Wiki La Biblioteca del Viejo Mundo
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Mapa de Laurelorn.

Al oeste del Imperio, se encuentra el Bosque de Laurelorn que, aunque teóricamente está bajo los dominios del Conde Elector de Nordland, es un reino totalmente independiente gobernado por los misteriosos y herméticos Elfos Silvanos. No obstante, se les considera aliados del Imperio. Estos elfos se llaman a sí mismos los Eonir, y son tenidos como los herederos culturales de los colonos Asur del Viejo Mundo.

Descripción[]

Laurelorn, desde su primera colonización por los Elfos, ha sido un lugar de esperanza, alegría y risa. Los Elfos celebraban juegos y festivales de verano bajo sus ramas, dando nombre al bosque. Los colonos lo llamaron Loren Lauroi ("el Bosque Dorado" en Eltharin), en honor a la runa mayor Ladroi, que significa "Temporada del Sol" o "Ápice de la Alegría". Los colonos se llamaron a sí mismos Eonir en honor a la runa mayor Daroir, que significa, recuerdo, memoria y fuerza de las piedras. Los Eonir sienten que sus primos Asur ya no recorren el verdadero camino de los Elfos del pasado, aquellos que ayudaron a los Ancestrales a crear la red de Monolitos.

Tras la derrota de los Altos Elfos en la Guerra de la Barba, estos abandonaron sus colonias del Viejo Mundo. La mayoría de los elfos regresaron a Ulthuan, pero algunos decidieron quedarse. Al igual que sus parientes de Athel Loren, algunos Elfos que residían en las colonias de lo que posteriormente sería el Imperio decidieron quedarse a defender su amado Bosque de Laurelorn, evitando que se profanase su corazón por la mano de Enanos, Pieles Verdes, Hombres Bestia y cualquier otro potencial enemigo. Incluso los gobernadores humanos de Nordland y Middenland, que reivindican el bosque, han aprendido a base de caras lecciones a pensárselo dos veces antes de ejercer dichas reivindicaciones. Incluso para poder cazar bajo las copas de sus árboles se ha de solicitar permiso a estos maestros exploradores antes de disparar siquiera contra un conejo.

Elfo Silvano de Laurenlorn

A diferencia de sus parientes de Athel Loren, los Elfos Silvanos del Bosque de Laurelorn no llevan políticas aislacionistas tan extremas. Saben que son muy pocos y que necesitan de la protección del Imperio y de su numeroso colectivo de guerreros, por lo que algunos Elfos Silvanos han decidido poner fin a su aislamiento y entrar en el Imperio, así como también enviar embajadores para reunirse con algún alto mando imperial para tratar asuntos de comercio, seguridad o colonización.

Por un acuerdo con los condes de Nordland, los Elfos permiten a los imperiales que colonicen la región entre los ríos Salz y Demst. No obstante este acuerdo limita estrictamente su cantidad, por lo que los Elfos deben aprobar la creación de nuevos asentamientos, y no están muy dispuestos a ello. Igualmente también limitan a los humanos los recursos que pueden recoger del bosque. Estas limitaciones provocan numerosas tensiones entre ambas razas. Muchos humanos han construido asentamientos ilegales y los Elfos los amenazan con eliminarlos por la fuerza si no abandonan las regiones ocupadas. Se llega a temer que esto pueda dar lugar a un conflicto armado entre ambas razas.

Más allá del Demst se encuentra el corazón de Laurelorn, un lugar que los norlandeses llaman el "bosque de la bruja" debido al miedo supersticioso hacia la Reina Elfa. Los humanos tienen prohibido el paso bajo pena de muerte. Se desconoce lo que hay en el bosque exactamente, pero algunos libros antiguos mencionan una ciudad de cristal en lo más profundo del bosque, un lugar que brilla con luz propia.

Geografía[]

Imagen ilustrativa

Aunque tiene una mala reputación entre los humanos, Laurelorn en realidad parece ser un bosque agradable y verde. Los pájaros cantan desde los robles, mientras que los conejos corren por la maleza. Sin embargo, tras una inspección más cercana, estas criaturas parecen poseer una sensibilidad superior a la de un simple animal. Dentro del bosque, el sol está bloqueado por el exuberante dosel, proporcionando una atmósfera oscura. Cualquier viajero al que los habitantes de Laurelorn le concedan un paso seguro puede escuchar sonidos de crujidos y golpes provenientes de las profundidades del bosque. Es posible que vean que las ramas con forma de brazos les hacen señas, o que escuchen llamadas fantasmales. Cualquier viajero al que no se le otorgue un pasaje seguro, por otro lado, nunca será visto nuevamente.

Al igual que el Athel Loren, parece que el espacio y el tiempo funcionan de manera algo diferente en Laurelorn que en el mundo exterior. Por ejemplo, durante las Guerras Skavens el ejército de Mandred Mataskavens pudo viajar en cuestión de horas una distancia a través de Laurelorn que debería haber tomado días. El Laurelorn está menos saturado de magia que Athel Loren, por lo que sus espíritus son menos numerosos y, a menudo, están débiles o hambrientos.

Laurelorn está dividida por los Eonir en cuatro distritos:

  • El Distrito del Sol, el corazón del Bosque y la ubicación de su capital, Tor Lithanel. La región fue utilizada originalmente por los Ancestrales para algún tipo de experimento y potentes energías mágicas impregnan todo el bosque. Los nordlandeses se refieren a este enclave independiente como el Protectorado de Laurelorn y saben que rara vez se permite a los humanos allí.
  • El Distrito de la Lluvia, el tramo sur, que consiste principalmente en pantanos.
  • El Distrito de la Tormenta, los tramos occidentales, que consta de bosques cubiertos de maleza que son el hogar de muchos mutantes y bestias del caos.
  • El Distrito de la Escarcha, los tramos del este. Los Eonir que viven allí son principalmente nómadas, sin asentamientos fijos.

La cohabitación humana se tolera en los tres distritos exteriores, siempre que se respeten ciertos tratados y se deje a los elfos solos para hacer sus negocios.

Fuentes[]

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