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Príncipe Imrik, Señor de los Dragones de Sam Wood

Señor de los Dragones, Príncipe

Historia Editar

Caledor es ahora un reino silencioso. Ya no resuenan en el cielo los gritos de los dragones y el rugir de sus alientos de fuego. Ya no retumban las cuevas con sus sonidos y la tierra tampoco tiembla con sus fuertes pisadas. Solo resuena el eco de los pasos de los Altos Elfos caminando por los salones ancestrales.

El más noble de los Príncipes Dragón es Imrik, el último de la estirpe del Rey Fénix Caledor de la Casa Caledrian. Imrik es uno de los pocos que pueden despertar a los dragones de su reposo en tiempos de necesidad; y, aun así, solo a unos pocos. Ya han quedado atrás los días en que sus seguidores marchaban a la batalla montados sobre estas criaturas que escupían fuego. Ahora, únicamente Imrik lucha de esta forma tradicional.

En defensa de su hogar natal y de todo el reino de Ulthuan, Imrik es un fornido bastión de fuerza. Junto con Tyrion y Teclis, los descendientes de la gran estirpe de Aenarion, es considerado un muro indestructible entre muchos de los enemigos de los Altos Elfos y la isla mística de Ulthuan. El Príncipe Imrik es el guerrero Alto Elfo más poderoso de su era. Los habitantes de Ulthuan dicen que la nobleza del Rey Fénix Caledor y la fuerza en combate del Rey Fénix Tethlis han renacido en el Señor de los Dragones. Dirige su Dragón al ataque, picando sobre los enemigos de los Altos Elfos con la furia destructora de un relámpago. La gran bestia escamosa agarra a sus víctimas y las despedaza miembro a miembro, mientras el Príncipe Imrik atraviesa un enemigo tras otro con su devastadora Lanza Estelar. Pocos pueden resistir su ataque, y ningún ser vivo puede sostener su ardiente mirada o igualar la fuerza de su brazo.

El Fin de los TiemposEditar

Nagash Gran Nigromante retornado Fin de los Tiempos

El Fin de los Tiempos

El trasfondo que puedes leer en esta sección o artículo se basa en la serie de libros de campaña y novelas de El Fin de los Tiempos, que recientemente ha sustituido la línea argumental de La Tormenta del Caos

Archaon Señor del Fin de los Tiempos

Imrik fin de los tiempos
El Príncipe Imrik proviene de una de las líneas más nobles de todo Ulthuan. Su sangre es la de los reyes, y la de Caledor Domadragones - el más grande de los héroes. Sin embargo Imrik es también el último de su linaje; aunque él no lo sabe, su destino se entrelaza con el de toda su raza. Mientras el príncipe tenga la fuerza para manejar la Lanza Estelar y el Cuerno de Dragón de su estirpe, los elfos perdurarán. Cuando caiga, los elfos caerán poco después.

En los primeros años de su gobierno, Imrik ocultó su disgusto por la forma parroquial y cautelosa en que los altos elfos habían convertido sus relaciones. Durante largos años, Imrik no tomó ninguna acción. Los príncipes de Caledor siempre habían apreciado altamente la lealtad, y el príncipe no tenía ningún deseo de traer la vergüenza a sus antepasados. Sin embargo, mientras pasaban los años, Imrik estuvo cada vez más frustrado por la docilidad del Trono del Fénix, y decidió dar ejemplo como sólo podía Caledor.

Y así, cuando los videntes de Caledor hablaron cada vez más de una época que se aproximaba de fuego y destrucción, Imrik decidió ir a su encuentro preparado. A su orden, los dragones fueron despertados y los ejércitos reunidos. Los guerreros de Caledor fueron enviados por todo el mundo, trayendo nuevas esperanzas a las remotas colonias de los altos elfos. Los estandartes dragón adornaron las defensas de cada fortaleza, y las murallas de cada puesto avanzado desde el extremo de Lustria a las dispersas islas al sur de Catay. Por otra parte, Imrik comenzó a tener un creciente interés en las luchas de los reinos de los hombres, y les prestó ayuda. El propio Imrik dirigió la carga en muchas de estas batallas, montando en lo alto de la silla del poderoso dragón Minaithnir, contado entre los últimos y más grandes de su especie.

