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Matagigantes es la séptima entrega de la saga de aventuras del Matador Enano Gotrek Gurnisson y su compañero, el humano Félix Jaeger, siendo la última entrega de la saga escrita por William King, continuada posteriormente por Nathan Long.

Sinopsis Editar

En esta ocasión la pareja de héroes se verán envueltos en una aventura para la evitar la destrucción completa del mundo, que los llevaran hasta la misteriosa y enigmática isla de Albión, contando con la ayuda de un inesperado aliado: Teclis, el más poderoso de todos los hechiceros Altos Elfos.

TramaEditar

Plantilla Spoiler Cazador de Brujas
Alto, estás caminando por la senda del Hereje. Si continúas, corres riesgo de... perderte.
Este artículo puede contener spoilers de Matagigantes

La historia empieza con un sueño de Teclis donde ve como la isla de Ulthuan es destruida por un desastre natural sin precedentes, para acto seguido encontrarse con el fantasma de Caledor Domadragones y los hechiceros elfos que crearon el vórtice de Ulthuan y atrapados en el mismo. Caledor advierte a Teclis del desastre que está a punto de acontecer. Algo había abierto la Senda de los Ancestrales, lo que estaba alterando magia del mundo y si no se detenía, tendrá consecuencias fatales no solo para la isla de los Elfos, si no para  el mundo entero. Debía buscar a la Oráculo de las Veraces para aquella misión.

Al despertar, Teclis analiza la situación. Por sus informes recibidos estaba ocurriendo una serie de acontecimientos de mal agüero. Parecía que todo los males del mundo estaban ocurriendo de forma simultanea. Al recordar la advertencia de Caledor, emplea su magia para saber cual es su objetivo, que resulta ser la isla de Albión.

Tras despedirse de su hermano Tyrion y entregarle unos informes de la situación para que los entregue al Rey Fénix y los hechiceros de la Torre Blanca, parte a una entrada de la senda que hay en Ulthuan. Tras cubrirse con hechizos y amuletos protectores para protegerse de la corrupción que hay en la sendas, Teclis penetra en ellas para llegar hasta Albión.

A cientos de Kilómetros de distancia, en la oscura tierra de Sylvania. Felix Jaeger, Gotrek Gurnisson, Snorri Muerdenarices, Max Schreiber y un grupo de Kislevitas se dirigen de regreso a Kislev para enfrentarse a la amenaza del Caos. A pesar de haber matado de Adolphus Krieger y frustrado su plan de crear un reino de la no-muerte, la moral estaba por los suelos. Ulrika, amor de Félix y que había sido raptado por Krieger, había transformado en vampiresa, y su padre, el boyardo Ivan, había sido asesinado al descubrir el destino de su hija. Tras haber incinerado a Iván, el grupo había decidido regresar al norte en pleno invierno.

Durante la travesía, se encuentran con un grupo de refugiados cuyo asentamiento había sido arrasado recientemente por los Hombres Bestia. Mientras los Kislevitas deciden escoltarlos hasta el siguiente pueblo, el resto se dirigen al pueblo destruido. Allí se encuentran con unos cuantos rezagados a los que matan sin dificultad y persiguen al resto por los bosques.

No lejos de allí, frente a una entrada de las Senda, se encontraba el hechicero de Tzeentch Kelmain y Grume de Colmillo Sangriento, un campeón de Khorne, en misión de reconocimiento. Los Hombres Bestias supervivientes les habían informado de la presencia de Félix y el resto, y Grume estaba ansioso por matar a Gotrek y apoderarse de su hacha. Atendiendo a las exigencias del de Khorne, Kelmain crea una esfera para que ayude a Grume a encontrarse con el enano. Kelmain dudaba que Grume tuviese éxito en su empresa pero esperaba poder atraerlo al interior de la Sendas de los Ancestrales donde dejarle atrapado por toda la eternidad.

Mientras se guarnecían de la tormenta invernal en una cueva, Félix y el resto siente la presencia de los Hombres Bestia, y por si eso no fuera poco, Max advierte de que también siente perturbaciones en la magia. El grupo sale al encuentro de los Hombres Bestias mientras Gotrek se encarama con Grume al que derrota y lo deja abandonado en la nieve con el cuerpo mutilado, poniendo en desbandada a los supervivientes.

