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"Matatrolls" es la primera novela de la saga de libros "Las aventuras de Gotrek y Félix", escrita por William King.

Al contrario que el resto de obras de la saga, Matatrolls es un recopilatorio de distintas aventuras del par de aventureros que apenas guardan relación entre sí pero que siguen una línea de tiempo definida, con diferentes personajes secundarios y villanos. Algunos de estos capítulos son viejas historias que William King escribió a finales de los años 1980 y principios de los 90 para las novelas de Games Workshop Books mientras que otros fueron publicados en la revista Inferno!

La obra fue publicada por primera vez en 1999 y su segunda edición en 2003. También ha sido incluida, junto con la segunda y la tercera parte de la saga, en un volumen compilatorio llamado Las aventuras de Gotrek y Félix publicado en 2006, y finalmente fue reeditada en Black Library Classics en el 2013, con una nueva introducción y tapas frontales.

TramaEditar

Tras huir de las autoridades de la ciudad Imperial de Altdorf, y una borrachera épica en una posada, Félix Jaeger emocionado tras saber que Gotrek Gurnisson era un Matador y su objetivo de encontrar una muerte heroica en una batalla, para expiar una desgracia personal, Félix juro que relataría su batalla final en un poema.

Al amanecer del siguiente día, Félix se dio cuenta de la locura que había realizado, y por su juramento acompañara al Enano Matatrolls por todo el Imperio y más allá de el, luchando contra horribles criaturas que Félix ni sabia que podían llegar a existir.

Unas aventuras extraordinarias de las que Félix intentara sobrevivir al destino de su compañero, algo que no sera nada fácil.

Plantilla Spoiler Cazador de Brujas
Alto, estás caminando por la senda del Hereje. Si continúas, corres riesgo de... perderte.
Este artículo puede contener spoilers de Matatrolls

Geheismnisacht Editar

La historia comienza cuando Gotrek y Félix son abandonados en medio del Bosque de Reikwald en plena noche del Geheimnisacht, después de que Gotrek discutiera en el carromato que habían contratado con una noble que viajara en el mismo. Solos y sin ningún tipo de transporte, los dos héroes continúan el viaje a pie por el camino de Bogenhafen, con la esperanza de encontrar alguna posada.

Aquella situación no es del gusto a Félix y se lamenta de la cadena de acontecimientos que terminaron en un juramento al matador el cual se comprometía a seguirlo allá donde fuera para escribir su muerte en un poema épico. Por su parte Gotrek, está ansioso por entrar en combate y se pone a gritar desafiante a las fuerzas oscuras para que le envíen cualquier amenaza con la que enfrentarse, para lamento de Félix. Como si de una respuesta se tratara, un carruaje negro surge a toda velocidad de la oscuridad y casi los atropella, siguiendo ininterrumpidamente su recorrido. Furioso por aquello, Gotrek decide perseguir al carruaje, obligando a Félix a seguirlo.

Pierden la pista del carruaje, pero consiguen llegar hasta Posada de las Piedras Erguidas, que tiene las ventanas y puertas cerradas. A pesar de que inicialmente el posadero se niegan a dejarles entrar, cuando Gotrek empieza a emprenderla a hachazos con la puerta del local se ve obligado a dejarles pasar y a servirlos. Conversando con el posadero y varios comensales, logran obtener un poco de información sobre el carruaje negro.

Según los locales, aparece cada años en la noche de Geheismnisacht, transportando víctimas para ser sacrificadas en un santuario en medio del bosque conocido Círculo de Piedras Oscuras. Además el hijo del posadero, Gunter, estaba desparecido. Además la prometida de este había sido secuestrada la noche del año pasado, pero había logrado escapar aunque con cardenales en todo el cuerpo, y la investigación posterior del lugar se descubrieron pruebas de que se había llevado a cabo oscuras celebraciones.

Después de beber hasta hartarse, Gotrek se emocionó antes la perspectiva de una batalla gloriosa (y con suerte, también un muerte gloriosa) y pide que le diga donde se encuentra el oscuro santuario. Antes de partir, la madre de Gunter les da un amuleto de Sigmar que les permitirá identificar a su hijo.

Tras caminar durante un tiempo durante el profundo bosque, encuentran pistas del carruaje negro y las siguen. Tras tener un encuentro con un mutante, Gotrek y Félix llegan hasta el Círculo de Piedras y allí contempla como se estaba celebrando un aquelarre en honor a Slaanesh. Mutantes y humanos, tanto hombres como mujeres, bailaban y se azotaban unos a otros al son de música hipnóticas y envueltos en narcóticos vapores de incienso. Allí también se encontraban el carruaje negro y de su interior surgió el maestro de ceremonias y una mujer, ambos completamente envueltos en ropajes y enmascarados, que llevaban consigo un bebé.

