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Nagash Gran Nigromante retornado Fin de los Tiempos

El Fin de los Tiempos

El trasfondo que puedes leer en esta sección o artículo se basa en la serie de libros de campaña y novelas de El Fin de los Tiempos, que recientemente ha sustituido la línea argumental de La Tormenta del Caos

Archaon Señor del Fin de los Tiempos

Alderfen
El Bastión Áurico era un titánico muro construido por el poder de la fe y la magia a lo largo de la frontera norte del Imperio durante el Fin de los Tiempos.

HISTORIAEditar

OrigenEditar

En 2523, durante la cruzada de Volkmar el Sombrío contra Sylvania un joven llamado Dieter, un aburrido aprendiz menor del Patriarca Supremo de los Colegios de la Magia, Balthasar Gelt, llegó ante su señor con una idea. Mediante el uso de los iconos de fe que Mannfred von Carstein había desechado acabando enterrados por toda la región, Gelt podría combinar la magia y la fe de tal manera que aprisionara a todos los no muertos dentro de las fronteras de esa arruinada región.

Gelt realizó el ritual y su Muro de Fe, como llegó a ser conocido, le hizo ganar un gran respeto y poder. El propio Dieter fue encontrado con la garganta desgarrada poco después, lo que los Imperiales suponían que era un acto de venganza de los vampiros, era, de hecho, debido a que Dieter había sido sustituido por un demonio cambiaformas llamado El Cambiante. Atrapar a Mannfred en Sylvania fue un intento de Tzeentch de evitar que el vampiro jugara su parte en la resurrección de Nagash.

A medida que la guerra en la frontera norte del Imperio contra las hordas del Caos progresaba, Gelt fue visitado por una misteriosa mujer (desconocida para Gelt, pero en realidad una agente de la reina vampiro Neferata). Le dio a Gelt un pergamino y le animó a utilizarlo para construir un muro similar, a una escala mucho mayor, para mantener las fuerzas del Caos alejadas.

Construcción Editar

En 2524, el Bastión Áurico fue construido a lo largo de la frontera norte del Imperio, sin embargo incluía las pocas áreas de la destruida nación de Kislev que quedaban fuera de las manos del Caos. Se situaba desde la ciudad kislevita de Erengrado en el norte donde era defendido por Valmir von Raukov, el Conde Elector de Ostland, y el Boyardo Syrgei Tannarov, Comandante de Erengrado, hasta Agujadolorosa en las Montañas del Fin del Mundo al este, donde comandaba la defensa Wolfram Hertwig el Conde Elector de Ostermark. El espacio central estaba comandado por el Conde Elector de Hochland, Aldebrand Ludenhof.

La propia tierra del Imperio fue desplazada y deformada por la magia de los magos imperiales mientras sacerdotes de diversos credos trabajaban para reforzar y potenciar el muro para que fuera un anatema contra los demonios. La roca viva era demasiado empinada para subir, demasiado suave para que una mano (o garra) encontrara asidero y cualquier daño que sufriera era sanado inmediatamente por la mezcla de magia y fe que se había utilizado en su formación.

La mayor debilidad del bastión era que se requería un flujo constante de magia para mantenerlo. Los círculos rituales se situaban a lo largo del muro, canalizando fe y magia en él, llevando a los hechiceros y sacerdotes hasta el agotamiento o incluso la muerte. Cada vez que un mago o sacerdote tenía que ser sustituido su sección del muro se hacía vulnerable y partidas de guerra de adoradores humanos y demonios lo atravesaban. Todos los días las fuerzas imperiales se veían obligadas a repeler estos avances, aunque comparativamente pequeños con lo que podían haber sido.

La mayor brecha dio lugar a la Defensa de Alderfen, una batalla donde muchas tropas de Nurgle se abrieron paso y Wolfram Hertwig acabó muerto. El día sólo se salvó por la intervención de Valten, el Heraldo de Sigmar, y Vlad von Carstein, Conde Vampiro de Sylvania. Después de la batalla, Vlad en secreto tomó el mando de Agujadolorosa y aunque se produjeron muchas más brechas a lo largo de su tramo, la defensa era mucho más fuerte. Esta sección de la gran muralla llegó a ser conocida como el Helreach.