El grupo sigue la esfera de Kelmain, que les atrae hasta un túmulo con un portal donde ven que el mago y un grupo de hombres bestias en retirada atraviesan el portal para desvanecerse de repente. Mientras se enfrentaban a los que se habían quedado atrás, un tentáculo monstruoso surge del portal y atrapa a Snorri, al que arrastra a su interior. Gotrek corre en su ayuda y también atraviesa el portal, desapareciendo en el acto.

Mientras Félix y Max se preguntaban que hacer, Snorri es lanzado con fuerza fuera de portal e impacta contra el hechicero, quedando los dos inconscientes. Félix decide adentrar también en el portal, llegando aun extraño lugar donde ve al Matador enfrentándose contra un monstruoso engendro tentaculado, mientras los hombres bestias siguen huyendo o son atrapados por el monstruo. Félix decide intervenir en la refriega, clavándole la espada en el ojo de la criatura, quien expulsa un extraño gas y se retira.

Tras recuperarse y comprobar que no pueden regresar, Gotrek y Félix deciden andar los senderos, con la esperanza de encontrar una salida o al hechicero del Caos para obligarle a abrir el camino de vuelta, pero Kelmain ya se encontraba lejos de allí de regreso a Albión junto a su hermano. Por su parte, Teclis se encuentra con su grupo justo en el momento en el que estaban huyendo de uno de los horrores que pueblan aquellos corredores. Aquello inquieta al Elfo pues teme lo que puede que las fuerzas del caos hayan aprendido a usar los senderos.

Más adelante, Teclis siente la presencia mágica del hacha de Gotrek y se dirige a su encuentro. En ese momento, la pareja se encuentran con otro de los monstruos que habitan ese lugar. Durante el combate, Félix es atrapado y arrojado por un portal. En ese momento llega Teclis que emplea su magia para destruir a la criatura.

Al ver al elfo por primera vez, Gotrek se enfrenta a él con intenciones de hachearlo, pero Teclis consigue convencerlo de que con su ayuda puede rescatar a Félix. A cambio de ello, el elfo le hace jurar que le ayudará en su misión. El Enano acepta siempre y cuando no atente contra su honor y que tomará la decisión una vez rescaten a Félix.

Tras varias visiones desconcertantes, Félix despierta y descubre para su horror que está atrapado en una especie de infierno, y frente a él, un demonio preparado para torturarlo. Félix había caído en una burbuja de realidad del Caos, por lo que sus miedos y temores habían tomado forma. Afortunadamente para él, Gotrek y Teclis consiguen llegar a tiempo antes de que el demonio se pusiera realmente en serio con su intenciones. El Elfo emplea su magia para aislar al demonio e impedir que reciba ayuda de los suyos mientras el Enano lo remata y salva a Félix.

Envueltos en una burbuja, el trío consigue recorrer los senderos para salir de allí. Tras escapar nuevamente de una acometida del Caos, logran encontrar una salida de aquel lugar, llegando a la isla de Albión.

Una vez a salvo, Teclis expone la situación con mas detenimiento a la pareja. Les habla sobre las sendas y sus misteriosos creadores, los Ancestrales. También les explica que alguien las estaba manipulando sus energías, y que aquello supondría la destrucción primero de Ulthuan y después del mundo. Para evitarlo tienen que encontrar a la Oráculo de las Veraces.

Boceto portada Matagigantes por Geoff Taylor
Durante el viaje por aquella tierra, tanto Teclis como Gotrek se enzarzan en frecuentes discusiones donde dejan claro sus respectivos prejuicios del otro y de su raza, y que Félix tiene que calmar para evitar que se acaben matando el uno al otro.

Finalmente llegan a un poblado nativo construido sobre un pantano, siendo sorprendidos por los hombres de la misma. Se muestran recelosos con ellos, especialmente con Teclis, ya que pertenece a la misma raza que los Elfos Oscuros que ocasionalmente saquean la isla. Su líder, un hombre anciano, ordena que se rindan y depongan sus armas pero Gotrek se niega, por lo que ordena a sus hombres que ataquen. Las flechas son rechazadas por la magia de Teclis, quien emplea un hechizo para paralizar a todos. Tras asegurarles que sus intenciones son pacíficas y no pretenden causarles mal alguno, Teclis les libera del conjuro, por lo que son invitados al poblado de Crannog Mere.

