple presencia y realizan gestos de protección a su paso, pues temen que vuelva sus demoníacos ojos sobre ellos. Thrashlaar la desprecia, pero ha de tolerarla mientras le siga siendo útil.

Thrashlaar se dirige con su creciente ejército hacia uno de los círculos de piedras sagradas de la isla. Reconoce que el poder de Lady Rolinda podría allí aumentar hasta alcanzar cotas inimaginables ya que ella sería capaz de utilizar al máximo la energía innata que emanan estas piedras y el tamaño de su ejército crecería considerablemente. Sueña con una época en la que su poder será tan grande que por fin podrá tomarse su terrible venganza en una época futura en la que serán otros los que tengan que vivir permanentemente escondidos y aterrados.

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