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Warhammer age of reckoning conceptart NiCqr Edifico Imperio

La Calle de las Cien Tabernas se encuentra cerca del puerto de Altdorf en la orilla oriental del Reik, yendo desde los muelles en la orilla del río a la Konigsplatz. Como bien indica su nombre, la calle es el hogar de un gran número de tabernas, donde uno puede beber una gran variedad de bebidas alcohólicas hasta caer inconsciente.

Hay un ambiente embriagador en la calle de día y de noche. Está iluminada con faroles y el aire es acre con olores de finas cervezas y sabrosos platos. La calle está repleta de marineros de permiso donde gastan su jornada, juerguistas que van ahí para divertirse, cortabolsas que se aprovechan de los muchos borrachos, matones que siempre andan montando gresca, traficantes de drogas para los que buscan algo más fuerte que el alcohol, ricos visitando los barrios bajos entre la gente común, mujeres de mala reputación que buscan ganarse su sustento que ofreciendo sus servicios de pie y con la falda remetida bajo el cinturón. Músicos, carteristas, estudiantes, artistas callejeros, jugadores, jóvenes nobles que buscan emociones fuertes ,etc... y borrachos, montones y montones de borrachos. Todo esto y mucho más se pueden encontrar en la Calle de las Cien Tabernas.

MapaEditar

TabernasEditar

Taberna
Como su nombre indica, la calle es el hogar de un gran número de tabernas, posadas, garitos, tugurios, clubes privados, palacios de espirituosos, etc.... Muchos de los locales con licencia para servir bebidas son residencias humildes, cuyos propietarios han reservado una habitación y un barril para sus amigos, aunque también hay gran cantidad de tabernas construidas a propósito en la calle. A pesar del nombre, hay algo menos de un centenar de tabernas.

Algunos de los establecimientos más conocidos son Los Tres Emperadores, El Murciélago Negro, Cervecería de Bruno, Pechos de Myrmidia, Barba de Ulric, Descanso del Caminante, El Enano Danzante, Siete Estrellas, La Corona y Dos Gobernantes, Mattheus II, etc... por supuesto algunos establecimientos se han ganado una reputación (sea esta buena o mala) que les hacen destacar por encima del resto, ya sea por su clientela habitual, por los servicios que ofrece o por los rumores que corren sobre el local.

Singulares Editar

La Lanza Curva, La Luna Creciente, El Sagrado Martillo de Sigmar

Estas pequeñas tabernas atienden a una clientela extraída de pequeñas parcelas de la sociedad. Los extraños no suelen ser bienvenidos en estas tabernas y abundan rumores oscuros sobre ellas. Dicho esto, estas tabernas pueden proporcionar un lugar donde los bebedores que podrían enfrentar prejuicios en las tabernas y clubes más típicos pueden alejarse de todo. Por ejemplo, la Lanza Curva es bien conocida como lugar de ligue para los jóvenes que preferían la compañía de su propio sexo; mientras que la Luna Creciente un local de siniestra reputación por su querencia hacia los muertos inquietos y del que se dice que es un establecimiento controlado y frecuentado por vampiros, siendo uno de los pocos lugares en la ciudad en que los visitantes striganos gozan de respeto.

El Sagrado Martillo de Sigmar Editar
Wh07 Establecimiento Enano por Yoann Boissonnet

Algunas de las posadas en la Calle de las Cien Tabernas atienden a una clientela exclusiva, y el Sagrado Martillo de Sigmar es una de ellas. Es un bar de un submundo de una especie particular, y su personal y propietario parecen muy felices pasando por alto que entre sus clientes hay una serie de asesinos y matarifes. Es una de las posadas más tranquilas, ordenadas y pulcras, como corresponde a un club privado abierto sólo para los matones y asesinos profesionales de la ciudad, que sólo se admite a quienes tenían una llave, y se dice que conseguir una llave es más difícil que lograr una audiencia con el emperador.

