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"Astuto y hábil para la aritmética, compras barato para vender caro, ganando más dinero del que la mayoría de gente verá jamás."

Descripción de la profesión

"¿Esos rollos de exóticas sedas de Catay? Pfft. ¿Quién querría eso? Te daré cincuenta coronas de oro por toda la carga, porque siento pena por ti. Te estoy haciendo un favor."

Mercader anónimo

Los Mercaderes son especuladores que se ganan la vida transportando grandes cantidades de artículos de ciudad en ciudad, en busca del mercado en que puedan obtener los mejores beneficios. Al contrario que los Comerciantes, raras veces interactúan con el populacho ya que venden al por mayor, normalmente a Burgueses y menestrales.

Comerciando con cualquier cosa que pueda suponer un beneficio, los Mercaderes viajan mucho para adquirir y transportar mercancías, visitando los principales mercados. Los mercados rurales y las ferias suelen ser dejados para los subordinados. Los Mercaderes son con frecuencia miembros respetados y poderosos de los consejos locales y otras instituciones de gobierno. Son invariablemente ricos, y tienen al menos una residencia en la ciudad, así como varios almacenes.

Los gremios de mercaderes es una organización muy poderosa tienen mucha influencia en el Imperio, y están usurpando lentamente la posición que antaño ocupaban los Nobles en el Viejo Mundo. Hasta el más pobre de los mercaderes será bastante rico; de hecho, muchos usan su fortuna para comprar legitimidad, adquirir títulos o conseguir que sus hijos se case con miembros de familias nobles.

Descripción[editar | editar código]

"¿Esos rollos de exóticas sedas de Catay? Pfft. ¿Quién querría eso? Te daré cincuenta coronas de oro por toda la carga, porque siento pena por ti. Te estoy haciendo un favor."

Mercader anónimo

La mayoría de mercaderes comercian con mercancías simples como alcohol, textiles, artesanía en madera y alfarería. Para los ambiciosos, los objetos raros y exóticos como el gromril enano o las especias orientales arrojan mayores beneficios, pero exigen arriesgarse por rutas de transporte más largas y requieren buenos contactos en el extranjero. Los mercaderes no pueden vender en la mayoría de poblaciones sin la aprobación (previo pago) de un Gremio de Mercaderes, poderosas instituciones que rivalizan en influencia política con las cortes de los nobles. El comercio local lo dirigen comerciantes que mueven mercancías entre los poblados de las zonas rurales y las poblaciones más cercanas.

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Los comerciantes pueden ingresar en los gremios como aprendices a las órdenes de los maestros mercaderes, en calidad de socios comerciales menores. Los poderosos príncipes mercaderes que poseen almacenes y oficinas comerciales en múltiples ciudades disfrutan del mismo estatus que los nobles menores. Además del comercio, algunos mercaderes también se diversifican en banca, prestamismo e inversiones.

Los comerciantes son generalmente mayoristas. Especulan con grandes cantidades de bienes, los compran en el lugar de producción y los trasladan a las ciudades donde los burgueses, los vendedores ambulantes y los ciudadanos los demandan. Un hombre tiene que ser rico para establecerse como un comerciante de prestigio, pero siempre que sea cuidadoso y afortunado, podrá obtener importantes beneficios. Un comerciante requiere suerte, ya que algunos cargamentos son presa de piratas fluviales, pieles verdes merodeadores o incluso cosas peores. Algunos comerciantes incluso desarrollan la mentalidad de un comandante militar, organizando guardias mercenarios para proteger sus mercancías de los criminales y asaltantes.

Los mercaderes comparten con los aventureros cierta amistad, y a menudo prefieren contratar a estos en lugar de guardias de caravanas profesionales. Los aventureros son por naturaleza adaptables y emprendedores, lo que les convierte en candidatos ideales para formar parte de una compañía mercantil, poniendo a los mercaderes en contacto con todo tipo de personajes coloridos.

Mercaderes por naciones[editar | editar código]

"Si Nuln quiere una guerra comercial, la va tener; les voy a bloquear el río y a aumentar las tasas sobre las armas de fuego. Después de todo, el emperador me debe unos cuantos favores…"

Leo van Haagen, príncipe mercader de Marienburgo

Imperio[editar | editar código]

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El Imperio está en el centro de las rutas comerciales que se extienden a los cuatro rincones del mundo. Ciudades como Altdorf y Nuln son centros comerciales solo superados por Marienburg en términos de importancia comercial. Las barcazas que surcan el Reik entre las tres grandes ciudades están repletas de cargamentos. La gran mayoría de estos productos pertenecen a comerciantes adinerados.