Las obras de Imrik reavivaron la gloria de Ulthuan, y su brillante Lanza Estelar rompió más de un muro de escudos, pero no era suficiente. En todas partes, las fuerzas de los dioses oscuros estaban en marcha, y era evidente para Imrik que los reinos civilizados estaban enfrascados en una guerra que estarían en apuros para ganar.

A partir de entonces, Imrik se sumergió en su nueva cruzada, seguro de que su lucha era a la vez honorable y necesaria. Pero mientras el tiempo pasaba, y cada vez más sangre Caledoriana era derramada en defensa de tierras lejanas, el príncipe se dio cuenta de que su grito de guerra había caído en oídos sordos. Pocos de los nobles de Ulthuan habían seguido su ejemplo, y algunos se burlaban abiertamente de sus esfuerzos llamándolo despilfarro y temerario.

De este modo Imrik volvió a Ulthuan con una furia que hervía a fuego lento, decidido a enfrentarse con sus detractores. Sin embargo, su casa había estado siempre en el campo de batalla, no en las cortes de seda de Lothern, y sus argumentos fueron demasiado a menudo desviados por los bonitos discursos de sus oponentes. Tal vez si Tyrion y Eltharion - ambos de los cuales compartían muchas de las preocupaciones de Imrik - hubieran estado presentes, el príncipe de Caledor habría ganado más interés de la Corte del Fénix. Por desgracia, ambos estaban muy lejos en ese momento, buscando desesperadamente a la perdida Niña Eterna, Aliathra.

A medida que el temperamento de Imrik iba peor, buscó audiencia con el Rey Fénix, pero cada vez que lo intentaba recibía sólo un lamentable rechazo. Finubar casi nunca atendía al consejo por más tiempo. Incluso cuando el Rey Fénix aparecía, tan cansado parecía que Imrik se dio cuenta de que su apoyo contaría poco, incluso si pudiera asegurarlo. Peor aún, estaba claro para Imrik que varios de la Corte del Fénix buscaban posicionarse como eventuales sucesores de Finubar. Tales deliberaciones apenas eran frecuentes, por supuesto, pero había una urgencia en el aire que era impropia en el mejor de los casos, y siniestra en el peor.

Al fin, su paciencia se extendió más allá de sus límites, con Imrik encaminándose hacia la traición. Comenzó poco a poco. La fuerza de Caledor - una vez disponible libremente para los Diez Reinos - ahora se concedía sólo a los señores y príncipes que estaban dispuestos a apoyar Imrik en su propia opción a la Corona del Fénix. De repente, muchos de los que se habían burlado del príncipe trataron de convertirse en sus amigos más queridos, porque habían visto a sus propios ejércitos y los habían visto pequeños. En el momento en que el cometa de dos colas regresó, y Ulthuan fue acosado por los demonios de una forma no vista desde los tiempos de Aenarion, pocos se rieron de Imrik durante más tiempo, ya que estaban demasiado ocupados rogándole ayuda.

Fue entonces cuando al fin Finubar concedió una audiencia a Imrik, invocando al príncipe de Caledor a su torre en la oscuridad de la noche. Esperando ser reprendido por sus recientes acciones, Imrik se sorprendió al encontrar al Rey Fénix aprobando silenciosamente sus acciones - o, al menos, tanto como podía decir. Finubar habló mucho con acertijos y medias frases aquella noche, como si estuviera tratando de transmitir una verdad a la que incluso él se agarraba débilmente. Otros podrían haber pensado que Finubar estaba loco, tan confuso era su discurso, pero Imrik vio la verdad de la cuestión: el futuro que el otro había vislumbrado era tan vasto como para dar una explicación sencilla. Así que cuando Finubar habló tranquilamente de su inminente muerte, Imrik le creyó por completo.

