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Guardia Fluvial por Pat Loboyko

"¿Y esto qué es? Brandy, ¿eh? Producto de Bretonia. Solo una botella. ¿Nunca lo has visto antes en tu vida? Entonces será mejor que me quede con ella, antes de que alguien se tropiece con ella. Y hasta la próxima semana."

Guardia Fluvial anónimo

Una señal de alarma suena a través de las aguas oscuras del Reik, sólo puede significar una cosa: la Guardia Fluvial. Estos fuertemente respaldados representantes de la ley son vistos por los asiduos de los ríos como algo un poco mejor que los maleantes, debido a que tienen que incomodar constantemente a la tripulación de los buques, aunque sean inocentes, verificando una y otra vez que no oculten bienes de contrabando, ya que han aprendido que con la cortesía y la confianza no se obtienen resultados.

Los sobresaturados guardias fluviales, que trabajan duro, en ocasiones durante todo un mes, son responsables de zonas demasiado extensas como para que puedan controlarlas adecuadamente. Pasan la mayor parte de su tiempo concentrados en los peores transgresores de la ley, como piratas, asesinos, y ladrones de barcazas, haciendo que la mayoría de delitos insignificantes se salden con multas. Son algo muy común en los ríos, y sus patrullas pueden llevarles hasta Kislev.

Mirando a otro ladoEditar

Los mejores Guardias Fluviales necesitan usar un poco de sutileza y sentido común. Podrían rebuscar por todos los rincones de cada nave que navegue por el río, y estarían seguros de encontrar muchas cosas interesantes. Y también estarían seguros de que, con suerte, solo se quedarían sin amigos, y sin ella, con un cuchillo en la espalda.

Un buen Guardia Fluvial necesita ser amigo de los barqueros, no su enemigo. Tiene que llegar a conocerlos y aprender sus métodos. Es mejor para ambas partes. Hay muchas oportunidades para atrapar contrabandistas extranjeros y hacer la vista gorda, el tipo de cosas que no entienden la gente en este tramo del río.

El honesto barquero local puede contrabandear un poco, en realidad tiene que hacerlo, pero sin pasarse, nada que moleste al duque o pueda afectar al Imperio. Y si sabe dónde buscar, o más concretamente, dónde no mirar, un buen Guardia Fluvial encontrará cosas que puedan mantenerlo ocupado: una extraña botella de brandy, un queso, un jamón, etc... que necesita ser confiscado.

La Batalla de BechbadEditar

El pueblo de Bechbad en el Talabec, un par de días río abajo de Talabheim, siempre había sido bastante tranquilo. Los Guardias Fluviales de allí tenían poco que hacer, pero controlaban el flujo regular de buques de carga que subían y bajaban por el gran río.

Hasta que llegaron los piratas. En un par de semanas, se perdieron cinco cargas y muchos barqueros honestos. Los Guardias Fluviales de Bechbad apenas podían hacer nada; y y tampoco podían encontrar a los piratas, que contaban con numerosos afluentes protegidos y ensenadas aisladas para esconderse.

Entonces el capitán de los Guardias Fluviales requisó un carguero. Tomó la siguiente nave adecuada y pidió voluntarios entre la gente del pueblo y de la tripulación que descansaban en Bechbad. Y lleno de vigilantes y Guardias Fluviales, el bote navegó río arriba. Pronto fueron atacados por los piratas y la batalla comenzó.

La contienda terminó con la nave pirata ardiendo y hundiéndose, y el buque requisado gravemente dañado. Pero eventualmente, todos los piratas yacían muertos o fueron capturados. Y gracias a los valientes Guardias Fluviales de Bechbad, ese tramo de río no ha vuelto a ver a ningún otro pirata hasta el día de hoy.

FuenteEditar

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