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Dkonrad
"Cuando cae la noche llega nuestra hora. Somos los gobernantes de la noche, Somos los depredadores de las sombras. Acércate y te mostraremos el verdadero significado del terror."
Konrad von Carstein

Hay pocas cosas más peligrosas que un lunatico violento, y una de ellas es un lunatico violento inmortal con la fuerza y velocidad de un vampiro. Konrad von Carstein estaba completamente loco, incluso si se compara con otros miembros de su familia vampírica.

DescripciónEditar

Cuando aún era mortal, una vez ordenó, sólo para divertirse, que todos los gatos de su reino fueran utilizados como dianas para que sus ballesteros practicaran. Hizo juzgar a su madre por el crimen de haberle dado a luz sin su consentimiento y la hizo emparedar en su propia torre. Si a eso le añadimos una sed de sangre literal a la que ya de por si tenia Konrad... digamos que conseguir el poder y la longevidad de los No Muertos no reforzó demasiado su ya de por sí enloquecida visión de la realidad, sino que terminó de romperse. Los primeros von Carsteins consideraron que esto podría ser una ventaja, y Konrad fue uno de los últimos en ser abrazados por la familia.

Lo que llevó a Vlad a convertir a Konrad al vampirismo en lugar de acabar con él, nunca lo sabremos. Tal vez fueran la carencia total de escrúpulos o su poco apego a la realidad divirtieron al primero de los Condes Vampiro. Visto con la perspectiva del tiempo, seguramente Vlad hubiese hecho un favor mayor a su dinastía si sencillamente le hubiese cortado la cabeza a Konrad en cuanto se presentó la ocasión, ya que su depravada locura terminó haciendo mas daño que otra cosa. En cuanto recibió el Beso de Sangre, Konrad no hizo el menor intento de ocultar sus poderes sobrenaturales, alimentándose abiertamente de sus amigos y súbditos (así como de ratas, gatos, vacas, peregrinos mendicantes y cualquier cosa con riego sanguíneo que se le pusiera por delante).

Boceto Konrad von Carstein por Karl Kopinski

Konrad se autoproclamó algo así como una especie de verdugo y protector salvaje de Vlad, ejecutando a cualquiera que desagradaba al conde. Esto, obviamente, solía incluir también a todo aquel que desagradaba al propio Konrad. Con el tiempo, esta costumbre acabo por multiplicar sus numerosas victimas, incluyendo a generales enemigos, sacerdotes de todo tipo de confesión, personas bizcas, gente con tics y varios nigromantes que se habían reído de las lamentables habilidades mágicas de Konrad.

Cuando Konrad usurpó el poder tras la muerte de Vlad, empezó a valorar de forma diferente a los nigromantes, y anima a muchos de ellos para que se unieran a su séquito. Los recompensaba con generosidad, porque a pesar de estar rematadamente loco, no era un estúpido. Necesitaba que los nigromantes levantaran sus ejércitos y el a cambio, mientras le sirvieran bien, les garantizaba su seguridad. Pronto estuvo al frente de un enorme ejército que empezó a asolar el Imperio provincia a provincia. Aunque muchos Vampiros utilizan la hechicería oscura para invocar subordinados, Konrad no se ve haciendo esas insignificantes cosas, sino que prefiere confiar en los Nigromantes para que le levanten un ejército. Konrad se preocupa únicamente por masacrar a tantos enemigos como sea posible.

En batalla, Konrad perdía totalmente la cabeza. Se deleitaba con los derramamientos de sangre y, ademas era un espadachín consumado. Empujado por una ira inacabable, Konrad lidero su ejercito mas como un torbellino sediento de sangre que como un verdadero general, y su mera voluntad hacía avanzar inconscientemente a sus servidores, empujándolos hacia el frente. A pesar de ello, Konrad era propenso a alimentarse en demasía y, a veces se detenía en media de la batalla para lamerse la sangre que había salpicado su armadura o su espada, o la bebía directamente de sus enemigos caídos. Fue durante uno de estos arranques de gula cuando Konrad perdió la vida a manos del Señor del Clan Enano Grufbad y del Conde Elector Helmar.

Objeto MágicoEditar

  • Espada de Waldenhof: Esta espada es una reliquia de los señores del Castillo de Waldenhof, y nunca ha sido blandida con tanta pericia como lo hace Konrad. Esta espada poseída por un espíritu muerde con fuerza cada vez que golpea, y cuando asesta un golpe se hunde profundamente en su víctima.

MiniaturaEditar

FuentesEditar

  • Ejércitos Warhammer: Condes Vampiro (7ª Edición).
  • Ejércitos Warhammer: Condes Vampiro (8ª Edición).