Geheismnisacht por John Sibbick Gotrek y Felix

Félix comprendió que tenían intención de sacrificar al niño para invocar a un demonio, pero antes de que los sectarios pudieran terminar el ritual, él y Gotrek salieron de sus escondrijos y cargaron. Aunque cogidos por sorpresa, los cultistas se abalanzaron contra ellos, y a pesar de que morían a montones, su con furia era enorme y su número abrumador y el matador matador empezó a verse abrumado, ya que la mayoría de los atacantes se concentraban en él en vez de en Félix.

Con la esperanza de terminar el ritual, el líder del culto trató de sacrificar al bebé mientras la niebla de su alrededor empezaba a tomar forma de un demonio, pero Félix, con una oración a Sigmar en los labios le lanzó una daga clavándosela en el cuello e interrumpiendo la invocación. Con la muerte de su líder, los mutantes quedaron consternados y su valor desapareció, momento que fue aprovechado por Gotrek y Félix para organizar una carnicería contra aquellos que todavía no habían huido, y al poco tiempo quedaron solos

Después de la batalla, Gotrek rescató al joven infante todavía vivo, mientras que Félix desenmascaró a los líderes del culto, y gracias al amuleto que le había dado la mujer del posadero descubrió que se trataban de Gunter y su prometida. Ninguno de los dos regresó a la posada....

Al día siguiente, el bebé fue encontrado frente a las puertas de un templo Shallya, con el amuleto de Sigmar y un saco con oro. Por su parte, la gente del pueblo hablaba sobre la horrible muerte de Gunter y su prometida, así como de numerosos mutantes, en el Círculo de Piedras, y las autoridades locales lo atribuyeron a un ritual espantoso llevado a cabo por un demonio con un hacha.

Jinetes de Lobo Editar

Después del horrible acontecimientos durante la Geheimnisnacht, los dos guerreros se dirigen hacia la fortaleza Enana de Karak-Ocho-Picos. Habían conocido a un viejo Enano llamado Faragrim que regentaba una taberna. Les había hablado de un fabuloso tesoro oculta en sus profundidades y, a pesar de la suspicacias de Félix, Gotrek se propuso reclamar el tesoro perdido, abrigando también la esperanza de poder enfrentarse al Troll que se supone que lo protege.

Los dos viajaron hacia las fronteras más australes del Imperio, atravesando el legendario Paso del Fuego Negro, para llegar a los Reinos Fronterizos. Antes de continuar, hicieron una parada en una posada. Mientras Gotrek atendía una llamada de la naturaleza, el joven Félix se vio envuelto en una pelea contra tres cazadores al tratar de defender a una joven. Solo la oportuna intervención de Gotrek acabó con el altercado al derrotar el solo y sin problemas a los tres cazadores.

Agradecida, la joven se presentó como Kirsten y formaba parte de una caravana comandada por Gottfried von Diehl, un noble que fuera expulsado del Imperio y viajaba a los Reinos Fronterizos para establecerse y comenzar de nuevo. Aunque él y los suyos partieron a tiempo, durante el viaje ocurrieron varios incidentes que acabaron la vida de varios miembros, menciona algo sobre la maldición de los Diehl.

Prendado de la joven, Félix convenció a Gotrek para que formaran parte de la caravana para viajar a través del territorio actuando como protectores: esto les daría seguridad, transporte y una paga hasta que llegaran cerca de su destino. Gotrek estuvo de acuerdo con el plan, pero sólo bajo la condición de que no le dijera a nadie su objetivo, aunque el matador también se burló de Félix de que la autentica razón por la que quería formar parte de la caravana era Kirsten.

Félix se encuentra con Dieter, hombre de armas del Barón, quien lo contrata a él y a Gotrek como mercenarios. Con él estaban los tres cazadores con los que se había peleado, y Manfred von Dhiel, sobrino de Gottfried, y dramaturgo de cierta fama, conocido por su obras brillantes... y blasfemas. De su conservación con el joven, conoce que la razón del destierro fue por asuntos religiosos, ya que ellos eran Ulricanos en un territorio mayormente sigmarita.

El viaje de la caravana continua durante varios días no exento de peligros, ya que suelen ser atacados por bandas errantes de Jinetes de Lobo goblins. Tras el último ataque, Félix se reencuentra con Kirsten, quien es ayudante de Frau Winter, una hechicera al servicio de Gottfried y su confidente, que muestra animadversión hacia el joven Mannfred.