A diferencia de las otras tabernas en esta calle, el Sagrado Martillo de Sigmar no tiene un bar público, sino que consiste en una serie de habitaciones privadas para acoger a no más de media docena de personas con comodidad. El personal toma las órdenes de sus clientes y sirve alimentos y bebidas de la cocina. En general, el personal es muy discreto, bien pagado para ignorar la comidilla de los venenos y contratos que pudieran escuchar durante su trabajo.

Aunque uno pueda estar un poco intimidados por meterse en una guarida de asesinos y matones, pero en realidad, enfrentarse violentamente a los habitantes de la taberna no es tan difícil como puede parecer. En primer lugar, el personal de la taberna está muy habituado a que estallen peleas dentro de su posada. En muchas ocasiones, las bandas rivales de asesinos y matarifes han luchado entre sí, y las bandas de vigilantes armados a veces se cuelan en la taberna para exigir el pago a uno de sus ocupantes. Así que los brotes de violencia son considerados como un riesgo laboral.

El personal también se mantiene fuera de estas luchas. Tienen que trazar una cuidadosa línea para que no parezca que favorecen a una banda de matones sobre otra y para no frustrar los esfuerzos de los asesinos a sueldo, incluso cuando se encargan de uno de los suyos. Por tanto, todas las bandas y asesinos que utilizan la posada lo hacen a sabiendas de que si los problemas los alcanzan dentro de la taberna, depende de ellos cuidar de sí mismos. Por lo general, los estrechos lazos de desconfianza mutua entre asesinos significan que reina una paz precaria pese a los violentos estilos de vida de la clientela local.

La única cosa que podría motivar al personal, y a los otros huéspedes, a unirse a una pelea para defender a un grupo alojado en la taberna, es que sus atacantes se identifiquen como figuras de autoridad. El tipo de personas que se hospeda en la taberna tiene una larga lista de agravios contra vigilantes, cazadores de brujas, sacerdotes de Verena y Sigmar, etc. El personal y los clientes también están profundamente resentidos con los seguidores de Ranald, cuyas posturas contra el asesinato no sientan bien a estos pícaros.

Tugurios Editar

El Bastardo Borracho, El Caballero Hosco, La Barba de Ulric

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Estas tabernas son establecimientos moribundos y empobrecidos que sólo atraen a los bebedores más indigentes y desesperados. El antipático personal del bar sirve sin decir una palabra y cualquier intento de aligerar el ambiente encuentra miradas resentidas. El aire apesta a depresión y vómito. Estas posadas no son buenos lugares para una conversación tranquila, puesto que cualquier conversación rompe el silencio y atrae la sospecha. Mala comida y cerveza fuerte pero sin sabor se pueden comprar por muy pocos peniques.

El Caballero Hosco, que goza de la muy merecida reputación de ser la más escandalosa, peligrosa y violenta de la calle de las Cien Tabernas, a la que los miembros de la guardia sólo se aventuraban a su interior en grupos de cuatro o más con las espadas desenvainadas y las pistolas cargadas. El Bastardo Borracho es una posada que sirve exclusivamente a los bebedores solitarios y desdichados que preferían ocultarse en la sombra mientras se empapaban miserablemente en bebida.

Estándar Editar

La Sirena, El Enano Danzante, Cervecería de Bruno, El Murciélago Negro, Los Pechos de Myrmidia, Mattheus II, El Descanso del Caminante, El Lobo Tuerto

Taberna cerveza
Estas son las típicas tabernas del Viejo Mundo. Son lugares violentos y bulliciosos que proveen oportunidades para que los delincuentes menores encuentren y realicen sus negocios. También son espacios para los lugareños, y ofrecen foros para el cotilleo y la relajación, así como diversiones, como músicos y juegos de bar. Estas posadas atienden a las clases populares, pero pueden servir unas cuantas bebidas y platos caros para añadir un poco de variedad a sus tarifas.

Los Pechos de MyrmidiaEditar

Es un taberna que pertenecía a la banda de los Ganchos hasta que sus rivales, los Peces, se la arrebataron en una incursión. Sigue siendo un lugar muy disputado y muchas de las peleas callejeras comienzan aquí. Es también un excelente lugar para adquirir sustancias ilícitas como Raíz Bruja y el loto en polvo.

