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Carcelero

"Buenos días, señor ladrón. ¿Disfrutaste de como te marqué ayer la cara? Puedo ver que lo hiciste. ¿Y cómo está disfrutando del alojamiento? Más insolencias por tu parte y estaré encantado de marcarte la otra mejilla."

Carcelero anónimo

El Imperio es una nación con leyes, lo que significa que es también una nación con cárceles. A pesar de los esfuerzos de la clerecía de Verena, la diosa de la justicia, los inocentes tienen tantas posibilidades de acabar en prisión como los culpables. Según la ley, más vale pasarse que quedarse corto. Las cárceles y los calabozos no son nunca lugares agradables, e incluso las estancias más cortas pueden tener un efecto perjudicial sobre la gente, ya que esas prisiones infectas, huelen por igual a miedo y excrementos.

Los Carceleros presiden estas instituciones y tienen que vivir en esos lugares, y se nota. No suelen ser una visión agradable, un gran número son presa del alcohol, y tienen bastantes probabilidades de transmitir diversas enfermedades y parásitos, aunque ellos raramente sucumben a las mismas. Mantienen el orden en la prisión mediante una combinación de brutalidad y humillación.

Por lo general no tienen sentido de la justicia ni la piedad, y las plegarias, las súplicas o los discursos raras veces les conmueve, y es raro que se dejen influenciar por algo que no hable más claro para ellos que el dinero, pues la suya no suele ser una profesión bien pagada, así que los sobornos son bastante eficaces.

Los carceleros se acostumbran rápidamente a todo el sufrimiento que ven en torno suyo, y muchos son brutales o incluso crueles, pero los peores son absolutos sádicos que disfrutan del poder que les confiere su cargo.

El Extraño Código Penal del ImperioEditar

Equipo carcelero
Es asumido por la mayoría de los "invitados" que los carceleros son simplemente unos sádicos brutales que disfrutan torturándolos. Y aunque evidentemente esto es cierto para algunos, muchos carceleros están ligados por un código de leyes arcaico y a menudo desconcertante. Por ejemplo, en Altdorf es ilegal que un carcelero golpee a un prisionero con un garrote más grueso que su pulgar, mientras que en Middenheim, cualquier preso que vaya a ser ejecutado debe ser alimentado con carne asada.

La ciudad con la mayor y más amplia variedad de extrañas, e incluso ridículas, leyes penales es Talabheim. En Talabheim, los prisioneros deben usar tabardos de colores según su crimen más atroz. Esta extraña selección de colores a menudo llamativos (amarillo para el robo, rojo para el asesinato, verde para la falsificación, rosa para la violación, y rayas blancas y grises para la traición, para decir algunos ejemplos) hace que una prisión al ojo del observador parezca más un circo que una cárcel.

Carceleros famososEditar

FuentesEditar

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