Dado que el ataque dejó muchos heridos, Gottfried decide pedir ayuda en Akendorf, una pequeña ciudad fortificada y envía a Félix como heraldo para negociar, pero para su consternación el señor de la ciudad les niega cualquier tipo de ayuda, incluso la de socorrer a los heridos, y le aconsejan que sigan el recorrido del Río Trueno hacia el sur, donde todavía hay tierras libres donde se puedan asentar. Antes de que pudiera partir, el señor de Akendorf le advierte que bajo ninguna manera se acerquen a las Colinas Geistenmund, un lugar de siniestra reputación a pesar de tener mágia rúnica enana para retener a los no muertos que allí descansan. Félix transmitió la respuesta al resto, pero en contra de los consejos, el barón decidió que pasar por las colinas sería mucho mejor, pues temía que los Jinetes Lobo vendrían en mayor número cerca del río.

Durante la travesía, Félix decide hablar con Manfred. Teniendo en cuenta la poca suerte que estaba teniendo la caravana y sus miembros, quería conocer un poco más sobre la maldición de los Diehl. El joven le comenta que su abuelo era un hombre devoto que cazaba brujas y mutantes, y un día condenó a la hoguera a una joven llamada Irina Trask, quien lo maldijo a él y a su estirpe mientras ardía. Poco después, el abuelo sería asesinado por una manda de hombres bestias, y sus hijos se repartieron la herencia. Su padre y su tío se aliaron para desposeer y desterrar al hermano mayor de estos y cuyo destino se desconoce. El padre de Manfred heredó la baronía, pero su esposa murió al dar a luz y su padre desapareció poco después. Tras esto Gottfried se hizo con el poder, y desde entonces no ha parado de seguirlo la mala suerte. La conversación es interrumpida por Frau Winter, y Manfred le comenta que es la madre de Dieter, hijo bastardo de su padre.

La caravana continua la travesía cerca de las colinas y decide acampar para pasar la noche. Durante el viaje Felix y Kristen hablaron entre sí de sus vida e historia personal y acaban enamorándose el uno del otro y haciendo el amor, regresando después a la caravana.

Gotrek y Félix de Paul Bonner Wolf Riders

Esa misma noche, son atacados por hordas de no muertos procedentes de los túmulos y catacumbas de las colinas, y una cacofonía de gritos de batalla y entrechocar de armas se escucharon a lo largo del todo el campamento. La encarnizada batalla se prolongó durante la mayor parte de la noche hasta la horda No Muerta fue rechazada de vuelta a sus sepulturas. A la mañana siguiente Gotrek inspecciona las runas alrededor de la entrada a las tumbas y descubre que estas habían sido destrozadas recientemente, dejando libres a sus ocupantes. Al parecer, había un traidor entre ellos

La caravana continuó su viaje hasta que finalmente encontró tierras cultivables, y un antiguo fuerte donde establecerse. Gotrek consideró que su trabajo ya estaba echo, y se dispuso para partir hacia Karak-ocho-Picos, pero Félix amaba Kristen y quería quedarse con ella, pero no se atrevía a decírselo al matador, así que logró convencerlo para que se quedaran un rato más tras sugerirle que empleara sus conocimientos de ingeniería para levantar las defensas del asentamiento y reconstruir la mansión fortificada.

A los poco días de levantar unas adecuadas defensas, el asentamiento es atacado por una horda Piel verde. El primer asalto es rechazado por los defensores gracias las intervención de la hechicera Winter que empleó su magia para hacer huir a la horda. Tras el asalto es llamada para que atienda al barón Gottfried quien resultó herido en el enfrentamiento.

Los pieles verdes atacaron de nuevo en mayor número y con la ayuda de un chamán, pero en esta ocasión Winter no apareció. Félix fue a la mansión a buscarla, y poco antes de entrar, pudo ver como las defensas era derribadas y los pieles verdes se adentraban en el asentamiento. Lo último que vio fue como Gotrek se abalanzaba salvajemente contra lo horda verde.

Al entrar en la mansión, Félix descubrió horrorizados los cadáveres de Winter y de Kirsten. Antes de morir, Kristen declaró su amor a un entristecido Félix. Lleno de rabia, buscó por el edificio al asesino, encontrándose también con los cadáveres de Dieter y Gottfried; y también con el responsable de aquellos crímenes: Manfred von Dhiel.

El noble le explico que descubrió lo que le había pasado a su padre, se había convertido en un mutante, y fue ocultado por Gottfried y Winter. El joven quedó horrorizado por la revelación, y tras acceder a la petición de su padre de que lo asesinara, comprendió que el también estaba corrompido por las fuerzas oscuras, por lo que decidió convertirse en un agente del caos, y poner fin al linaje de los von Dhiel. El destierro de su tío se le presentó como una oportunidad perfecta para hacerlo, y que muchos de los incidentes que le sobrevenido a la caravana (como la avalancha y el ataque de los no muertos) eran obra suya.

