FANDOM


Jinetes del Bosque Elfos Silvanos por Des Hanley

El Bosque de Loren está rodeado por grandes extensiones de páramos y áreas cubiertas de maleza. En ellos, los árboles raquíticos y las escasas arboledas se entremezclan con grandes extensiones de helechos y brezales. Entre las zarzas pueden verse montículos pedregosos y rocas. Aquí y allá, el paisaje está salpicado de menhires, antiguos túmulos funerarios formados por rocas gigantescas y círculos de piedra. Algunos de ellos fueron construidos por tribus de Hombres en la remota antigüedad; los orígenes de otros son un misterio. En su interior se ocultan tesoros y peligros desconocidos. Más al exterior se hallan los monolitos colocados por los primeros Elfos de Athel Loren.

Esta zona fronteriza de Athel Loren se denomina los Páramos Salvajes (Yn Cromarc Wyldyr en el idioma élfico), desde donde puede contemplarse la densa espesura del bosque. Algunas de las rocas más altas sirvieron para representar las fronteras del reino, que ningún hombre podría traspasar sin el permiso del Rey y la Reina del Bosque. Estos monolitos están esculpidos con grabados y símbolos de los Elfos Silvanos para alejar mágicamente a los enemigos y rodear el reino de una barrera de protecciones mágicas ¡Atravesar la línea de las rocas significa la muerte! Sin embargo, esta no es su única función, pues ya desde sus orígenes, los Asrai conocían el poder del bosque, y trataron de contener su furia.

Defensor de Loren por Des Hanley Páramos Salvajes Elfos Silvanos

Los Páramos Salvajes es una frontera siempre en movimiento, con los árboles en combate perenne contra la barrera de monolitos. En ocasiones, cuando el verano está en su punto más alto, los árboles sobrepasan los monolitos y se extienden por los tierras que hay más allá. Cuando esto sucede, los Cantores de los Árboles y Aedas Mágicos de Athel Loren desatan rápidamente su magia para convencer a los árboles de que regresen a su hogar. No lo hacen para salvar a los campesinos de Bretonia de las tierras circundantes (aunque ello ayuda a salvar innumerables vidas), sino más bien para mantener el frágil equilibrio gracias al cuál existe Athel Loren. Aunque el instinto de los árboles es extender sus raíces por todo el mundo, los Elfos tratan de preservar la unidad de la que se nutre el bosque. Además, si permitieran a los árboles y espíritus vagar por el mundo exterior, muchos perecerían. Peor aún, los que sobrevivieran lo harían sólo por haberse convertido en seres tan crueles y sanguinarios como los más terribles sirvientes del Caos. Por ello, los Asrai protegen el bosque impidiendo el acceso de los intrusos.

Cualquiera que se adentre en los Páramos Salvajes para dirigirse al bosque corre el riesgo de ser aplastado por la Estirpe de Equos, o ser acosado por los Jinetes del Bosque con sus lanzas y arcos. Estos guerreros recorren sin descanso los páramos buscando y persiguiendo a los intrusos. A veces, paladines rivales compiten conduciendo sus carruajes o corceles entre las grandes piedras. De noche, acampan en las arboledas de robles o regresan al bosque, siendo relevados por otras tropas procedentes de las Praderas del Sur.

En el pasado, los Elfos Silvanos y los Barones Bretonianos se disputaron ésta tierra, produciéndose numerosos enfrentamientos violentos y sangrientos. Los Elfos Silvanos normalmente llevaban a cabo un amago de huida hacia el bosque, siendo perseguidos por los Caballeros más temerarios. Estos Caballeros jamás regresaban. Al final, los Barones aprendieron a respetar el poder de Athel Loren y el propio Rey Bretoniano reconoció el dominio del Rey y la Reina del Bosque sobre ésta tierra en litigio.

FuenteEditar

  • Libro de ejército de 5ª edición, Elfos Silvanos.
  • Libro de ejército de 8ª edición, Elfos Silvanos.
El contenido de la comunidad está disponible bajo CC-BY-SA a menos que se indique lo contrario.