Una vez en el salón principal, el anciano se presenta como Murdo Max Baldoch, un hechicero menor de aquella isla. Teclis le explica cuales son sus objetivos y su misión, mientras que Murdo le habla de como el clima de la isla de Albion ha empeorado y la reciente situación con los pieles verdes. Al oír esto, el hechicero solicita ayuda para ver a la Oráculo de las Veraces, la Mujer Sabia como la conocen allí. Aún así, la gente del poblado sigue estando reticente, al ser Teclis un elfo igual que los Druchii y al ser la primera vez que ven a un Enano. Sin embargo, después de que Gotrek derrotara a Culum, el guerrero más fuerte de la aldea, a un pulso, empiezan a ser aceptados y finalmente consiguen ayuda.

A la mañana siguiente, Félix, Gotrek y Teclis parte junto con Murdo y un grupo de guerreros con destino a la morada de la Oráculo, viajando por lo pantanos y ciénagas mediante canoas impulsadas por largas pértigas.

Al anochecer, el grupo llega a unas misteriosas ruinas y los hombres de Crannog Mere deciden acampar apartados de ellas al considerarlas embrujadas. Al estudiar la mampostería, Teclis menciona que se parece mucho a las estructuras de los Hombres Lagarto en Lustria, aunque le resulta extraño ya que los Hombres Lagarto habitan en junglas cálidas y Albión es una tierra muy fría. Movido por la curiosidad, Teclis decide investigarlas, seguido por Gotrek, quien no quiere quedar en evidencia ante el elfo, Félix, Murdo y los guerreros Culum y Dugal.

Durante la investigación, descubren evidencias sobre la presencia de arañas mutantes. Teclis siente la presencia de otra entrada a la senda de los ancestrales, una que libera su corrupción, contaminado y transformando la zona. También encuentran una mesa de piedra con un mapa del mundo, pero con los continentes en distinta posición.

La expedición es atacada por humanos y arañas mutantes, que por alguna razón son resistentes a la magia del elfo, aunque el hacha de Gotrek ayuda a equilibrar las cosas, y consiguen rechazarlos. Dugal es envenenado por una de las arañas durante el enfrentamiento y tras curar al grupo, Teclis ralentiza las funciones vitales de Dugal para que de tiempo de llegar hasta la Mujer Sabia.

Tras reempreder la marcha por los pantanos, el grupo llega finalmente a las colinas donde vive la Oráculo de las Veraces y su guardia personal de guerreras. Sin embargo descubren que el lugar estaba siendo atacado por pieles verdes, por lo que se dan prisa en llegar a su objetivo. Mientras se enfrentaban a los orcos, Teclis siente la presencia de un hechicero humano oculto, al que consigue neutralizar. Tras rescatar a la Oráculo y a las pocas Doncellas supervivientes, al estudiarlo, descubren que se tratan de uno de los hechiceros nativos de Albión, que había sido recientemente corrompido por la oscuridad y había conducido a los pieles verdes hasta allí.

Tras las presentaciones formales, la Oráculo de las Veraces les explica la situación. Recientemente las hordas del Caos dirigidas por Kelmain y Loigor han ocupado el Templo de los Ancestrales, expulsando a los Pieles Verdes y esclavizando a Magrig Un Ojo, un gigante corrompido al que los pieles verdes habían adorado como un dios durante generaciones. Desde el templo, los hechiceros del Caos habían abierto las sendas de los Ancestrales, empleándolas para desplazar a las fuerzas del Caos. Sin embargo, al hacer eso, estaban descontrolando las energías de las sendas, lo que tendría consecuencias catastróficas para el mundo.