Ahora que su tío y su hermanastro estaban muertos, la maldición se había cumplido y el linaje de los von Dhiel había finalizado, pero un furioso Félix le recordó que él también era un von Dhiel y que todavía estaba vivo, una condición que Félix estaba decidido a cambiar. Los dos hombres lucharon encarnizadamente, entrechocando su espadas, aunque se hizo evidente que Félix estaba perdiendo poco a poco el duelo. Sin embargo, cuando Manfred estaba a punto de dar el golpe de gracia, Félix contraatacó y mató al joven corrompido. Ahora la maldición sí que se había cumplido.

Félix salió del lugar del crimen entristecido y apesadumbrado. Con la muerte de Kirsten no tenía ningún deseo de seguir viviendo y se dispuso a encontrar la muerte enfrentándose contra los pieles verdes. Sin embargo, el destino le negó esto, pues vio que el Matador había logrado rechazarlos, tras matar a un buen número de ellos y a sus principales líderes, perdiendo un ojo en el proceso.

Tras enterrar los cadáveres, los supervivientes abandonaron el lugar para encontrar refugio en alguna aldea fortificada. Por su parte, tras darle un último adiós a Kirsten, Félix partió junto al matador en dirección a Karak-Ocho-Picos.

Tinieblas bajo el mundoEditar

La pareja de héroes continúa su viaje hacia Karak-ocho-Picos a través de las Montañas del Fin del Mundo, una travesía llena de penalidades como el cansancio, el hambre y la constante amenaza de los Pieles verdes. Cuando faltaban pocos días para llegar a la antigua fortaleza, se encuentran con una banda de aventureros siendo asaltada por un grupo de pieles verdes, superándoles en número, pero gracias a la oportuna intervención de Gotrek y Félix los orcos fueron totalmente aniquilados.

Agradecidos por su ayuda, los supervivientes se presentan. Se tratan de Aldred Keppler, líder de la banda y un caballero de la Orden del Corazón Ardiente, el explorador bretoniano Jules Gascoine de Quenelles, y el doctor Johan Zauberlich, un hechicero de Nuln. Viajan también con destino a Karak-ocho-Picos para llevar a cabo una misión. Dado que todos van al mismo sitio deciden ir juntos.

El viaje continua sin incidentes hasta la fortaleza, durante varios días más, momento que es aprovechado por Gotrek para rememorar las glorias y la caída del Karak-ocho-Picos. Llegan a las puertas justo antes del anochecer, donde un guardia de guerreros enanos les conducen hasta el príncipe Belegar, último miembro de la familia real de la fortaleza perdida y que ahora trata de recuperarla de sus enemigos.

Belegar les interrogan sobre las razones de su presencia. Gotrek declara que lo hace para cumplir su juramento de matador enfrentándose al monstruoso troll que habita en las profundidades y que Félix le acompaña como su cronista. Por su parte Aldred menciona que está allí para recuperar uno de los tesoros de su orden, la espada Karaghul, que fuera portada por Raphael, otro miembro de la Orden del Corazón Llameante que murió mientras formaba parte de una expedición de Belegar a las profundidades, mientras cumplía los votos de ayudar siempre a los Enanos. Tras oír su relato, el príncipe accede a dejarles continuar con su misión.

Antes de partir, una sacerdotisa de Valaya llamada Magna Freyadotter les advierte de los peligros a los que se enfrentarán en las profundidades. Se menciona que el Enano Faragrim había organizado una expedición pero que regresó siendo el único superviviente. También menciona la existencia de una fuente del caos estaba obrando en la oscuridad y la presencia de fantasmas enanos. Belegar había organizado otra expedición para buscar las fuentes, pero terminó en fracaso regresando pocos supervivientes; entre los caídos estaba el caballero Raphael. A pesar de tan agorera advertencias, el grupo decidió continuar.

Tinieblas bajo el mundo por Kevin Walker WD 125 Félix Jaeger y Gotrek Gurnisson

Al día siguiente, el grupo partió hacia los túneles por debajo de la fortaleza, descendiendo cientos y cientos de metros. Durante el viaje, el grupo se encuentran con varios ejemplos de la antigua gloria de Karak-ocho-Picos. Así como también elementos que indican la presencia de Pieles Verdes y de Skavens, así como ejemplos de la corrupción del Caos. También son emboscados por un grupo de pieles verdes pero el grupo entero consigue salir airoso.

