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Calendario Imperial
El Calendario Imperial tiene una gran importancia e influencia en el Imperio. Permite al pueblo llano registrar el paso del tiempo y prepararse para las festividades. Facilita la documentación y contextualización temporal de eventos históricos. Proporciona a las personas que no se conozcan fechas concretas en las que poder reunirse sin temor a equivocarse. En resumen, es el engranaje alrededor del cual se mueve la maquinaria del Imperio. Sin un sistema estandarizado para medir el tiempo, todo se sumiría en la más profunda confusión.

La mayoría de la gente cree que el divino Sigmar, primer Emperador de las tribus humanas unidas, fue el creador del calendario imperial. El sistema de fechado divide el año de cuatrocientos días en doce meses de treinta y dos o treinta y tres días, e incluye seis importantes días festivos, cada uno de los cuales cae entre dos meses. Cada mes se subdivide a su vez en semanas de ocho días que se suceden sin interrupciones de mes a mes, incluso cuando alguna de ellas se parte por una de las festividades intercaladas.

Sin embargo, pese a que Sigmar estuvo implicado en su creación, la verdad sobre el origen del calendario imperial es más compleja, y mucho más antigua que el patrón del Imperio.

Antes de que el Tiempo se MidieraEditar

Gran parte de las tribus originales que se asentaron en la cuenca del Reik carecían de costumbres formales para registrar el paso del tiempo, y las pocas que lo tenían dependían del ciclo de los cuerpos celestes. Aunque los planetas y las estrellas solían utilizarse para ello, las primeras tribus observaban la órbita regular de Mannslieb y el ciclo eterno de primavera, verano, otoño e invierno. Con el tiempo, algunas comunidades llegaron a comprender el tiempo como una sucesión de cuatro estaciones de cuatro ciclos lunares, pero casi ninguna empleaba un sistema de tal grado de complejidad. Como en aquellos tiempos no existía ninguna autoridad central, cada comunidad tribal creó sus propias costumbres para medir el paso del tiempo, a menudo inspirándose en la de sus vecinos, en sus conquistadores o en lo que hallaban en las ruinas de las antiguas razas.

Hacia la era de Sigmar ya existían numerosos métodos para registrar el paso del tiempo, si bien la gran mayoría eran bastante inexactos. Eran tantos y tan diferentes que los equívocos entre los primeros humanos eran muy comunes, y a veces incluso suponían motivo de conflicto. Los textos sagrados sigmaritas afirman que Sigmar se propuso poner fin a este problema.

El Nacimiento del CalendarioEditar

Se dice que Sigmar era consciente de la importancia de un calendario común organizado. Sin embargo, su pueblo era primitivo, y aunque podían observar el paso de los diversos cuerpos celestes, no sabían cómo contabilizar de forma precisa el paso del tiempo. Las pocas sociedades que podían medirlo apenas celebraban nada que no fueran los grandes equinoccios de las estaciones, e incluso para ello dependían a menudo de complicados rituales y del alineamiento de antiguas piedras erguidas. No es de extrañar, pues, que la mayoría de los humanos ni siquiera supieran su propia edad.

Sigmar se propuso resolver esta situación. Al ser incapaz de recurrir a calendarios humanos establecidos o eruditos que ya hubieran tratado este asunto, apeló a sus mayores aliados, los antiguos y sabios enanos, en busca de consejo.

El calendario supuestamente creado por Sigmar y sus consejeros está inspirado casi en su totalidad en el milenario Calendario Enano. Se mantuvieron las seis festividades enanas (que ya se celebraban en casi todos los rincones del nuevo Imperio, aunque bajo nombres distintos); tan sólo se cambiaron los nombres de los meses (los que fueron necesarios) para que fueran más aplicables al estilo de vida de los humanos.

Calendario imperial imagen 1

Esto no sólo constituyó una solución simple y apropiada, sino que también garantizaba que los enanos y humanos que vivían en el Imperio quedarían vinculados para siempre con un entendimiento mutuo del paso del tiempo, lo que contribuiría a fortalecer su relación en el futuro.

Sin embargo, el hecho de que se hubiera creado un calendario común no significaba que todo el mundo lo emplease en el acto. De hecho, en sus inicios muy pocos lo utilizaron; en su lugar continuaron practicando sus costumbres locales (y a menudo imprecisas). A día de hoy, más de dos mil quinientos años después, todavía es habitual encontrar comunidades aisladas que siguen variantes del calendario imperial oficial, o que incluso lo ignoran por completo.

La Creación de la SemanaEditar

Los meses enanos no tenían divisiones menores (aparte de los días). Designaban cada uno de los días del mes mediante un número (desde el 1° hasta el 330), y con eso les bastaba. Sin embargo, la mayoría de las tribus humanas agruparon los días en pequeños conjuntos para facilitar la organización de sus cortas y ocupadas vidas, especialmente para planificar sus frecuentes días de mercado. Además, la mayoría ni siquiera sabía contar hasta treinta y tres. Sigmar comprendió que tendrían que ir más allá del calendario enano.

El primer Emperador hizo que los cultos y los linajes nobles de las tribus le comunicaran los métodos que empleaban para medir el paso de los días. La gran diversidad de sus respuestas le desconcertó.

El sistema de agrupación más común para los días era la semana: un conjunto de días consecutivos (cuyo número oscilaba entre tres y doce) que transcurrían entre un día de mercado y el siguiente. Sin embargo, existían muchas otras combinaciones; entre ellas estaba el Fünfiage (un periodo de cinco días generado a partir del ciclo solar, es decir, cinco semanas de cinco días en un ciclo completo de Mannslieb), el Vierzehnnacht (periodo de catorce días, basado supuestamente en el tiempo que los endalos creían poder resistir un asedio), el Sennight (periodo de siete días en el que cada uno de ellos se asignaba a una deidad diferente, aunque los dioses cuyos nombres se usaban solían variar), y muchos otros.

Así, en lugar de perder meses debatiendo y solucionando conflictos inútiles sobre cuál sería la mejor forma de subdividir los meses, Sigmar recurrió a sus propias tradiciones. La tribu de Sigmar, los unberogenos, utilizaban el término "semana" y tenían un término único para referirse a la agrupación de cuatro semanas denominado sextanza (un periodo de dieciséis días de origen desconocido). Sin embargo, consciente de que los belicosos teutógenos podrían sentirse ofendidos por la imposición velada de un término unberogeno, Sigmar también empleó la palabra teutógena Woche* (N. del. T: Semana en alemán), un periodo de ocho días que supuestamente había sido establecido por el mismísimo Ulric. Como Sigmar era un devoto seguidor de Ulric, le pareció lógico unir todos estos conceptos para la elaboración de su nuevo calendario imperial. Y así fue como se creó la semana imperial de ocho días.

Calendario imperial imagen 2

Cada día recibió un nombre único elegido de entre la gran variedad de nombres utilizados en todo el Imperio. Estos nombres no tienen prácticamente nada que ver con el uso práctico que se les da en la actualidad, ya que todos los días se trabaja o se cocina el pan, pero en aquellos tiempos proporcionaron una agradable sensación de continuidad a quienes los usaron.

Por supuesto, aun cuando el Imperio registraba todos los documentos oficiales empleando la semana imperial, la mayoría de las tribus siguieron usando sus viejos términos para referirse a los días y sus agrupaciones. De hecho, más de dos mil quinientos años después todavía hay lugares apartados en el Imperio en los que se utilizan métodos arcaicos para medir el paso de los días, las semanas, los meses y las estaciones.

Días Festivos del Imperio Editar

FuenteEditar

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