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Oswald von Konigswald por Martin McKenna

Oswald von Königswald es el príncipe heredero de la corona de la provincia de Ostland, y es considerado uno de los mayores héroes del Imperio. De 43 años (aunque aparenta tener diez años menos), de pelo y rubio y penetrantes ojos marrones, siempre va elegantemente vestido con finas sedas y joyas de gran valor. Es un hombre muy apuesto y es el favorito de muchas damas jóvenes (y no tan jóvenes) de las Cortes Ostland e Imperial. Esto, sin embargo, no es la verdadera causa de su fama. Esta se debe a que acabó con la no-vida de Constant Drachenfels, el temible nigromante que había estado aterrorizando las tierras del Imperio y Bretonia durante siglos.

Algunas personas desagradables lo han descrito como un "héroe profesional” sin otros talentos a su nombre, aunque esto no le perjudica, pues tiene muchos virtudes. Aún así, se han escrito baladas sobre su heroica hazaña; los juglares han profundizado en su vida por unas monedas; periódicos baratos han dramatizado sus aventuras para aquellos con un centavo extra que gastar.... y bajo el mecenazgo del propio príncipe, el gran dramaturgo Detlef Sierck está preparando “Drachenfels” una obra de teatro que cuenta el heroísmo de Oswald.

Oswald tiene sus propias razones para desear la obra sea puesta en escena. Su padre, el elector, está senil y a punto de morir, por lo que cuando muera, Oswald tomará el cargo de Conde Elector de su provincia, y considera que una obra dramática de sus gran hazaña le será muy útil cuando regrese a la corte como elector de Ostland. 

Historia Editar

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Este artículo puede contener spoilers de Drachenfels

En el años 2477, Oswald von Königswald dirigió una banda de guerreros para asaltar el Castillo Drachenfels, situado en las Montañas Grises, y acabar para siempre con la vida del temido Constant Drachenfels, que durante milenios había extendido el terror en las tierras circundantes de El Imperio y Bretonia. Entre los compañeros de Oswald, estaba la vampiresa Geneviève Dieudonné, cuya familia había sido asesinada para el oscuro hechicero siglos atras. 

Aquella misión resultó ser tremendamente peligrosa, y muchos de los compañeros de Oswald perecieron en ella debido a las maquinaciones y trampas puestas en el camino por el Gran Hechicero. Nadie pudo ser testigo de como Oswald derrotaba a Drachenfels, pero con su victoria acabó con uno de los mayores males de la historia y su hazaña fue alabada por todos. Tras la derrota y muerte del Gran Hechicero, un ejército enviado por el Emperador Luitpold asaltó el castillo y acabaron con toda la guarnición y sirvientes de Drachenfels. La fortaleza iba a ser demolido, pero el propio Oswald intervino, pues deseaba conservar el castillo como un recordatorio de su gran victoria.

Drachenfels genevieve Detlef Sierck y Oswald von Königswald
Veinticinco años más tarde, debido a la precaria salud mental y física de su padre, Oswald se preparaba para ocupar el cargo de Conde Elector de Ostland, y antes de hacerlo decidió llevar a cabo una gran obra de teatro que relatara su hazaña en el propio castillo Drachenfels. Para ello, contrató a Detlef Sierck, uno de los mayores actores y directores de teatro del Imperio, que por aquella época estaba encerrado en el alcázar Mundsen debido a una desastrosa producción fallida al que se le hizo responsable del fracaso. Sierck debía escribir la obra sobre su victoria y debería encarnarlo en la misma. Para ayudarlo a escribir su historia, Oswald contactó con los últimos supervivientes de su banda, entre la que estaba Geneviève.

Aparte de la muerte de su padre, durante la producción de la obra ocurrieron una serie de desagradables acontecimientos (asesinatos, incidentes, apariciones de fantasmas, etc.) y los ensayos estuvieron a punto de enviar al traste el proyecto, sin embargo Oswald consiguió convencer a todos los presentes para que continuasen, hasta que finalmente la obra estuvo lista para su glamurosa primera representación. El estreno fue el evento social del año, y a ella acudieron lo más granado de la sociedad imperial: el Emperador Karl Franz, su hijo el príncipe Luitpold, los varios Condes Electores y numerosos funcionarios imperiales de alto rango.

Y en ese momento, fue cuando se descubrió las verdaderas intenciones de Oswald y la verdad sobre su famosa victoria.

Oswald von Königswald nunca derrotó a Constant Drachenfels, sino que fue derrotado por este. En lugar de matarlo, el nigromante supo reconocer la gran ambición del príncipe Oswald y su desprecio hacia la segunda casa de los Wilhelm y en especial hacia Karl Franz, así que le hizo una oferta que no pudo rechazar. Drachenfels sobrevivía al paso del tiempo a cambio de deshacerse de su viejo cuerpo decaído y renacer en uno nuevo construido y, a cambio de su vida y lealtad, Oswald le ayudaría hacerlo y entregarle el Imperio el bandeja. Tras sellar el trato, Drachenfels fingió su propia derrota y destrucción.

Para la primera parte, Oswald reunió a sus antiguos compañeros supervivientes a los que el nigromante iría asesinando y descuartizando para obtener la materia prima para su nuevo cuerpo. Para la segunda, Oswald siguió cultivando su imagen de héroe del Imperio y leal sirviente del emperador durante años, y con aquella obra pretendía que el hechicero acabara con la vida de los principales dirigentes del Imperio para que, al carecer de líderes, pudiera someter a la nación.

El nigromante hizo acto de presencia en plena representación justo en medio de la escena álgida de la misma, su famosa “derrota”, para acabar con la vida Geneviève, la última superviviente de la banda original de Oswald, para acto seguido asesinar a todos los presentes. Por su parte, el príncipe Oswald retenía a punta de cuchillo a Karl Franz para que lo observara todo. El complot de Constant Drachenfels hubiese tenido éxito sino fuera porque Detlef Sierck, en un acto de valentía sin precedentes, y con la ayuda de Geneviève, se enfrentó y destruyó al nigromante, esta vez de verdad y para siempre.

Oswald von Königswald, al ver como sus planes habían sido destruidos y sabiendo que estaba totalmente perdido, tras confesarle a Karl Franz todo el odio y desprecio que sentía hacia él, hizo un último intento de asesinarlo y trató de escapar, pero fue detenido y murió en combate contra Detlef Sierck. Su cadáver fue enterrado en una tumba sin nombre en la montaña.

A pesar de que los von Königswald habían sido siempre una familia leal al Imperio durante generaciones, la traición de Oswald despojó a la estirpe de todo su poder y el título de Conde Elector de Ostland pasó a manos de otra familia.

Fuentes Editar

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