Mientras descansaban del descenso, el fantasma de una Enana hace acto de presencia. El torturado espíritu rogó a Gotrek por misericordia y auxilio, ya que sus tumbas estaban siendo profanadas y corrompidas por la presencia de un elemento del caos, y eso había provocado que fueran arrancados de la otra vida y no pudieran regresar. Habían pedido ayuda anteriormente a Belegar pero este no pudo hacer nada. Gotrek prometió hacer todo lo que pudiera y el fantasma se desvaneció.

La caminata por las profundidades hasta que se encontraron con la tumba de los enanos. El grupo se sorprendió al encontrarse la puerta secreta abierta, y Gotrek supuso que había sido Faragrim quien la abrió, pero al huir del Troll se la dejó abierta. Lo sorprendente es que el tesoro de su interior, a pesar de encontrarse a la vista, no había sido saqueado y estaba aparentemente sin vigilancia. En aquél enorme montón sobresalía la espada Karaghul. Excitado por pensar que había concluido su misión, fue a recuperar la espada de la pila de tesoros de manera imprudente. Un enorme y monstruoso troll surgió de detrás de la pila de tesoros y mató a Aldred arrancándole la cabeza.

El troll no era como cualquier otro troll ordinario pues había sido mutado por el Caos. Era más grande y deforme que un troll normal, tenía un tercer brazo rematado en una pinza y de su hombro izquierdo surgía una especie de tumor con rostro de bebé. El origen de esta corrupción se encontraba en que llevaba rodeado en el cuello un collar con un fragmento de Piedra Bruja, que era lo que le estaba provocando aquellas mutaciones.

El resto del grupo se abalanzó contra el troll para matarlo, pero la bestia era demasiado fuerte y poderosa, matando a Jules durante los primeros envites. Gotrek cercenó la cabeza del niño que fue rápidamente incinerada por el hechicero Johann para evitar que se regenerara. Al darse cuenta de la amenaza que suponía el hechicero, el troll lo mató partiéndole por la mitad con la pinza, y volvió para enfrentarse con el Matador. A pesar de que el enano luchaba con una ferocidad demoníaca, causándole al troll numerosas heridas, él las regeneraba y continuaba con las embestidas.

Aterrorizado, Félix comprendió  que Gotrek no tardaría ser el siguiente en caer, y seguramente él no tardaría en seguirlo. Sin embargo, al ver lo que el fuego de Johann había hecho con la diminuta cabeza se le ocurrió una idea. Cogió el aceite de lámparas y roció al troll con ellas, para después lanzarle una lámpara encendida. El monstruo quedó envuelto en llamas y ya no podía regenerar sus heridas, por lo que finalmente cayó bajo la poderosa hacha del enano.

Habían ganado y Félix pensó que lo peor había terminado y que podría sobrevivir a este viaje. Por desgracia, una horda de goblins se acercaba a la tumba para matar a Gotrek y a Félix y saquearla ahora que el monstruo estaba muerto. Superados en número y cansados tras el batalla con el Troll, el dúo se preparó para una última y fútil resistencia. Sin embargo, detrás de ellos surgieron los espíritus de los guerreros enanos y se abalanzaron sobre los goblins, matando a cientos y haciendo huir al resto.

El fantasma de la Enana agradeció al Matatrolls por haberlo liberado, aunque este se encontraba molesto con los fantasmas por haberle arrebatado una muerte gloriosa. Esta respondió que su final sería aún más grandioso antes de desaparecer.

Al haber perdido su espada durante el enfrentamiento contra el Troll, Félix decide quedarse con Karaghul, mientras Gotrek arroja el collar del troll a un profundo abismo. Sobre los cadáveres de sus compañeros, Gotrek respondió que era mejor dejarlos donde estaban, pues ahora se encontraban a salvo entre los poderosos. sobre el tesoro, deciden no llevarse nada del mismo.

Tras sellar y ocultar la puerta a la tumba activando una serie de runas. Gotrek y Félix iniciaron su viaje a la superficie.

La marca de Slaanesh Editar

Tras la aventuras vividas en Karak-Ocho-Picos, el dúo decidió regresar al Imperio, viaje que no estuvo exento de problemas debido a la falta de dinero, comida y constante amenaza de bandas de bandidos, pieles verdes y mutantes.

Su próximo destino era Fredericksburgo, una pequeña pero prospera ciudad. Antes de llegar a su destino son atacados por una banda errante de mutantes. Aunque son derrotados con facilidad, una piedra lanzada con una honda consigue alcanzar a Gotrek en la cabeza. A pesar de que la herida no parece grave, Gotrek empieza a actuar de forma errática e impropia de él, lo que sorprende a Félix.