Las distintas tribus de Albión se estaba reuniendo para expulsar las fuerzas del Caos del Templo. Antes de partir, al Oráculo delas Veraces le da a Teclis un amuleto que le ayudará en su cometido. Los Pieles Verdes, por su parte, también están haciendo lo mismo; el chamán Zarkhul había recibido visiones de sus brutos dioses en lo que veía una época de destrucción y hambre para su raza. Se le avisa de la presencia de las tribus humanas y envía a un grupo a ocuparse de ellos.  En el templo Kelmain tambien prepara sus fuerzas para el inminente asalto, tanto las tribus humanas como los pieles verdes se estaban reuniendo para reconquistar el templo, ya habían recibido pequeños ataques por parte de los pieles verdes, que fueron fácilmente rechazados por el gigante.

El grupo de Félix y Gotrek consiguen rechazar la acometida de los pieles verdes, y empleando la magia de Teclis para evitar ser detectados, penetran en las ruinas. Llegan a una sala con columnas donde una estaba derribada, y en su interior encuentran el esqueleto de una criatura que Teclis identifica como un Slann, por lo que deduce que en resto de columnas había también hay esqueletos de Slann que fueron emparedados vivos.

En el exterior, el chamán Zarkhul, al recibir la noticia de la derrota de la banda de los pieles Verdes contra los humanos, decide que ya ha llegado el momento de atacar y reconquistar el templo.

Mientras se dirigen a la fuente del mal, el grupo de Félix ven por todas partes enfrentamientos entre los Pieles Verdes y las fuerzas del Caos. Kelmain siente  como los Orcos y goblins se estaban aproximando al corazón de la Ciudad por lo que invoca al gigante ante su presencia, sin percatarse de que era seguido por el grupo de Félix.

Una vez allí, se produce una batalla a tres bandas entre el grupo de Félix, los Pieles Verdes, y las bandas del Caos junto con el gigante. Mientras Loigor trata de estabilizar las cada vez más incontrolables energías de las sendas, su hermano Kelmain se enfrenta a Teclis. Por su parte Gotrek se abalanza contra Magrig al que, tras una proeza sorprende, deja ciego y en estado agónico en el suelo, aplastando a todos a su alrededor, aunque no sin dejarle mal herido.

Félix lleva a Gotrek ante Murdoc, para que emplee su magia curativa con el enano, mientras la batalla continua y Teclis sigue su duelo personal contra Kelmian, al que se le une también Loigor. Al dejar desatendida la maquinaria que mantiene las sendas abiertas, el templo empieza a derrumbarse, aplastando a todos los que hay debajo y haciendo huir a la mayoría de los combatientes.

Tras ser curado por Murdoc, Gotrek se levanta y se lanza contra Loigor, quien responde al ataque con un conjuro, del cual el enano sale indemne salvo un poco de vello facial chamuscado gracias a las runas de su hacha. Antes de que el Hechicero pudiera reaccionar, es alcanzado por una lanza de Murdoc, y Gotrek aprovecha para hacerle pedazos. Por su parte Kelmain, al sentir la muerte de su gemelo, queda indefenso ante el ataque de Teclis, que lo incineran completamente.

Teclis decide quedarse en la sala para estabilizar las energías, mientras Murdoc conduce a Félix, Gotrek y el resto de supervivientes a través de rutas seguras de los senderos de los Ancestrales para escapar, aunque una vez que los pone en la dirección correcta hacia la salida, regresa junto al Elfo.

Teclis recibe la visita de los espíritus de los Slann que fueron emparedados en las columnas. Le comunican que, con el derrumbe de una, el alma de uno de los suyos se había perdido y que necesitaban el alma de otro ser que pudiera remplazarla. Teclis se dispone a sacrificar su vida, pero en ese momento aparece Murdoc quien se ofrece en su lugar. La Mujer Sabia le había predicho que aquel seria su destino y que se había preparado para cuando llegara el momento.

Así Teclis, empleando el amuleto que le dio la Oráculo de las Veraces y los rituales concretos, sacrifica la vida de Murdoc y estabiliza las energía de las sendas, cerrándolas de nuevo. Aquello solo era un remiendo temporal y sería necesario regresar para arreglarlo de manera definitiva, pero de momento el mundo estaba a salvo y ya se ocuparía de ello una vez que hubiera regresado a su tierra.

Por su parte Félix, Gotrek y el resto de supervivientes habían conseguido escapar y ponerse a salvo antes de que Teclis cerrara las sendas. Ahora tendrían que pensar en una manera de regresar a su hogar.

FuenteEditar

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