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255 XI del Calendario Élfico. Cuando la ciudad bretoniana de Couronne acabó bajo asedio de los Hombres Bestia, llegó la inesperada ayuda de un ejército de Altos Elfos bajo el mando de Imrik de Caledor. En verdad, a los Altos Elfos poco les importaba el destino de esa ciudad de Bretonia, lo único que les importaba era la santidad de los monolitos que estaban enterrados bajo el principal castillo de Couronne. Así fue como los Príncipes Dragón junto los Caballeros del Reino combatieron contra los Gors, y como murallas de estoicos Hombres de Armas acabaron flanqueadas por regimientos de nobles arqueros Altos Elfos y la adusta Guardia del Fénix.

En Bretonia, los bardos cuentan que el Príncipe Imrik y el Rey Charlen lucharon como hermanos ese día, combatiendo como uno solo contra todos y cada una de los Escuerzos Alados y Górgonas que emergían de las andrajosas filas de los Hombres Bestia. Hubo algunos que afirmaron que el Rey Charlen salvó la vida de Imrik, clavándole la espada al Cygor desde su silla antes de que pudiera aplastar al elfo. Por su parte, los elfos recuerdan a los bretonianos como luchadores ordinarios pero muy entusiastas cuyo valor casi se veía ensombrecido por su impertinencia. El Príncipe Imrik nunca perdonará a Charlen por haberle robado muchas de sus muertes.

Fuente Editar

  • Ejércitos Warhammer: Altos Elfos (8ª Edición).
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