Una vez que los mutantes supervivientes huyen, los dos llegan a la ciudad, y deciden tomar un trago en la taberna El Dragón Dormido, donde conocen a un individuo indeseable conocido como Wolfgang Lammel, hijo del hombre más rico de la ciudad y que se dedica a abusar de su posición, aunque sin que nadie ajeno a su grupo lo sepa, es un adorador de Slaanesh.

Luego de molestar de una joven camarera llamada Greta, consigue que esta se vea obligada aceptar sus caprichos sexuales por la noche para que pueda conservar su puesto de trabajo. Cuando Félix y Gotrek entran en la taberna, hace que sus hombres le de una paliza a Félix, y le arrojen a la calle magullado, sin que el matador intervenga en ningún momento.

La joven Greta decide ayudarlos y los lleva ante el alquimista Lothar Kryptmann, quien trata las heridas de Félix y diagnostica que Gotrek sufre de amnesia a causa de un golpe en la cabeza. Kryptmann decide crea una poción con la que curar al enano, pero necesita conocida Girasol de Montaña, una flor que crece en el monte Fuego Negro cerca de la ciudad, aunque no es algo fácil debido a la amenaza de mutantes.

Mientras Félix y Gotrek va a un templo de Shallya para descansar, Greta se va a ver a Lammel para no perder su trabajo, mientras este la esperaba mientras fantaseaba con lo que le haría con la mente enturbiada por el alcohol, las drogas y piedra bruja. Cuando Greta finalmente llega, se da cuenta de que es un cultista del caos al ver un estigma en cuerpo, y se pone a gritar.

Cuando Félix se disponía a marchar con Gotrek para conseguir la flor, se encuentra con la joven terriblemente afectada por su experiencia la noche anterior, aunque no le dice nada de lo ocurrido a Félix, aunque este la aconseja que se oculte en la casa de Kryptmann. Más tarde Félix se encuentra con Wolfgang y su grupo de aduladores. Wolfgang trata de encontrar a Greta pues temía que hubiera descubierto su secreto y por la impertinencia de uno de los petimetres, Félix se entera que fue él responsable de lo que le hubiera pasado a Greta. Wolfgang decide no perder más el tiempo y continua la búsqueda.

Félix llega hasta el monte y consigue la flor adecuada pero antes de regresar se encuentra con el grupo de mutantes que los habían atacado anteriormente. Arrinconado, se prepara para enfrentarse a la amenaza, pero para su sorpresa, el líder mutante no les ataca, si no que, malinterpretando completamente la situación, se detiene y les dice que no caerán en su trampa para ponerlo a él y a los suyos al alcance del hacha de Gotrek como ocurrió la última vez. Decide retirarse dejando tranquilo a un confundido, pero totalmente agradecido a los dioses, Félix.

Tras regresar al consultorio de Kryptmann, el alquimista prepara el elixir para curar a Gotrek, sin embargo, tras varias horas sin aparentes resultados, un muy furioso Félix empieza descargar su frustración sobre el alquimista, lanzando cosas por los aires hasta que una de ellas golpea la cabeza del matador. Ya fuera por la poción o por el afortunado golpe, Gotrek recupera la memoria.

La historia termina cuando Félix decide llevarlo a la taberna “El Dragón Dormido” para vengarse de Wolfgang y los suyos.

Sangre y Tinieblas Editar

Tras desenmascarar a Wolfgang y al resto como cultitas de Slaanesh y dejarlos a merced de sus no muy benévolos conciudadanos, Gotrek y Félix continúan su viaje en dirección a Nuln. Tras hacer un alto en una taberna, deciden evitar la carretera principal para no encontrarse con las autoridades y tomar otra ruta que atraviesa los bosques, la cual les metería en otra peligrosa situación.

Tras varias jornadas de viaje, los dos aventureros llegan hasta las ruinas de un pueblo completamente arrasado. Buscando supervivientes, se encuentran con una niña llamada Kat, que les cuenta lo que ocurrió.

Tras destruir la fortaleza del señor feudal local, una horda de Hombres Bestia comandada por una fiera paladina atacó la aldea. Mientras trataba de huir, Kat se encontró con ella pero por alguna razón esta no la mató. Félix sintió lástima por la niña, y decidió llevarla consigo hasta un lugar seguro.

Lejos de allí, la paladina de Khorne, llamada Justine, mientras realiza una invocación para llamar a Kazakital, un Príncipe Demonio del dios de la sangre, recuerda como asaltó el castillo y mató a todos sus ocupante, encargándose personalmente de Hugo, el hijo del conde Klein, en venganza por haberla forzado hace siete años.

