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"Nos encontramos en el centro del culto que hizo de Marienburgo lo que es ahora: ¡todo lo que somos, se lo debemos al Señor de las Olas y las Tormentas! Así pues, ¿cómo es que nos gobiernan unos usureros que creen que el Gran Océano no es más que otra de sus posesiones? ¡Blasfemia! Estamos en una época de decadencia, vamos de cabeza al abismo y hasta nuestro Arcipreste está demasiado ciego para darse cuenta de que ha llegado la hora de reaccionar."

Clérigo de Manaan descontento

Aclaración Editar

Hay distintas versiones entre como es la catedral entre la primera y la tercera edición de rol.

Primera edición Editar

Catedral de Manann por Ralph Horsley

La "Joya de la Corona” de Marienburgo, la magnífica Catedral de Manann, es sin lugar a dudas el centro del culto del Dios del Mar en el Viejo Mundo: hasta la Gran Capilla de Miragliano reconoce su supremacía. Tiene más de dos mil años de antigüedad y se dice que su primera piedra la colocó el propio Marius en agradecimiento por su victoria sobre los fimir.

Se eleva sobre la parte sur de Heiligeiland ("Isla Sagrada" ), donde el Doodkanaal desemboca en el brazo principal del río. El edificio moderno se construyó en granito después de que unos mercenarios incendiaran el antiguo durante la evacuación bretoniana de 1602. Sus fachadas son de brillante piedra caliza y tiene tres campanarios forrados de oro que se elevan hacía el cielo en imitación del gran tridente de Manaan, Zeeoogster ("Cosechador del Mar”). Las enormes puertas permanecen abiertas día y noche, y sólo se cierran cuando el mal tiempo lo hace imprescindible. Las vigilan dos templarios-infantes de Marina, que foman parte de una guardia que patrulla los alrededores de la Catedral, con turnos de ocho horas.

En su interior hay dos vastas cámaras. En la primera nave los fieles se congregan masivamente los días de fiesta, aunque todos los días viene gente a orar. A los lados se suceden las capillas consagradas a los santos y siervos de la deidad, donde los suplicantes rezan a solas o celebran ceremonias especiales asistidos por clérigos. Dada la importancia y el prestigio de la Gran Catedral, únicamente se concede tal privilegio a los más ricos o a los miembros prominentes del culto.

Al fondo de la nave, subiendo nueve escalones se llega al ábside, donde está el gran altar, tallado en una sola roca sobre la que Marius, según la leyenda, proclamó la fundación de la ciudad y su lealtad a Manann. A los lados hay relicarios de oro y plata, obras maestras ornamentadas que contienen importantes reliquias, como falanges y dientes de santos, que son objeto de adoración en determinadas fiestas.

Pero aquello por lo que la Catedral es más conocida está detrás del altar. En vez de una estatua de Manann (la original se destruyó en el incendio de 1602), en la pared curva del ábside hay una luna de vidrio transparente que permite contemplar un enorme acuario, un tanque situado detrás del templo que contiene centenares de miles de litros de agua salada y una deslumbrante variedad de fauna marina, demostración viva del reino de Manaan. Este acuario fue un regalo del Rey Fénix de Ulthuan, en agradecimiento por el respaldo del culto al Tratado de Amistad y Comercio. Los magos del Viejo Mundo todavía se maravillan de la poderosa magia que permitió fabricar y conservar el cristal, el tanque y la pureza del agua, sin duda una demostración de la Alta Magia Élfica, fuera del alcance hasta de los más sabios representantes de las grandes Escuelas de Magia del Color de Altdorf.

Al Arcipreste de Manaan, Wouter Berkhout, se le considera el representante de los intereses de los cultos de Marienburgo. Aunque los Sumos Sacerdotes de Handryk, Verena y Shallya tienen puestos en el Directorio, cuando los templos necesitan un portavoz único, saben que es poco conveniente desautorizar a Berkhout públicamente. Los otros Directores también se lo piensan dos veces antes de enfrentarse al Arcipreste de Manaan, pues, aparte de que su autoridad espiritual es inmensa, tiene a sus órdenes una docena de buques de guerra y varias compañías de templarios-infantes de marina fanáticamente leales. Hasta Jaan van de Kuypers procura estar a bien con el culto.

Tercera Edición Editar

El Alto Templo de Manann en Marienburgo es uno de los sitios más importantes para el culto en el Viejo Mundo. El templo es una combinación de un edificio bien equipado en la entrada de los muelles de la ciudad portuaria y varios cascos amarrados a su costado en los muros del puerto. El edificio alberga la inmensa riqueza generada por generaciones de mercaderes y marineros. Es aquí donde los sacerdotes de Manann venden sus servicios y negocios a los mercaderes y capitanes de las flotas. Las naves del templo son el área de culto y son de origen antiguo: sus mástiles apuntan a los cielos como el tridente de Manann que sale de las olas. Los cascos de estos barcos, antiguos y nuevos, están atados los unos a los otros y al edificio, para formar un vasto templo de barcos en forma de isla de madera dedicado al dios del mar.

Nadie sabe por qué o cómo llegaron estos barcos aquí. Tal vez una vez algunos de estos barcos podrían haber navegado como cualquier otro barco, pero los percebes y la algas han unido desde hace mucho tiempo los barcos por todos los tiempos. La condición de los barcos es un obstáculo también; sus maderas se han deteriorado gravemente y la edad ha pasado factura. Los barcos se están pudriendo con muchas cubiertas debajo de la línea de flotación sumergidos por el mar. Cuando llega la marea, los fieles pueden preguntarse por la majestad de los dominios de Manann, y cuando la marea se retira, pueden buscar signos divinos de su dios. El edificio de los templos también se ha construido de tal manera que permite que la marea creciente inunde su patio abierto, muchos ritos se llevan a cabo con este lugar sagrado lleno de agua de mar. Los tiburones vienen naturalmente al templo, especialmente durante los tiempos oscuros y los augurios.

A pesar de los problemas de los barcos, todavía flotan y se ven extrañamente no afectados por los mares más pesados ​​que golpean la entrada al muelle - incluso mares tempestuosos que podrían hundir los barcos más fuertes de la Armada Imperial.

Fuentes Editar

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