La SirenaEditar

Es una taberna cercana los muelles con precios generalmente más baratos que el resto de establecimientos. Los miembros de la Mafia de la Calle Elm les gusta visitar y organizar a problemas con lo que los estibadores están bebiendo aquí alguna que otra noche.

Exclusivos Editar

Las Siete Estrellas, La Corona y los Dos Gobernantes

Dos establecimientos exclusivos y caros en el que los invitados deben vestirse para impresionar y pagar una tarifa exorbitante sólo para entrar. Dentro se puede disfrutar de amplias salas privadas, servicio individualizado del atractivo y bien entrenado personal del bar, y algunas de las mejores bebidas del Viejo Mundo.

Teatro del Templo del DramaEditar

La mayoría de los teatros en Altdorf están en las inmediaciones de la Konigsplatz, el ajetreado distrito del mercado. El famoso Anselmo es el teatro más grande, aunque el más pequeño Vargr Breughel es bien visto debido a la presencia de Detlef Sierck (del que se dice que es el más grande dramaturgo contemporáneo del Imperio). El Templo del Drama carece del caché crítico de estos locales, pero es muy activo en la farsa bulliciosa y el melodrama espeluznante. El teatro es un gran edificio de ladrillo rojo, señalizado mediante dos mascarones colgantes, la comedia de oro sonriendo junto a la llorosa tragedia de plata. Un gran cartel sobre la entrada principal anuncia:

Los MuellesEditar

Al final de la Calle de las Cien Tabernas hay una ajetreada zona portuaria. Los muelles en esta parte de Altdorf están a cargo de dos grandes y competitivas bandas de estibadores, los Ganchos y los Peces. Ambas bandas tienen su sede en Altdorf, pero hay capítulos más pequeños en distintos pueblos y ciudades de todo el Imperio. Los Peces disponen incluso de un capítulo en Averheim. Las dos bandas tienen una reputación de disputas violentas y de realizar actividades criminales cuando les conviene.

Puesto de Guardia de LuitpoldstrasseEditar

La guardia de Altdorf está bastante mejor organizada que las tropas y guarniciones de otras ciudades del Imperio. Tienen una gran sede administrativa en el norte de la ciudad, llamada Casa del Imperio, y puestos de vigilancia fortificados por toda la ciudad. El más próximo a la Calle de las Cien Tabernas está en la cercana Luitpoldstrasse, y es el hogar de la infame guardia de los muelles de Altdorf.

Muchos consideran que esta guardia es poco mejor que los Ganchos y los Peces, aunque portan el emblema de la casa Holswig-Schliestein en sus tabardos en vez de los cutres símbolos llevados por las bandas. Los miembros de la guardia de los muelles suelen tener aspecto de matones, con brazos musculosos de golpear con la porra y vientres blandos de beber cerveza.

La guardia tiene reputación de corrupta y se rumorea que el cuarto de atrás de la Luitpoldstrasse contiene un tesoro de bienes robados que se reparte semanalmente entre su personal. Cuando se hacen preguntas serias a los capitanes de la guardia de los muelles acerca del estado de la ley y el orden en los muelles, la respuesta es invariablemente un lacónico: “¡Estamos faltos de hombres!”

Cabezas de los TraidoresEditar

Cabeza de los Traidores por fadingray Warhammer Fantasy RPG - The Enemy Within

En la intersección de Luitpoldstrasse y Sigmundstrasse, dentro de la Calle de las Cien Tabernas, hay un conjunto de barandillas de hierro forjado que rodean un montículo de tierra con cinco largas picas. Las picas se usan para mostrar las cabezas de los considerados enemigos del Imperio. Encima de las cabezas suele haber pancartas o carteles donde está escrito el crimen por el que fueron ejecutado.

