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"No le estoy haciendo daño a nadie. Los cadáveres no ponen objecciones. Algunos como Lughom, en realidad me lo agradecen"

Annandil, Comandante muerto de la ciudad maldita de Chernozavtra
Annandil

Annandil el Nigromante

Hace bastantes siglos, en el bosque de Laurelorn, una amable pareja de elfos sin hijos descubrió a un niño abandonado en los bosques. Adoptaron al niño y decidieron criarlo como si fuera su propio hijo. Le llamaron Annandil, "Amado Regalo".

Pero mientras el niño iba madurando, empezaron a aparecer lo que parecían malformaciones. Su espalda era corta y arqueada, y sus miembros, gruesos y desagradables. Con el tiempo, se reveló el verdadero estado de las cosas: ¡el niño era un enano! A pesar del horror que siguió a la revelación, la pareja se quedó con él y le crió como a un elfo.

La juventud de Annandil fue como una especie de prueba de fuerza en todos los sentidos. Nunca pudo cogerle el truco al baile popular, y sus torpes dedos cortos no le eran de mucha ayuda con el laúd. Sin embargo, Annandil era rápido con el martillo, y aún más rápido en emplearlo contra los compañeros de juegos que se burlaban de él. Finalmente, a la tierna edad de 48, Annandil fue sorprendido cavando con una improvisada pala. Sin más, fue exiliado.

Sus padres le llevaron a la Feria de Primavera de un pueblo humano a unos días de viaje, con la esperanza de colocarlo de aprendiz en algún trabajo y darle algún medio de supervivencia en el exilio. Fue acogido como aprendiz por un boticario y alquimista de Salzemund, impresionado por su fuerza, que juzgó astutamente por la combinación de sangre enana y educación elfa ya que podría haberle dado talentos inusuales.

Annandil demostró ser un estudiante excepcional. Tras haber aprendido todo lo que pudo de su maestro, se estableció por su cuenta. En menos de una década, era el propietario de varias tiendas, con contactos entre la nobleza y comerciaba con raras y valiosas sustancias de todos los rincones del mundo.

Annandil usó una parte de su riqueza para pagar por su aprendizaje a un físico de Talabheim, y una vez más demostró ser un aprendiz rápido. Sobrepasando rápidamente a su maestro, prosiguió su carrera tratando como físico a algunos de sus pacientes más lucrativos.

En su 85 cumpleaños, siendo ya un físico importante y un acaudalado hombre de negocios, Annandil se enamoró de una de sus pacientes, una joven trovadora elfa empleada por una de las casas nobles de Talabheim. A pesar de sus tiernos (y a veces hasta obsesivos) cuidados, la hermosa doncella elfa murió de una enfermedad degenerativa en cosa de unos meses.

Medio loco de angustia, Annandil conservó el cuerpo en secreto y buscó ayuda en el afamado erudito Sulring Durgul, con quien compartía correspondencia. Este se ofreció a enviarle varias personas que practicaban un arte oscura si Annandil prometía guardar el secreto. Así fue como comenzó en el arte de la nigromancia. Se recluyó, y la gente de Talabheim comenzó a chismorrear acerca de él. Empezaron a extenderse los rumores sobre su amor fallecido paseando con él por el jardín, y Annandil recuperó el juicio justo cuando los cazadores de brujas empezaban a señalarle. Escapó de Talabheim por medios desconocidos, llevándose consigo el cuerpo de su amada junto con una parte de su fortuna pequeña y fácilmente manejable.

Annandil viajó hacia el este, buscando un lugar seguro para continuar con sus investigaciones y su búsqueda desesperada para devolver la vida a su amor perdido. Al final, oyó hablar de Chernozavtra y estableció allí su residencia. Annandil continuó con sus experimentos nigrománticos, y ha seguido haciéndolo durante los últimos años.

Gurthgano Gorthaudh Editar

Con una vida como esa, no es sorprendente que Annandil, ahora renombrado Gurthgano Gorthaudh (en lenguaje Eltharin quiere decir "Comandante muerto de la ciudad maldita") sólo esté parcialmente cuerdo. Su parte más psicótica, sin embargo, es relativamente benigna: él cree sinceramente que los zombis que anima se benefician de su longevidad añadida. Ve a sus zombis sin alma como vivos en todos los sentidos, y habla con ellos y les personaliza, igual que un loco trataría a una colección de rocas como mascotas. Annandil no considera que esté haciendo nada malo reanimando cadáveres, simplemente desea que le dejen solo con sus estudios.

Annandil retiene muchas de las costumbres élficas de su vida anterior. Es obsesivamente puntilloso en cuestiones de vestuario, colores, música y artes, aunque prefiera lo llamativo y extravagante a lo sutil y disimulado. No es en absoluto materialista, a pesar de su instintivo sentido comercial: le encanta dar regalos. Su memoria es casi sobrenaturalmente aguda, aunque suele centrarse en las dos grandes obsesiones de su vida: su amor y la nigromancia.

Sus importantes características enanas incluyen su instinto comercial y su amor por la experimentación con máquinas y procesos. Está convencido de que, tarde o temprano, sus investigaciones traerán a su amor de vuelta a la vida. Es impulsivo, y a veces violento, pero su edad no le hace ser una amenaza física, y entre sus habilidades no se incluyen la magia de batalla ni los hechizos orientados al combate.

FuenteEditar

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