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Nagash Gran Nigromante retornado Fin de los Tiempos

El Fin de los Tiempos

El trasfondo que puedes leer en esta sección o artículo se basa en la serie de libros de campaña y novelas de El Fin de los Tiempos, que recientemente ha sustituido la línea argumental de La Tormenta del Caos

Archaon Señor del Fin de los Tiempos

Araloth nuevo mundo

Araloth parte hacia un nuevo mundo junto a Skaryn

La noche después de la recoronación de Malekith, Araloth se reunió con Lileath en el puente debajo de la Cascada Hielo Caído. Llegó solo, salvo por su fiel Skaryn, y se dio cuenta a la primera de cómo desgastada se veía Lileath. Las estrellas de su pelo habían perdido su brillo, y su cara estaba arrugada.

Lileath debió darse cuenta de la mirada preocupada que su apariencia había provocado. "Ya no soy una diosa", dijo, "no en una forma que importe. Mi último poder lo he dado de buena gana para frenar la plaga del Caos - y para otra tarea".

Diciendo esto, Lileath se volvió de nuevo hacia la cascada. A su gesto, las aguas salvajes se movieron y retorcieron, curvándose para crear un túnel que parecía conducir a la roca más allá.

Araloth escrutó el túnel, pero sólo vio remolinos de oscuridad. "¿A dónde lleva?"

"Hacia un refugio", respondió la diosa, volviéndose a mirarlo una vez más, "construido por la heredera de Ereth Khial, y defendido de los Dioses Oscuros por los espíritus de los grandes caballeros de Bretonia. Es mi último regalo para ti".

"No puedo", dijo Araloth en seguida. "¿Cómo puedes pedirme que me agazape en la seguridad mientras mi pueblo resiste al borde de la destrucción?"

"Porque te amo, y porque nuestra hija te necesita".

Araloth parpadeó de repentina sorpresa. "¿Nuestra hija?"

"Te espera más allá, y requerirá tu orientación".

"No te creo", el estallido de Araloth fue instintivo, incrédulo.

"Escúchame", declaró Lileath, con las manos extendidas hacia él. "Todo lo que he hecho - todo lo que tú, Teclis y Caledor habéis hecho a petición mía - no se trataba por la victoria. Nunca fue por la victoria. Los Dioses Oscuros no pueden ser detenidos. Las últimas chispas de los cielos se extinguen, y la fuerza mortal por sí sola no puede vencer el poder del Caos. La supervivencia es lo mejor que cualquiera de nosotros puede esperar conseguir en lo que se avecina".

Araloth no dijo nada. Podía oír el sonido de la verdad en las palabras de Lileath, pero sus pensamientos eran un revoltijo. ¿Tenía una hija? La alegría de la revelación momentáneamente superó su horror ante todo lo que diosa había dicho.

"Pasa a través de la cascada", rogó Lileath. "En el mundo más allá, puedes alimentar un nuevo reino, y nuestra hija un día esparcirá las semillas de la vida".

Con un esfuerzo, Araloth se centró en sus palabras. "¿Cómo se puedes estar segura de eso?"

"Porque es el ciclo", respondió Lileath. "Un creador surge de la oscuridad, y la vida le sigue. Su familiares pelean, se intercambian golpes, y los dioses oscuros se vierten a través de las heridas. El mundo, una vez tan vibrante, se hunde bajo el peso del Caos, pero su gloria puede vivir eternamente siempre y cuando quede uno para recordarla".

Araloth cerró los ojos, recordando la visión que había visto en Haladra, su propio rostro revelado debajo de la máscara de Asuryan. Por fin, entendió el significado de la visión, pero no hubo alegría en su revelación, sólo ira.

"Antes de morir, Vaul me advirtió de que me ocultabas cosas. Una vez dijistes que yo iba a ser un héroe para liderar a los elfos contra la oscuridad que se avecina. ¿Cómo puedo hacer lo que me pides y honrar ese camino?"

"Ese ha sido siempre tu destino", respondió Lileath en voz baja. "No he hecho más que ayudarte en tu camino. Me gustaría poder caminar contigo para siempre por debajo de los árboles de Athel Loren, pero ese nunca será nuestro destino".

El tono triste de la diosa extinguió la ira de Araloth como un viento helado. "No puedes unirte a mí, ¿verdad?"

"No, si me voy, los dioses oscuros me seguirán, y todo lo que hemos sufrido habrá sido en vano. Además, mi lugar está aquí, con este mundo. Caminé sobre sus colinas cuando se formó la primera luz, y voy a permanecer y a luchar por él, hasta que sea capaz".

"Pero dijiste que la victoria era imposible".

"Y así es, aunque Teclis cree lo contrario", dijo Lileath tristemente, "pero mientras la fuerza mortal no puede vencer a los dioses oscuros, puede dejarlos tan debilitados que pasarán milenios antes de que te amenacen".

"¿Y el nombre de nuestra hija?"

"Elige bien, los nombres tienen un gran poder".

Araloth se quedó en silencio por un largo tiempo, tratando de poner orden en sus pensamientos. Al final, se dio cuenta de que creía las palabras de Lileath, y sabía que no podía abandonar a su hija - incluso una que nunca había conocido.

"Voy a hacer lo que me pides", dijo al fin.

Sin decir una palabra, Lileath dio un paso adelante y puso sus brazos alrededor de Araloth por última vez. El tiempo pasó; cuánto, Araloth no podía estar seguro. Entonces, al fin, el momento no pudo ser pospuesto. Con Skaryn a su lado, Araloth se apartó del abrazo y entró en el túnel de niebla y rocío. La oscuridad lo envolvió, y no vio nada más.
Batalla Final
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Fuente Editar

  • The End Times III - Khaine
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