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Megalito Vieja Fe Tony Ackland

Imagen ilustrativa

Ishernos, a veces también nombrado Ishnernos, es el Espíritu de la Tierra. Es una antigua deidad adorada mucho antes del nacimiento de Sigmar, por las primeras tribus humanas que habitaron las tierras del futuro Imperio. Con el tiempo, según apuntan los teólogos, esta deidad se desglosaría en dos: Taal y Rhya, rey y reina de la naturaleza.

Esta separación ocurrió hace muchos miles de años, y el culto de Ishnernos cayó casi completamente en el olvido. En la actualidad, todavía recibe culto en algunas regiones de Talabecland, y muchos hechiceros Jade siguen venerando a Taal y Rhya como el unificado Ishernos.

DescripciónEditar

Es bien sabido por los teólogos y eruditos que tanto el culto de Taal como el de Rhya se hallan entre los más antiguos y extendidos del Viejo Mundo, y sus raíces se remontan a los dioses primigenios de los albores de la historia. El culto creció orgánicamente conforme los primeros humanos acudieron por primera vez a los dioses para que les evitara las peores tormentas, para concederles cacerías y cosechas abundantes y para comprender los ciclos y fenómenos del mundo natural tales como los truenos, el paso de las estaciones, las subidas y bajadas de las mareas, etc..

En el principio, ambos eran adorados como un único dios, Ishernos. que tenía rostro femenino en primavera y otoño, y rostro masculino en verano e invierno. El invierno pasó a ser el dominio de Ulric y las dos caras de Ishernos se convirtieron en dos deidades distintas en la imaginación de sus adoradores (y sin embargo, el culto permaneció unificado). Algunos teólogos conjeturan que Ulric también debió formar parte de Ishernos una vez, componiendo así una triada, lo que explicaría los trísqueles que aparecen grabados en los megalitos de los más antiguos círculos de piedra de Taal y Rhya.

Muchos de estos inmensos monolitos de piedra fueron erigidos hace muchos siglos por los sacerdotes del dios Ishernos, sirviendo como punto central para la adoración. Las pocas piedras que se conservan en pie son muy visitadas por los fieles, aunque abundan historias según las cuales estos lugares están habitados por espíritus salvajes y animales temibles.

FuentesEditar

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