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Gaitero Éndalos

La tribu de los Endalos se había establecido en los bordes de los pantanos en la desembocadura del río Reik, lo que hoy corresponde a las Tierras Desoladas. Se habían establecido allí después de que los Jutones los expulsara de su tierra natal después de que los teutógenos les quitaran a ellos sus tierras.

Tribu Editar

En la época de Sigmar, los endalos eran los principales aliados de los Unberogenos. Los reyes de ambas tribus habían tenido buenas relaciones durante generaciones; y en aquella época, el rey Marbad eran gran amigo del padre de Sigmar, y al morir este, la amistad continuó con su hijo. Marbad fue uno de los primeros reyes en unirse al proyecto de Sigmar de fundar la nación del Imperio, y estuvo a su lado en la Batalla del Paso del Fuego Negro, donde murió, pero su sacrificio salvó la vida del futuro emperador, permitiendo que se alzara con la victoria.

Los reyes de los endalos acudían a la batalla con los Yelmos de Cuervo, guerreros altos de capas negras y yelmos alados. Se trataban de de los mejores y más valientes guerreros endalos, que habían jurado proteger la vida de su rey con la suya propia. También solía ir escoltado por los salvajes hombres de las montañas, hombres medio locos vestidos como animales que llevaban dos espadas. Se decía por el populacho que se bebían una mezcla fermentada de hierbas mezcladas con sangre de serpientes para sumirlos en un loco frenesí. En combate, los endalos solían emplear muchachos para tocar cuernos y gaitas durante una batalla. Además andaban con zancos para que fueran visibles fácilmente, y así comunicar información de unos capitanes a otros.

Como todas las demás tribus, los endalos tenían severos castigos para los crímenes que solían acabar en ejecución. El peor de todos era el conocido como la “Triple Muerte” que los endalos habían practicado esa forma de ejecución durante siglos y solían ser reservados a los acusados de traición. El condenado era obligado primero a tomar un caldo aderezado con bayas venenosas de muérdago blanco, después era llevado al borde del pantano, donde un matarife le abre el cráneo de manera rudimentaria con tres golpes calculados con precisión y efectuados con un garrote con punta de hierro. Vivo apenas, el condenado es posteriormente degollado y sumergido bajo las aguas del pantano hasta que dejara de moverse. Al haber sufrido de tantas «muertes», su alma no sabría cuándo huir del cuerpo, hasta que fuera demasiado tarde. El cuerpo del ejecutado nunca se descompondría en las profundidades del pantano y su alma permanecería atrapada en el cadáver para siempre. Era una muerte tan cruel que incluso los sacerdotes de Morr de la época protestaban por semejante castigo, pues lo consideraba tan severo pues negaba a un alma su viaje final, lo iba contra los dogmas sagrados de su fe. 

Asentamiento Editar

Después de haber sido expulsados de sus antiguos territorios por los jutones, los endalos se habían instalado en los pantanos y cenagales de la zona de la desembocadura del Reik en el Mar de las Garras. Ciertamente, aquella región no era demasiado saludable, por lo que la enfermedad solía ser frecuente. Además, las escondidos tras la niebla que ocultaban los pantanos habitaba una raza ciclópea de criaturas reptiloides y medio demoníacas, a la que los Endalos solían enfrentarse o le entregaban sacrificios para apaciguar su ira. 

La ciudad de los endalos, Marburgo, descansaba sobre un risco irregular de negra roca volcánica que se erguía en medio de un yermo paisaje de brezales envueltos en niebla y pantanos interminables. Allí era donde el imponente Reik llegaba finalmente al mar y sus aguas lentas se cubrían de espuma con zonas de suciedad ocre. La ciudad había sido levantada sobre una antigua colonia élfica y la muralla era lo único que quedaba de un puesto de avanzada construido por la antigua raza de elfos, y que tenían tanto de arte como de arquitectura

Fuentes Editar

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