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Nagash Gran Nigromante retornado Fin de los Tiempos

El Fin de los Tiempos

El trasfondo que puedes leer en esta sección o artículo se basa en la serie de libros de campaña y novelas de El Fin de los Tiempos, que recientemente ha sustituido la línea argumental de La Tormenta del Caos

Archaon Señor del Fin de los Tiempos

Morbidex Dos Veces Nacido fin de los tiempos

Campeón de Nurgle, Jinete Maggoth

Historia Editar

El joven guerrero conocido como Morbidex Nacido del Fuego tuvo un parto problemático, nacido desde el vientre de su madre cuando el pueblo de sus padres estaba siendo incendiado alrededor suyo. Desfigurado por las llamas, el aspecto temible de Morbidex impresionaba a todos los que lo veían. Sin embargo, fue su habilidad con las armas la que lo vio alzarse a caudillo de su tribu nómada, ya que Morbidex era un luchador implacable con una voluntad de hierro.

Morbidex había sido criado como un devoto adorador de los dioses oscuros, y había escuchado bien a sus chamanes. Durante sus noches tuteladas supo que el gran dios Tzeentch estaba asociado con las llamas del cambio. El joven caudillo llegó a creer que era el Gran Arquitecto el que lo había marcado siendo un bebé, y se comprometió a tomar su venganza. Sus chamanes estaban horrorizados ante la idea, pero el Nacido del Fuego insistió. Hizo los preparativos para un gran viaje, y partió hacia el Reino del Caos en busca de la ayuda del mayor rival de Tzeentch - el abuelo Nurgle.

Más y más al norte viajó Morbidex, escalando a través de ventisqueros y subiendo montañas en su peregrinación incesante. El paisaje alrededor de él se hizo extraño cuanto más al norte iba. Las cuevas se convirtieron bocas brillantes, los acantilados se plegaban sobre sí mismos una y otra vez, los cielos gritaban y los árboles marchitos se aferraban a Morbidex mientras luchaba a cada paso. Sin embargo, ni por un momento pensó en la noción de retirada.

Al final, el Jardín de Nurgle llegó a Morbidex. Los aethéricos vientos soplaban fuerte ese año, y el Reino del Caos se derramaba en la realidad, consumiendo las tierras en una marea de irrealidad. La vegetación profana se extendió rápidamente a través de glaciares y témpanos de hielo por igual, con los hongos y esporas germinados ahogando el aire hasta que el mundo se hacía cada vez más parecido al paraíso fecundo del Señor de la Decadencia. Morbidex estaba escalando el lado escarpado de Pico Cuernohielo con solamente un par de hachas afiladas cuando esta ola de extrañeza se apoderó de él. Mientras colgaba precariamente de la ladera de la montaña, una avalancha descendió sobre él - no de nieve y hielo, sino de excitados Nurgletes risueños. La avalancha de Nurgletes lanzó a Morbidex todo el camino hasta la parte inferior de la montaña, con cada uno de los pequeños demonios corpulentos chillando de alegría en torno al caudillo mientras caían en el reino de los mortales. El caudillo gritó también, pero no de alegría, pues temía que estaba cayendo hacia su muerte.

Enterrado vivo por un sinnúmero de toneladas de supurante carne demoníaca, Morbidex perdió el conocimiento. Cuando se recuperó, estaba nadando en un laberinto de oscuros líquidos y blandos cuerpos hinchados. No sabía dónde estaba y que había debajo, y su respiración se hizo entrecortada, con cada bocanada de aire maldito llevándole un hedor que hacía arder la garganta. Trató de abrirse camino a través de la masa, agitando y chocándose mientras los Nurgletes en torno a él reían entre dientes y se retorcían, haciéndole cosquillas de vez en cuando o abriéndole diminutos agujeros en su carne.

El más audaz de los Nurgletes, presentándose a sí mismo como Pequeño Bubo, se deslizó y salpicó a través del pantano viviente para estar al lado de Morbidex. Le preguntó al caudillo un acertijo de niños, y aunque Nacido del Fuego lo ignoró malhumorado al principio, al final dio la respuesta - era un acertijo que él mismo había dicho siendo un niño. Pequeño Bubo se hundió hacia abajo y tiró con fuerza del cinturón de Morbidex, pero era poco más fuerte que un bebé, y no logró nada. El siguiente en hablar fue Toro Furúnculo, un comparativamente musculoso nurglete con los cuernos de un buey. Le preguntó al atrapado caudillo un acertijo propio, y después de mucho pensar, Morbidex también dio la respuesta correcta a este enigma. Toro Furúnculo se abrió paso hasta los pies de Morbidex y empujó hacia arriba con toda su considerable fuerza. Una y otra vez se llevó a cabo esta extraña prueba, con cada uno de los Nurgletes más valientes preguntando su acertijo. Aquellos a quienes Morbidex dio la respuesta correcta le ayudaron, empujando y tirando mientras el caudillo luchaba para liberarse. A pesar de que eran débiles individualmente, cuando una docena de Nurgletes se esforzaron por ayudar, su ayuda finalmente dio sus frutos. Poco a poco, pulgada tras laboriosa pulgada, Nacido del Fuego logró subir a través de la ciénaga.

