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Correligionarios de la Garra de Muerte por Chris Trevas Bárbaros del Caos

Imagen ilustrativa

Los Khazags son una de las tribus humanas que conforman el pueblo de los Kurgans. Residen en los Desiertos del Caos y con frecuencia realizar incursiones contra otras tribus del caos y los reinos humanos del Viejo Mundo.

DescripciónEditar

Los Khazags son una fiera tribu de guerreros bárbaros. En sus tierras de origen, en el lejano nordeste, la oscuridad reina durante casi la mitad del año porque el sol apenas si se alzaba por encima del horizonte. La tierra natal de los nómadas Khazags es abierta y está casi completamente desprovista de vegetación. Es una tierra de buenos jinetes. Las laderas están cubiertas de oscura roca puntiaguda y afilada. Entre algunos de los rocosos picos se encuentran humeantes estanques de agua rica en azufre que, de vez en cuando, hacían erupción como enormes géiseres cuando los dioses estaban enfadados.

Debido a la crudeza de los territorios que habitan y su belicoso estilo de vida, los guerreros khazags están muy habituados a todo tipo de esfuerzo extremo, pudiendo correr sin parar durante una semana, con la armadura puesta, y a pesar de todo, tener fuerzas suficientes para librar una batalla, en la cual no mostraban ningún temor ni piedad. Enfrentarse arrojadamente con un enemigo en el ardor del combate, mirando sin miedo a la muerte a la cara, era para ellos una manera honorable de morir. Los khazags creen que no había renacimiento para los cobardes que permitían que el miedo dictara una muerte deshonrosa para ellos.

Como tribu del caos que son, los Khazags adoraban a los diversos dioses del panteón del caos, mostrando los símbolos de devoción correspondiente a cada dios. Así, mientras que los guerreros adoradores de Khorne preferían las cicatrices de tajos entrecruzados en los brazos y las mejillas, y muchos se adornan con tatuajes rojo sangre que indicaban su devoción al Dios de la Sangre, los que eran devotos de Slaanesh tienden a lucir púas que les atraviesan las cejas, las orejas y la nariz, y se adornan con tatuajes de finas líneas en espiral.

De igual manera, para atraer la atención de los dioses, los campeones Khazags rivales se retaban en combates a muerte en combates rituales. En ellos, las hordas de guerreros de cada líder comienzan a golpear las armas contra los escudos al unísono, y a gruñir cada vez que lo hacían. El sonido resonaba y crecía a medida que los campeones se movían en círculo, uno frente al otro. Se trataba de un ritual que había sido ejecutado por los campeones khazags durante incontables generaciones, y cada hombre era consciente de que los dioses mismos estaban contemplándolos desde lo alto, ansiosos por ver el espectáculo que se avecinaba. Aquellos combates solo podía terminar con la muerte de uno de los campeones, y la tribu del campeón vencido era absorbida por la del vencedor, que pasaba a ser su nuevo líder.

Morrslieb también tenía gran importancia. Los Khazags la llamaban Ghyranek, la luna verde dadora de vida, y en cuando en su impredecible órbita por el cielo nocturno pasaba pasaba cerca de la superficie del mundo, su poder podía ser percibido por todos los que estaban debajo. En esas ocasiones, los chamanes dirigían a los khazags en las celebraciones rituales, en las que eran frecuentes que los guerreros sufran mutaciones. Las celebraciones simpre son grandiosas las noches en las que la tribu presencian el toque de los dioses.

HistoriaEditar

Hace muchos años, cuando el mundo todavía era más joven, los Khazag eran una primitiva tribu bárbara que vivía en las desoladas tierras de las tundras del norte. Sabían muy poco del mundo exterior, o de sus dioses, o de sus guerras. Sobrevivían a los vientos y el mortal frío cazando a las crías de los Mamuts gigantes por la tundra.

Todos los hombres de la tribu eran educados para ser tramperos y cazadores intrépidos, pues deberían enfrentarse a estas enromes. Las bestias que cazaban proveerían a la gente de la tribu con todo lo que necesitasen: pieles para vestir, carne para comer, cuero para sus tiendas, y huesos y marfiles con los que fabricar armas y comerciar con otras tribus, en las raras ocasiones en las que se cruzaban con los nómadas.

Sin embargo, todo esto cambio hace mucho. Los Poderes Oscuros tenían nuevos planes para la simple tribu de los Khazags: Los veían como una nueva fuente de adoradores y guerreros, y una oportunidad de expandir sus dominios. De esta manera, los Dioses del Caos corrompieron a su lideres, que extendiendo su culto entre los Khazags, acabando con las antiguas creencias y sacrificando a los que no se sometían. De esta manera, la que una fue una tribu de cazadores se convirtió en una de fieros guerreros, que empezaron a realizar incursiones contra otros territorios, muchas veces, montados sobre enormes Mamuts corrompidos por el Caos.

FuentesEditar

  • Warhammer Fantasy JdR: Tomo de Corrupción (2ª Ed. Rol).
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