El Demonio le reprende por no haber matado a la niña cuando tuvo ocasión ignorando las excusas de Justine. Le dice que para lograr sus objetivos, la niña debe morir. Así que Justine ordena a sus generales hombres bestias que encuentren a la niña y la maten. Uno de los grupos consigue encontrarla pero todos mueren a manos de Gotrek y Félix. Aquel interés por matar a la pequeña Kat empieza a levantar sospechas en Félix.

Continuando con su viaje, se encuentra con un grupo de forestales comandados por un hombre llamado Messner, quien reconoce a Kat y les lleva hasta su aldea fortificada, Flensburgo, donde prepararse ante el inminente ataque de los Hombres Bestias. Félix pregunta a Kat quienes fueron sus padres y ella dice que no sabe, que la encontraron en unos arbusto. Con esa información Félix empieza atar cabos.

Por su parte Justine, tras realizar un sacrifico a sus señor demoníaco, reúne sus fuerzas para asaltar la aldea. Durante los preparativos recuerda lo que el ocurrió tras ser violada por Hugo hace siete años. Tras abandonar al bebé recién nacido y fue llevada como sacrificio al príncipe demonio, pero en vez de morir el demonio, al notar su odio y rabia, le ofreció una oportunidad de venganza la cual aceptó, convirtiéndose en paladina de Khorne destinada a no ser nunca derrotada por ningún guerrero. Vagó durante varios años en los Desiertos del Caos, derrotando a otros elegidos de los Dioses del Caos, para finalmente regresar en busca de venganza trayendo consigo el Atronador, un cañón infernal que empleó para destruir anteriormente el castillo.

El ataque se produjo por la noche, y gracias al Cañon, los hombres bestias abrieron hueco en las defensas de Flensburgo y la asaltaron, con Justine a la cabeza. En los primeros envites, Justine se enfrenta a Gotrek, pero la vorágine de violencia hace que ambos combatientes se separen. En ese momento se encuentra con Kat y se da cuenta de que se trata de su hija. Justo cuando Justine va aponer fín a su último resquicio de humanidad Félix sale en defensa de Kat. Sin embargo, la paladina es mejor luchadora que él y poco a poco va ganado el duelo. Desesperada ante la inminente muerte de su salvador, Kat recoge una espada del suelo y aprovecha que estaba distraída con el Poeta, para matar a Justine, quien ríe ante la cruel ironía del destino. Como le había dicho el demonio ningún poderoso guerrero la derrotaría jamás, en cambio fue asesinada por su hija, una pequeña y simple niña.

Con su líder muerta, los hombres bestia se retiraron y fueron perseguidos, siendo cazados la mayoría de ellos. Tras la llegada de las autoridades para hacerse cargo del cañón, Gotrek y Félix dejan a Kat con Messner para que la cuide, mientras ellos prosiguen su viaje a Nuln.

El Señor de los Mutantes Editar

Ilustración El Señor de los Mutantes por Wayne England

El dúo se encuentran de nuevo en camino, en dirección al pueblo de Blutdorf. Justo antes de llegar son atacados por un pequeño grupo de mutantes, a los que derrotan sin apenas esfuerzo, prosiguiendo su viaje hacia Blutdorf, que resulta ser un asentamiento decadente y oprimido.

Tras hacer un alto en una posada de mala muerte conocida como “el Ahorcado”, Gotrek y Félix conocen la razón de la situación. Un poderoso hechicero se instaló en el castillo y se hizo con el control de pueblo, llevándose a todos los niños del pueblo como rehenes. Por desgracia, antes poder hacer nada, ambos son drogados por el posadero, quien se los entrega al hechicero.

Al despertar en la mazmorras encadenado, al igual que Gotrek, Félix reconoce al hechicero, acompañado por un bruto mutante. Se trata de Alberitch Kruger, un compañero de estudio de la universidad de Altdorf con el que apenas se relacionó al ser muy retraído e insociable. Como si de un villano de opereta se tratara, Kruger relató, de manera pomposa y melodramática, que encontró unos libros oscuros sobre como hacer transmutación humana para crear un ejercito de mutantes con el que conquistar el Imperio.

Mientras Kruger se recreaba en su discurso, Gotrek logra arrancar las cadenas de la pared y se enfrenta al mutante de Kruger mientras este huye, estrangulándolo con las propias cadenas. Tras liberar a Félix y recuperar sus armas, una horda de mutantes como los que se encontraron al principio se abalanza contra ellos aunque los matan a todos y Félix hiere a Kruger.

Tras acorralar al hechicero en su estudio, Félix le pregunta sobre los niños, a lo que Kruger le responde que fueron sus sujetos de experimentación para la transmutación humana, revelando que se trataban de los mutantes a los que los dos aventureros acababan de matar. Furioso por la revelación, Félix arrojó a Kruger por la ventana, prendiendo fuego al castillo antes de marcharse de allí.