Había un precio a pagar, por supuesto, así es siempre cuando se trata de los demonios. Aquellos Nurgletes a los que Morbidex dio la respuesta equivocada se rieron maliciosamente y tocaron una parte de su anatomía con sus dedos largos y delgados. Meros momentos más tarde, esa parte de Morbidex cambiaría haciéndose eco de la forma del demonio-ácaro que le había tocado. Cuando el caudillo no dio respuesta al acertijo de Tripa Tambaleante sintió que su vientre crecía para convertirse en una roca pálida de supurante grasa. Cuando la pregunta de Miembro Ondulante quedó sin respuesta, Morbidex se encontró un tentáculo brotando dolorosamente de su codo izquierdo. La última de todas fue la pregunta planteada por Sonrisitas, un nurglete que había sido amamantado del propio pezón con ampollas de Nurgle. El enigma era simple - ¿que eran los deseos de un hombre junto a los de un dios? En este punto Morbidex estaba al límite de su ingenio. Con su cabeza mareada, rugió de frustración y atrapó al nurglete en sus manos, aplastándole hasta que reventó como un grano maduro. Encontró que su enloquecido grito se transformaba en un grito agudo, para a continuación cambiar a una risita aguda mientras su cara se asemejaba a la del nurglete que acababa de destruir.

Morbidex luchó a través del dolor de sus transformaciones, estallando a través de la marea de nurgletes como un zombi arañando su salida de la tumba. Los ácaros demonio, impresionados por la tenacidad del campeón en medio de ellos, aplaudieron al unísono mientras Morbidex echaba atrás su recién astada cabeza y se reía maniáticamente hacia los cielos brillantes.

Morbidex ha sido seguido por cientos de Nurgletes jubilosos desde entonces. Fue llevado en una chapoteante pila de pedorreantes criaturas a sus cuevas debajo Pico Cuernohielo, donde se presentó como Morbidex Dos Veces Nacido. Reconociendo un espíritu afín, Orghotts Vómito de Demonio ofreció a Morbidex la posición de jarl en su tribu - siempre, claro está, que pudiera conquistar un animal de mayor tamaño que un mero nurglete. Indignado, Morbidex se dirigió a la Laguna Eterna en busca de un pox maggoth muy parecido al mismo que montaba Orghotts.

Encontró uno muy pronto; un babeante demonio gigante con una triple lengua fuera de su boca. El caudillo se agachó y rodó para esquivar los poderosos barridos del maggoth, y aunque sus Nurgletes distraían y confundían a la bestia, siempre que la guadaña de Morbidex le cortaba una extremidad o una lengua, volvía a crecer con rapidez. El desbocado maggoth se tragó enteros a decenas de los ácaros demonio de Morbidex, y por un momento el caudillo temió por su vida. Sin embargo, el apetito profano del pox maggoth demostró ser su caída. Los Nurgletes dentro del maggoth retozaban en sus ácidos del estómago, riendo y salpicando incluso a medida que se disolvían. Uniendo su esencia con la de la bestia, mezclaron sus mentes con la de su devorador hasta que también se convirtió en un devoto seguidor del Dos Veces Nacido. Morbidex cabalgó la bestia de vuelta hacia Orghotts, tomando su lugar a la diestra de Vómito de Demonio.

El Fin de los TiemposEditar

Batalla de TalabheimEditar

Morbidex recibía gran placer del espectáculo de la guerra. Cuando el Maestro de Nurgletes cabalgó a la guerra, la combinación de campeón del Caos, gusanos de viruela y la horda de ácaros demonio podría considerarse un pequeño ejército por derecho propio. Además de la apariencia horrorosa de tal combinación, las risitas agudas que acompañaron a Morbidex a cada golpe fueron suficientes para dejar a muchos enemigos tambaleándose de repulsa.

Miniatura Editar

ImágenesEditar


FuenteEditar

  • The End Times II - Glottkin.
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