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Nagash Gran Nigromante retornado Fin de los Tiempos

El Fin de los Tiempos

El trasfondo que puedes leer en esta sección o artículo se basa en la serie de libros de campaña y novelas de El Fin de los Tiempos, que recientemente ha sustituido la línea argumental de La Tormenta del Caos

Archaon Señor del Fin de los Tiempos

Laboratorio Infame warhammer 40k conquest por jubjubjedi-d7t3v60 Inmundicia Nurgle

Festus ultima los preparativos

Las apestosas y feculentes aguas de las alcantarillas de Altdorf invocaban a reflexiones extrañas a través de los derruidos arcos estirándose distantes en la oscuridad. De una gran abertura parecida a un pozo al por encima barrio de los mataderos, el ojo verde de Morrslieb se quedó mirando con la intensidad febril de un mirón en una cerradura.

En el atrio manchado de algas muy por debajo, el Doctor Festus murmuró mientras se agitaba sobre un caldero gigante calentado por la hoguera de un montón de madera. Cerca había una gran pila de cadáveres de la peste apilados contra el pilar central del atrio, cada uno con las marcas de una muerte lenta. Las sucias víctimas de la disentería de un lunático yacían apiladas encima de aquellas cuya carne estaba cubierta con el musgo de tumba, y los cuerpos que habían caído al flujo gris estaban cubiertos con cadáveres con venas estranguladoras retorciéndose lentamente debajo de la piel. Sanguijuelas hinchadas se retorcían en las aguas poco profundas, enganchándose a las alimañas que se acercaban demasiado y drenándoles todos sus fluidos vitales.

"Paga tus deudas, tres amortajadores, cubriendo la ciudad y pasándomelo a mí", cantó Festus suavemente, sacando un trío de pequeños demonios de su caldero y lanzándolos al crepitante fuego de debajo. Una espesa y maloliente columna de humo se elevó hacia la luna por encima, añadiéndose a la contaminación que ahogaba la ciudad.

En contraste, Festus sintió su propia llama interior ardiendo débil. Había pasado meses de largas noches plantando las semillas del jardín de Nurgle a través de Altdorf. Sus músculos estaban ardiendo, y sus párpados se cerraban con el esfuerzo de mantenerse despierto. La gran invocación requeriría de una gran cantidad de fuerza mental y física. Aunque nunca lo admitiría - ni siquiera a sus sanguijuelas - no estaba seguro de si tenía la energía restante para hacerlo.

Mientras la melodía de Festus iba desapareciendo, un lejano chorrito de líquido llenó el atrio. El doctor escuchó con la cabeza inclinada, con los ojos vidriosos por un momento. Sonaba más como vómito o salsa cuajada que agua, pero seguía siendo música para lo que quedaban de sus orejas. Tal belleza había dado Nurgle al mundo.

Cuando Festus se volvió una gran burbuja se había levantado en medio de la caldera, creciendo más grande a cada segundo. Miró con perplejidad su propio reflejo rosa distorsionado en sus profundidades, tan ancho como Morrslieb y el doble de feo. Algo brilló en su superficie manchada de aceite, algo grande.

La burbuja se hinchó hasta llenar el caldero gigante antes de estallar con un fuerte chasquido para revelar una cabeza del tamaño de una roca, unos hombros caídos y un par de flácidos brazos cada uno tan grueso como el intestino de un ogro.

Abundancia!" retumbó Ku'gath el Padre de la Plaga, con una sonrisa dividiendo el podrido montículo de su rostro.

"Oh bien hallado, como decimos aquí en Altdorf", dijo Festus con una sonrisa cansada. "Por unas pocas horas, por lo menos".

"¡Hazañas!" Asintió la Gran Inmundicia, con su papada tambaleándose. "¡Un gran número de obras! El jardín debe crecer, y así lo ha hecho. Nuestro padre estornuda grandes promesas de su interior, pequeño doctor. Él piensa en... un cambio de carrera. ¿Tal vez los dedos verdes en lugar de rojos, hmm? ¿Tal vez el paraíso de más allá te espera?"

"Sería un honor", dijo Festus, extendiéndose lentamente el asombro a través de su rostro devastado. "Y el tiempo de la cosecha está cerca. Una semilla mora en la garganta de cada cadáver callejero que pude encontrar". El gordo doctor hizo un gesto hacia arriba a la espesa niebla hirviendo por encima de la ciudad.

"Has hecho un buen trabajo. ¡Y también la calva bestia trastabillante delante de ti, me creas o no! Tres hordas de espaditas se acercan, mi amigo, un baile para mi melodía. Los carnavales de la vida convergen, desde el oeste y el este y el norte; uno tatuado, uno cornamentado, y otro un ejército de la plaga".

"¿Los Glottkin están cerca, entonces?" dijo Festus, con ojos iluminados. "El momento es crítico para la receta. Tiene que ser esta noche, en Geheimnisnacht, cuando la luna esté baja".

"Los trillizos están a la vista de los aleros occidentales, querida sanguijuelita" tronó el demonio. "Cuando el señorito Spume complete su marcha, Vómito de Demonio correrá lo suficientemente cerca, el Archivista detrás. Además, Epidemius trae una tormenta lloviznando pestilencia, nubes preñadas todas listas para soltar sus pequeñas gotitas húmedas. Todo está listo, pequeño amigo, así que por favor descansa tu mente".

Festus vació sus mejillas y dio un largo suspiro de alivio ante la noticia, la tensión en los hombros se relajó por primera vez en el día. Había invertido mucho en los acontecimientos de las próximas horas.

"Y estos... estos encantadores cuerpos florecientes", miró de reojo el Padre de la Plaga, haciendo un gesto hacia la pila de cuerpos de la plaga con un brazo como una salchicha gigante rellena de cerdos muertos. "Más de un archivista anhela esos monumentos. ¿Son segundos ayudantitos?"

"Son ayudantes de algún tipo, sí, aunque no lo saben. El aire es denso y el velo entre los mundos delgado".

"Las semillas del desgobierno están plantadas y la niebla tóxica llena todas las calles. El tiempo para quemar amortajadores llega a su fin; estos están aquí mas como... ofrendas terrenales. Sin embargo, me temo que no tengo la fuerza para levantarlos, para abrir las puertas del jardín yo solo".

"¡No hay necesidad de tirar ya de los hilos, doctor, el tiempo del teatro quedo atrás!" rió Ku'gath. "Vamos a ver el destino ante tu puerta, no temas. Los trillizos Glott han jugado sus vidas bien. Espadas en abundancia marchan hacia este pronto limpio nido".

Sonriendo con indulgencia, el Padre de la Plaga arrastró su imposible volumen fuera de la olla con una gran oleada de esfuerzo, cubriéndolo y derramando en el proceso la horrible mezcla sobre las losas.

"¡Gloops!" Dijo Ku'gath, mordiéndose un labio gomoso del tamaño de una anguila del Reik. "Quéjate por mi negligencia, doctor, he extendido tu estanque de nurgletes".

"Importa poco, la mezcla ya se gastó", dijo Festus, quitando importancia al ceño de Ku'gath con una mano de dedos grasientos. "Y ahora si no te importa realmente un poco de trabajo terrenal", dijo, caminando hacia el montón de víctimas de la peste. "Vamos a poner a esos jugosos compañeros sobre el fuego".

La Caída de Altdorf
Prefacio | El Augurio | El Laboratorio de Festus | Contendientes | Batalla | Al Interior de la Tormenta | Tensión en la Puerta Norte | Un Nuevo Conde Elector

FuentesEditar

  • The End Times II - Glottkin.
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