Cuando Imrik por fin dejó la torre de Finubar, lo hizo con fresca determinación, y redobló sus esfuerzos para obtener el respaldo de la Corte del Fénix. Sin embargo, la discordia fue creciendo en todo Ulthuan, y los príncipes del reino estaban cada vez más divididos entre Imrik y los que afirmaban estar actuando de acuerdo a los deseos de Finubar. Por lo tanto, cuando Tyrion al fin regresó del mar, hizo a Imrik responsable de la división de Ulthuan y ejecutó un desafío ante la Corte del Fénix. Abandonado por sus volubles partidarios, Imrik se vio obligado a abandonar su asiento en el consejo y volver a la solidez de Caledor. Desde Tor Caleda observaba a Tyrion y a Teclis expulsar a los demonios de Ulthuan, pero se involucró poco salvo que fuera amenazado Caledor o sus pocos restantes aliados.

Poco a poco, la Guerras de Recuperación se volvieron en favor de los elfos, pero Imrik no obtuvo ninguna alegría de las victorias. Había visto en la evolución de los acontecimientos demasiadas de las cosas descritas en los murmullos callados de Finubar, y observaba con cautela mientras la posición de Tyrion en la Corte del Fénix florecía como nunca antes. Cada vez más consciente de que la guerra contra los demonios no era más que el precursor de algo mucho peor, Imrik envió a sus jinetes de dragón a través de los océanos, ordenando que volvieran a casa todas las tropas Caledorianas. El príncipe no sabía a ciencia cierta lo que venía, pero estaba determinado a que Caledor sobreviviera.

Poco después, la diosa Lileath visitó los sueños de Imrik. Guiando al príncipe hasta el corazón del Gran Vórtice, lo llevó delante de su ilustre antepasado, Caledor Domadragones. Allí, la diosa y el mago hablaron de restaurar un trono robado, y de un terrible futuro que podría ser frustrado sólo si los antiguos odios eran puestos a un lado. Imrik despertó con un sudor frío y el estómago revuelto. Se le había pedido hacer lo impensable, pero sabía que si lo que había dicho Caledor era cierto, entonces no había otra manera.

La siguiente mañana, un solitario barco Naggarothi entró en el puerto de Tor Caleda. El signo de Lileath estaba en sus velas y el dragón de Caledor en su proa. Su llegada cambió el destino de Imrik para siempre...

Batallas del Fin de los TiemposEditar

Batalla FinalEditar

Imrik batalla final
El camino de Imrik hasta la Isla de los Muertos había sido un camino largo y difícil, pero se había agarrado a su fe. Aunque originalmente luchó al lado de Malekith sólo porque Caledor Domadragones le habló de esa necesidad, Imrik había comenzado a vislumbrar resquicios de nobleza que brillaban a través del alma cruel y callosa del Rey Fénix. Esto, junto con el descenso de Tyrion a las más oscura de las locuras, habían anulado cualquier duda que Imrik hubiera tenido. Había empezado a creer que el amanecer de una nueva de los elfos estaba llegando, y estaba seguro de que les iría mejor bajo el gobierno de Malekith que el de Tyrion.

Monturas Editar

  • Mautererius, el incondicional corcel del Príncipe Dragón está engalanado con placas y láminas de "plata celeste" que imitan la apariencia de un poderoso Dragón.
  • Minaithnir, el Dragón de Imrik, leal hasta el fanatismo, es un símbolo del irrefutable eminencia del Señor Elfo como último Príncipe Dragón.

Equipo Editar

  • Lanza de Caballería Estelar.
  • Cuerno del Dragón, con solo oír una vez el Cuerno del Dragón, forjado con el fuego del aliento llameante de Draugnir, el enemigo se encoge de terror sabiendo lo que se le avencina.

MiniaturasEditar

  • 6ª Edición.
  • 5ª Edición.

ImágenesEditar

FuentesEditar

  • Ejércitos Warhammer: Altos Elfos (5ª Edición).
  • Ejércitos Warhammer: Altos Elfos (6ª Edición).
  • The End Times III - Khaine.
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