Estatua de Wilhelm IIEditar

Hacia el final de Konigsplatz, en la Calle de las Cien Tabernas, hay una gran estatua de bronce de Wilhelm II, el primer Emperador de la casa Holswig-Schliestein y antepasado de Karl Franz. La estatua representa al hombre en armadura completa, con la visera levantada para revelar su rostro barbudo. Wilhelm sostiene un martillo en alto en su mano derecha mientras descansa su izquierda en el pomo de una espada Colmillo Rúnico. La estatua es un lugar de encuentro y está cubierto con carteles de recompensa y pintadas.

Ley y OrdenEditar

Debido a la naturaleza de la Calle de las Cien Tabernas, la violencia es frecuente en la zona, y no solo por las típicas peleas de borrachos, por los camorristas que disfrutan intimidando a los transeúntes, o los ladrones que no dudan en emplear la fuerza para robar a su víctimas, sino porque también suele ser campo de batalla habitual entre los “Ganchos” y lo “Peces”, dos bandas rivales de los puertos que llevan enemistados desde hace generaciones, por lo que los asesinatos no son infrecuentes.

Ser destinado a vigilar esta zona de la ciudad es posiblemente unos de los peores puestos que se le puede otorgar a un guardia de la ciudad, por lo que se suele destinar a los muelles a los agentes borrachos y perdedores que suelen causar problemas en cualquier otro sitio, matones sin escrúpulos que hacen uso de su autoridad para ejercer la violencia, arrestar a cualquier desdichado independientemente sea culpable o no, disfrutar de los favores de la rameras sin apenas tener que pagar etc...

La guardia de los muelles no se molesta en llegar al fondo de por qué estallan las peleas, quién las empezó, o qué podría haberlas provocado. Simplemente están interesados en que haya tan pocas peleas como sea posible, y que las ya empezadas se acaben rápidamente. Un chiste muy viejo de la ciudad dice que a los ladrones no los llevaban al alcázar de Mundsen sino que los destinaban a la guardia de los muelles.

Como es poco práctico que la guardia engrilletase a cada camorrista que encuentre y lo arrastrase a las celdas bajo el puesto de Luitpoldstrasse, en parte por que suele ser frecuente lque as celdas del puesto de guardia están demasiado llenas, los guardias tienen una reputación infame por administrar la "sentencia callejera", que es el lenguaje local para proporcionar un par de dolores de cabeza con las porras a los causantes de un altercado (o a unas cabezas de turco que tengan a mano) y una advertencia para “portarse bien de ahora en adelante a menos que quieras más de lo mismo”, para luego dejarlos donde nadie pueda pisotearlos por distracción. Invariablemente, las victimas despiertan con unos cuantos chichones y, como aseguran los guardias, con un renovado respeto por las leyes del emperador.

Los violadores persistentes de la paz, o los que infligen daño crítico a otros luchadores, son detenidos y encarcelados si son atrapados por la guardia de los muelles. Con todo, la guardia está tan corrompida que los criminales más violentos son capaces de organizar su propia liberación a corto plazo con un poco de generosidad .

Como no son mucho mejores que los delincuentes a los que arrestan, todas las líneas de cargueros contratan a sus propios hombres para que vigilen los almacenes, y cualquier patrón de barco digno de su jornal apostaba sus propias guardias cuando amarraba en Altdorf. La habitación trasera del puesto de guardia de la calle Luitpold es un escondrijo de mercancías robadas que se almacenaban allí hasta el momento de repartirlas, una vez por semana. De vez en cuando, algún oficial se vuelve demasiado codicioso y lo colgaban, cargado de cadenas, del Muelle Tridente, pero en general los delitos eran los habituales.

Gracias al impactante registro de incompetencia y corrupción en las filas de la guardia de los muelles, muchos de los lugareños organizan sus propios grupos informales de vigilantes. Elementos criminales de las filas de los Ganchos y los Peces proporcionan una protección brutal pero eficaz a aquellos que están dispuestos a pagar, por lo que cualquiera que dedique a causar daños materiales o a robar en la calle pronto se las verá con matones locales en lugar de con los miembros de la guardia.

Fuentes Editar

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