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Altdorf Bloque de Edificios por Jonathan Kirtz Warhammer Online

Imagen ilustrativa

Los Elementalistas que deseen seguir la carrera del Hechicero del Fuego tienen acceso a los mismos avances y habilidades que un Hechicero Brillante, con la única excepción de que los Hechiceros del Fuego estudian en el Colegio del Fuego de Bechafen, en la provincia de Ostermark, con vestimenta y equipo que pueden ser diferentes. Andreas von Esslingen es el Gran Maestro del Colegio del Fuego o, al menos, el maestro de mayor antigüedad.

EdificioEditar

A diferencia de la mayoría de los colegios mágicos, no es un edificio espectacular situado cerca de templos y palacios o en el distrito universitario. En cambio, el colegio es un edificio pequeño que pasa desapercibido en un callejón del distrito más pobre de la ciudad, estrujado entre una ruidosa taberna y una herrería. Es el típico edificio con tejado a dos aguas en voladizo sobre la calle. No hay letreros que indiquen la presencia del colegio, con la excepción de una descolorida llama pintada sobre la puerta.

La puerta principal está cerrada con llave y nadie responderá a no ser que se estuviera esperando a alguien. La mejor forma de acceder es enviar primero una nota solicitando audiencia con los hechiceros. A cualquiera que envíe cartas de presentación de la Universidad Mágica o de alguno de los otros colegios elementales se le concederá una cita, pero los demás tendrán que presentar razones muy convincentes para apartar a los hechiceros del Fuego de sus investigaciones y discusiones.

En el interior, el edificio tiene una gran habitación común de techo bajo, cocinas, y estudios y dormitorios para los residentes escaleras arriba. También hay un sótano, protegido también contra el fuego, lugar donde tienen las investigaciones prácticas. Sólo algunos maestros viven aquí; los demás tienen sus viviendas en la ciudad.

AprendizajeEditar

Muy pocos especialistas deciden especializarse en la magia del Fuego. Aquellos que lo hacen suelen abandonar su tradición y van al Colegio Brillante en Altdorf, cuyas enseñanzas aparentan ser muy similares y la admisión es más sencilla. Los que deciden ir al Colegio del Fuego suelen ser los hechiceros más tradicionales y excéntricos del Viejo Mundo. Incluso entre este selecto número, a pocos se les concede la admisión.

Los estudiantes aprenden hechizos de Fuego, la mayoría de ellos casi idénticos a los del Colegio Brillante. Hay pocos hechizos únicos en este lugar. Los maestros del colegio se preocupan más de la teoría de la magia que de su práctica: no crean demasiados hechizos nuevos y prefieren pasar su tiempo en la investigación pura. Como resultado de ello tienen una biblioteca con libros exclusivos que albergan el saber acumulado del colegio.

Los estudiantes viven en el colegio y aprenden de sus maestros. Las tasas son altas pero ocasionalmente se hacen rebajas a los estudiantes entusiastas o con escasos recursos. Los estudiantes no tendrán gastos de manutención, pues se les da la comida. Los estudiantes pueden permanecer en el colegio mientras puedan pagar las tasas y pueden regresar siempre que quieran.

HistoriaEditar

La popularidad y los recursos del Colegio del Fuego ha ido disminuyendo desde la llegada de Teclis. La razón básica es muy simple: cuando se creó el Colegio Brillante, el Colegio del Fuego sufrió una división interna; los hechiceros más prácticos cuyos talentos se centraban en el lanzamiento de hechizos y aquellos que estaban interesados en la idea de unirse al ejército o hacer política en la capital se fueron a Altdorf, llevándose con ellos el conocimiento de los hechizos del Colegio del Fuego. Los de miras más estrechas, que se preocupaban sólo por la pura teoría de la magia del Fuego, se quedaron detrás.

El colegio se trasladó a su actual ubicación hace sólo veinte años, después de que el anterior edificio, un castillo en los bosques río arriba desde Bechafen, quedara calcinado. Varios maestros perecieron en el incendio, y otros dejaron la orden en una discusión sobre si reconstruirlo o irse a la ciudad.

La ubicación del colegio en la ciudad dista mucho de ser bien recibida. Tiene el derecho legal de estar allí, pero las gentes del lugar lo ven con desconfianza y sospechas. Son conocedores de lo que le pasó al castillo, recuerdan lo que ocurrió en Altdorf hace ochenta años y consideran que tarde o temprano el colegio provocará un desastre similar. En más de una ocasión, los lugareños borrachos han tratado de convencer a los imprudentes estudiantes (de modo poco amable) y la Guardia nunca ha mostrado interés en investigar las palizas.

FuenteEditar