Los Hijos de Ulric Editar

Gotrek y Félix continúan sus viajes por los bosques en pleno invierno con dirección Nuln. En el camino oyen los aullidos de los lobos y Felix comienza a hablar de los Hijos de Ulric: Descendientes mortales del dios con la capacidad de transformarse en lobos los  cuales, aparentemente, acabaron siendo corrompidos por el caos.

Se oye a lo lejos sonido de lucha entre hombres y lobos y ambos aventureros corren al lugar de la confrontación, pero Gotrek acaba perdiéndose y Félix se encuentra con la avanzadilla comandada por el conde Hrothgar y el mago Voorman, que tenían capturada a una joven bajo la acusación de ser una bruja. El noble ordena que Félix también fuera apresado por si acaso tenía alguna relación con la joven y los lobos, y es llevado a la mansión fortificada del noble.

La joven se presenta como Magdalena y dice que tiene el don de la videncia, proclamando que todos los ocupantes del castillo van a morir. Al no soportar sus puyas, un sargento saca una daga para hacerla callar, pero Félix le derriba, con tan mala fortuna que sargento cae sobre su propia daga y muere. La primera muerte ya ha empezado.

Félix y Magdalena son encadenados (la joven con grilletes mágicos) y arrojados al calabozo. La chica declara que la estaban usando como cebo para atrapar a su padre, aunque la conversación es interrumpida cuando Voorman entra para interrogar a Félix. Le dice que los tiempos están cambiando y el poder del Caos está aumentando. Al escuchar la respuesta del poeta cree que podría ser un agente del caos, así que el hechicero emplea Lengua Oscura con él, dejando claro que él es un sectario de Tzeentch, pero al no recibir respuesta, comprueba que Félix no es como él y se marcha cuando oye ruidos de lucha y aullidos de lobo.

Felix se las arregla para escapar del calabozo llevándose a la joven con él, aunque el semblante que estaba empezando adoptar le aterroriza. Se pone a investigar la mansión encontrándose con numerosos cadáveres, y logra ver de pasada aun Hombre Lobo. Más tarde la chica desaparece.

Investigando, entra en una biblioteca y descubre un libro sobre transmutación de almas, que permite a un alma, tomar posesión del cuerpo de otro ser. En otra habitación, escucha la discusión entre conde Hrothgar y Voorman, que confirma sus sospechas de que ambos son adoradores del Caos. Cuando el conde se queda solo, Félix lo golpea y se hace con un arma mágica que tenía como precaución por si el mago tenía tentaciones de traicionarle.

Sigue moviéndose cautelosamente por el edificio, encontrándose a más de sus ocupantes muertos, y viendo como la chica deja abiertas las puertas del recinto para que entren más lobos. Al llegar al salón se encuentra con el hechicero frente al Hombre Lobo, quien mata al Voorman, pero de su cuerpo se forma una neblina roja que se introduce en el cuerpo del licántropo, poseyéndolo. Mientras esto ocurre Félix oye procedente del exterior un grito de guerra familiar.

Voorman, triunfante con su nuevo cuerpo, se dispone a matar a un aterrorizado Félix, pero en el último momento reacciona, y emplea la daga mágica para apuñalarlo numerosas veces, acabando con su vida.

Al salir del recinto, Félix se encuentra con Gotrek, quien había derrotado a los lobos y tenía Magdalena capturada.

Historia de la publicaciónEditar

En su introducción de la edición del año 2013 de Matatrolls, William King reveló que escribió Geheimnisnacht como una historia suelta en el 1988, en la que Gotrek estaba destinado a morir al final, pero más tarde se revisó ya que le gustaron los personajes. La historia dio lugar a Jinetes del Lobo y Las Tinieblas bajo el Mundo.

El éxito de estas tres historias que Games Workshop quería publicar una novela, pero sin embargo, Games Workshop Books cerro de forma inesperada, y la publicación de la novela se retrasó hasta 1999, cuando se incluyó también El Señor de los Mutantes y Los hijos de Ulric, que previamente había sido publicado en la revista Inferno!. La novela también agregó los extractos prefacio del diario de Felix.

Tal fue el éxito de llevó de la novela Matatrolls, que no tardo en ser seguida por otras, las cuales se desarrollarían en formato episódico, en las que se desarrollara una trama continuada.

Esta fue la primera novela de Warhammer publicada por Black Library.

PortadasEditar

  • Primera edición
  • Segunda edición
  • Edición 20 aniversario

FuentesEditar

  • La novela Matatrolls.
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