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Battleflies

Imagen Ilustrativa

"Ay, mi precioso bichito. ¡Devuélveme mi juventud y mi belleza! Haz que vuelvan mis pretendientes y amantes, y concédeme la gracia del renovado vigor."

Lady Lucrecia, solterona de Middenheim.

"Las besavidas son un accesorio demasiado común entre las mujeres nobles del Imperio, quienes los guardan en pequeñas cajitas enjoyadas. Aunque los sacerdotes advierten de los peligros que conllevan su uso, muy pocas los escuchan hasta que no es demasiado tarde. Y quienes persisten en su uso no tardan en descubrir que los poderes del bicho tesoro disminuyen con cada aplicación, hasta que les hace envejecer antes de tiempo"

Reinholt Schen, Erudito de lo fantástico.

Muy poca gente sabe prescindir de la juventud y belleza eternas, de la salud perpetua y de la envidia de sus iguales. Esta vanidad es muy común, y todo el mundo busca la forma de conservarse y mantener la inevitable mano de Morr lo más lejos posible. Es por este motivo que las besavidas siguen destruyendo gente en todo el Viejo Mundo.

Esta pequeña y aparentemente inofensiva criatura se abre camino fácilmente hasta el corazón de todo el que la ve. Su aspecto es similar al de una abeja; tiene un suave cuerpo peludo y una larga lengua que no cesa de catar el aire y su entorno. Pero dejando a un lado su aspecto encantador, lo que hace tan atractiva a esta criatura son las perlas de humedad que aparecen sobre su peludo cuerpecito. Una sola gota de este néctar puede hacer desaparecer las secuelas del tiempo, restaurando el vigor allí donde la edad ha causado estragos. Por ello, estas criaturas son muy populares entre quienes pueden permitirse los precios que alcanzan. 

¡Y qué precios! A pesar de su disposición agradable y su encantador aspecto, los besavidas son un horror del Caos, y uno de los peores. Es cierto que rejuvenece, pero nunca durante demasiado tiempo, y no sin un precio. Sus secreciones rejuvenecedoras son sumamente adictivas, e incitan un ansia muy intensa por su poder. Lo único que pide a cambio es un poco de sangre, tan sólo un pinchazo, y mantendrá a su "anfitrión" joven... durante algún tiempo. Pero una vez hecha la transacción con una besavidas, no se puede deshacer sin contrariarla. Más de uno lo ha intentado, y no ha logrado más que dolor. 

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