Muchos de los comerciantes del Imperio provienen de las grandes casas de comerciantes, unidades familiares extendidas que se esfuerzan por asegurarse de que sus hijos adquieran una educación cosmopolita con un sesgo hacia el desarrollo de la perspicacia comercial. Los gremios y casas de comerciantes son organizaciones cada vez más poderosas en el Imperio. Forman una base de poder que ejerce una influencia política creciente sobre la de la nobleza y el sacerdocio. Los nobles reaccionarios ven esto como una amenaza, y los sacerdotes reaccionarios predican contra los males de la avaricia y la virtud de conocer el lugar de uno.

Los aristócratas más astutos cultivan socios comerciales y buscan aprender los trucos del oficio por sí mismos. A su vez, la clase mercantil busca emular a la nobleza en lugar de usurparla, e intenta fortalecer los lazos que establecen a través de lazos matrimoniales.

Un día en su vida[editar | editar código]

"¿Que cómo me hice millonaria? Cuando era tan sólo una niña, y sólo tenía un penique, me fui al granjero local y le compré una manzana. Después fui al mercado y vendí la manzana por dos peniques. Al día siguiente compré dos manzanas al granjero y caminé de nuevo hasta el mercado donde vendí las manzanas por cuatro peniques. Y así continué cada día; caminaba hasta la granja, compraba manzanas y después caminaba hasta el mercado para venderlas con un sobrecoste. Y para cuando cumplí los 25, se murió mi abuelo y me dejó un millón de coronas."

Johanna Sainzburg, magnate de la fruta fresca

Para ser un mercader hay que conocer el valor de una moneda de oro y tener una lengua de plata. Saben lo que fluye dentro y fuera de las puertas de una ciudad mejor que cualquier soldado o guardia. Saben cómo hablar de manera elocuente con la nobleza, y llevar a cabo la más vulgar de las conversaciones con criminales. El don de la palabra es su posesión más preciada.

Desde los primeros momentos en este oficio, los mercaderes dedican mucho tiempo a viajar. Un buen mercader sabe el camino que las mercancías deben seguir de principio a fin, así como todas las personas a lo largo de dicho camino. Los mercaderes pasan mucho tiempo en sus primeros años conociendo gente, y saber cuáles pueden ser aliados y cuáles obstáculos.

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A medida que pasa el tiempo y las arcas del mercader comienza a llenarse de oro, se emplea menos tiempo en viajar y mucho más en gastar en cualquier ciudad o puerto se convierte en su centro de negocios. Aun así, no está inactivo. Con los conocimientos adquiridos en los viajes, los mercaderes aprenden a negociar mejor con los capitanes de barco y los líderes de las caravanas acerca de costes de transporte favorables, y con varios gremios para saber el número de bienes y servicios que necesitan.

Más adelante, pasarán el tiempo en compañía de otros, preferentemente con los que tienen influencia. Para el mercader, esto es tanto por las apariencias como por la oportunidad de hacer aliados. Los mercaderes humildes que son vistos bebiendo vino con una poderosa condesa pueden verse en breve haciendo negocios con clientes refinados, incluso si nunca han cruzado una palabra con la noble. Del mismo modo, una tirada de dado con un notorio criminal en una sala de juego puede disminuir el número de asaltos de los bandidos en las rutas comerciales de un mercader... sobre todo si el mercader es un buen perdedor.

La vida de un mercader está en constante movimiento. Si no están ocupados trabajando en una empresa, seguramente están planeando la siguiente, o al menos sentando las bases para una nueva oportunidad.

Afiliaciones[editar | editar código]

Mercaderes discutiendo por Tony Parker.jpg

La mayoría de los pueblos y ciudades tienen Gremios de Mercaderes, a los que pertenecen los mercaderes más creíbles si desean tener éxito. El tamaño e influencia de tales gremios depende del tamaño de la ciudad en la que residen. Una ciudad pequeña podría tener un solo gremio que abarque todo tipo de comercios, mientras que una gran ciudad podría tener varios gremios que se ocupen de productos más específicos, como alimentos, telas o piedras preciosas.

Los mercaderes más entendidos también están al día con los gremios relacionados, como el Gremio de Capitanes de Barcos o incluso el Gremio de Ladrones. El alcance de esta relación con otros gremios van desde una afiliación propiamente dicha hasta algunas amistades informales y unas cuantas monedas de oro bien ubicadas.

Miniatura[editar | editar código]

Fuentes[editar | editar código]

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