A pesar de esto y la continua mala suerte del Bastión, sirvió para detener el avance de las hordas del Caos durante algún tiempo.

Colapso Editar

Con el tiempo, Gelt comenzó a sospechar acerca de la mala suerte que el Bastión seguía sufriendo. Descubrió rastros de demonio en la zona del círculo ritual que había fallado en Alderfen y llegó a la conclusión de que había un demonio cambiaformas que saboteaba los esfuerzos imperiales a lo largo del Bastión. Con este fin comenzó su propia investigación secreta para tratar de descubrir por quién se hacía pasar el demonio, una misión que contaba con el apoyo del Ar-Ulric, Emil Valgeir. Además de esto Gelt sufría de un impulso continuo de tomar bajo su control a los muertos vivientes sin mente que hacía poco se habían vuelto tan comunes, aunque sólo en defensa del Imperio.

Durante este tiempo Gelt se encaró a Vlad von Carstein. Después de haber sido secuestrado por el Conde Vampiro, Gelt se vio obligado a escuchar cómo había sido manipulado por Neferata en la construcción del muro y que el propio Vlad quería formar una alianza contra el enemigo común que surgía contra ellos desde el norte. Como gesto de buena fe, Vlad liberó ileso a Gelt, con un potente tomo nigromántico como regalo de despedida. Mientras la guerra continuaba y Gelt se agotaba más y más, tanto física como emocionalmente, empezó a ver el valor de la oferta del von Carstein. Finalmente, abrió el libro y reveló los secretos de su interior.

Las noticias de cómo Gelt estaba empezando a utilizar la nigromancia para reforzar la defensa del Bastión finalmente alcanzaron al Conde Elector Ludenhof. Determinado a descubrir la verdad, viajó a lo largo del Bastión y se horrorizó al descubrir que los rumores eran ciertos. Los intentos de Gelt para convencer Ludenhof de la necesidad de sus acciones cayeron en oídos sordos y, animado por Vlad, Gelt hizo frente a Ludenhof en el camino antes de que pudiera revelar lo que había hecho a todo el Imperio. Una serie de eventos desafortunados llevaron a los servidores no muertos de Gelt a matar a Ludenhof.

Adentrándose aún más en lo que él consideraba males necesarios para proteger el Imperio, Gelt recibió mensajes de Emil Valgeir que sugerían que las continuas investigaciones del sacerdote sobre el demonio cambiaformas apuntaban a Valten, el llamado Heraldo de Sigmar. Gelt sabía que el emperador Karl Franz debía presentar el gran martillo de guerra Ghal Maraz en una gran ceremonia en el Castillo von Rauken y que si sus sospechas eran correctas, la vida del Emperador estaba en gran peligro. Corrió para detener la ceremonia y exponer al asesino demoníaco. Una vez en la ceremonia trató de convencer al Emperador de sus preocupaciones, pero en su trastornado estado no le creía. Desesperado por obtener más tiempo para explicarse usó la magia para detener el avance de la Reiksguard que estaban a punto de expulsarlo. Sin embargo, debido a su agotamiento y pánico utilizó accidentalmente la nigromancia. Convencidas de que el propio Gelt era ahora una amenaza, las fuerzas imperiales lo atacaron y Gelt resucitó a los muertos para defenderse y matar a Valten antes de que pudiera llegar al Emperador. En realidad, se reveló que el propio Emil Valgeir era El Cambiante y fue muerto, pero la desgracia de Gelt ya estaba hecha de todos modos y se vio obligado a huir. El incidente fue conocido como La locura de Gelt.

Esto resultó ser el principio del fin del Bastión. En respuesta al descubrimiento de la corrupción de Gelt, el Templo de Sigmar, con mucho el más poderoso culto que quedaba en el Imperio, se negó a seguir participando en los rituales necesarios para fortalecer el muro y mantenerlo a prueba de demonios. Esto dio lugar a un enorme aumento en el número de brechas hasta que, finalmente, en unas pocas semanas el Bastión fue finalmente derribado en múltiples secciones y las hordas del Caos se vertieron a través. El Bastion Áurico había caído.

FuentesEditar

  • The End Times I - Nagash
  • The End Times II - Glottkin
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