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Alquimista por Russ Nicholson

La Alquimia es una ciencia que utiliza una combinación de magia y química para crear efectos mágicos que serían casi imposibles de lograr solamente con la magia. Para los alquimistas, la magia y la química están íntimamente ligadas y son parte del mismo proceso. En muchas ocasiones ellos mismos no están seguros de si están utilizando un ingrediente mágico o un reactivo químico. Suelen ser gente con tendencias científicas prácticas, pues consideran a la magia una rama de la ciencia como cualquier otra. Los alquimistas están abiertos al conocimiento de cualquier magia, además de sus propios hechizos especializados.

Los alquimistas comienzan como aprendices, de la misma forma que los hechiceros. Cuando están preparados van a una de las universidades a desarrollar sus carreras. En la mayoría de las universidades del Imperio, la Alquimia es una asignatura académica importante en sí misma. Además, en casi todos los colegios mágicos del Imperio se enseña la alquimia, aunque raramente con profundidad. La idea principal que subyace detrás de la enseñanza en estas instituciones es que los alquimistas son una especie de filósofos que intentan utilizar la magia para descubrir los secretos del mundo natural. Rudimentos de la Alquimia es el libro utilizado en la mayoría de las universidades, y esta obra representa la base de casi todo el conocimiento de los alquimistas.

Hay una diferencia importante entre los alquimistas y la mayoría de practicantes mágicos en el mundo: la forma en la que son vistos por la gente corriente. Debido a que sus trabajos mágicos los realizan a puerta cerrada y no producen efectos, sino sustancias (a menudo sustancias mundanas con usos prácticos), son tratados con menos recelo y odio que sus colegas de otros campos. También se piensa (correctamente) que son menos susceptibles a ser corrompidos por las fuerzas del Caos. Aunque tampoco se les tiene demasiado afecto y poca gente querría vivir puerta con puerta con el laboratorio de un alquimista debido a los extraños olores y las explosiones ocasionales, están más libres del escrutinio de cazadores de brujas, templarios e individuos similares.

El estudio de la AlquimiaEditar

Equipo alquimista

A semejanza de otras formas de magia, la alquimia se enseña con un sistema de aprendizaje. Sin embargo, debido a la naturaleza intensa de la investigación alquímica, hay veces que un único maestro aceptará varios aprendices al mismo tiempo. Esto puede dar origen a situaciones en las que los estudiantes más habilidosos reciben los beneficios de las enseñanzas del maestro, mientras que los menos preparados se pasan el tiempo limpiando cacharros de cristal, pulverizando metales para la próxima destilación y murmurando frases cargadas de resentimiento. Dependiendo del maestro y del estudiante, el aprendizaje de la alquimia puede durar desde dos años hasta veinte.

Los alquimistas que se dedican al mundo de la investigación pasan su tiempo enseñando y estudiando, de forma muy parecida a cualquier otro erudito. No se ensucian las manos repitiendo el mismo proceso una y otra vez para fabricar compuestos de utilidad (cuando es necesario dejan esa tarea a los aprendices). Prefieren experimentar sólo para demostrar sus teorías.

Alquimista 1

Para permanecer activos y ser respetados por la comunidad de la alquimia, los alquimistas deben intentar nuevas investigaciones y mantener a sus colegas informados de sus nuevos descubrimientos realizando escritos o publicando nuevos libros. A veces se producirá gran controversia sobre las teorías publicadas. Un alquimista en Nuln puede realizar un escrito asegurando haber inventado un nuevo compuesto, y otro en Altdorf le responderá con otro escrito, negando tal circunstancia y declarando que sólo es alumbre potásico, aunque obtenido de forma original. Luego, otro alquimista en Carroburgo asegurará que el nuevo compuesto es resistente ante el fuego, cosa que antes no se había detectado. Finalmente algo provechoso se saca del descubrimiento.

Los alquimistas también tienen reuniones periódicas, casi siempre celebradas en una de las universidades, en las que se leen los nuevos escritos y se discuten los nuevos descubrimientos y teorías. Pueden originarse fuertes discusiones sobre la naturaleza y el significado exacto de los descubrimientos, sobre la cantidad y forma de los alambiques necesarios o si todos los metales están compuestos en realidad de azufre y mercurio mezclados en diferentes proporciones. Siempre existirán al menos tres temas de discusión que dividan a la comunidad de la alquimia, y las opiniones de una persona en estos asuntos a menudo determinarán si otro alquimista estará dispuesto a hablar con él. "Sólo un estúpido se creería la teoría de Schroedinger sobre los catalizadores. Tengo mejores cosas que hacer que hablar contigo".

Libro de Hoeth

Algunos alquimistas excéntricos deciden instalarse por su cuenta y trabajan y estudian sin el respaldo de un patrón o universidad. Aseguran casi siempre que sólo les mueve un amor sincero por el aprendizaje y un rechazo a las condiciones insufribles de la academia. Puede ser cierto en algunos casos, pero en otras ocasiones, trabajan solos y no publican sus resultados porque desean guardar para sí sus descubrimientos o a lo mejor desean que sus colegas no sepan sobre aquello que están investigando. Estos alquimistas pierden el trato con sus colegas, no publican escritos ni discuten sobre ellos y tampoco acuden a reuniones. Algunos se ven tan ensimismados en sus investigaciones que se vuelven un poco locos, aunque lo mismo se puede decir de los académicos y de los que practican la magia en particular.

El trabajo del alquimistaEditar

Hechicero de batalla Imperio Dorado por Karl Kopinski

Muchos alquimistas que trabajan descubren que hay una lucrativa forma de ganarse la vida en la preparación de compuestos para su venta, y se alejan de sus estudios. Una vez que han emprendido este camino, sus laboratorios parecen más "fábricas" que lugares de investigación y, en general, pierden el interés por la persecución de la noble nieta del descubrimiento de la naturaleza del universo físico. Hay veces que estos alquimistas son contratados con dedicación exclusiva por un patrono, que puede ser una persona o también una organización.

Estos alquimistas respetan la idea de la experimentación y el descubrimiento, pero prefieren ganarse la vida supervisando la fábrica del patrón: fabricación de explosivos militares o munición, trabajo con los herreros en el refinado de los metales y la creación de nuevas aleaciones, mezcla de elixires para la venta o investigación de productos químicos para el uso doméstico más que para el académico. Estos alquimistas trabajadores son los más frecuentes y son menospreciados por sus colegas académicos.

Alquimista

Algunos alquimistas se ven atraídos por organizaciones de ámbito más siniestro, en las que destilan potentes narcóticos, bebidas alcohólicas y venenos para sus amos clandestinos. Unos pocos se establecen como alquimistas fabricantes, aunque lo usan como una tapadera para continuar con sus propias investigaciones en secreto, sabedores de que sus colegas dejarán de tomarles en serio. Pocas cosas buenas salen de este tipo de investigaciones.

Algunos alquimistas son contratados por ricos nobles que tienen la esperanza de disfrutar del resultado de sus investigaciones. Estos nobles construyen laboratorios para ellos y financian sus experimentos con la esperanza de posibles riquezas o la vida eterna. Hay veces que la relación entre un alquimista y su patrón dura muchos años. En otros casos el noble pierde la paciencia (siempre, según opinión del alquimista, justo antes de conseguir el éxito). Las mejores relaciones casi siempre se producen cuando el alquimista está dispuesto a fabricar pólvora y jabón para el noble al tiempo que le mantiene esperanzado ante la posibilidad de conseguir oro o el Elixir de la Vida. Para practicar su arte, todos los alquimistas precisan de una licencia de la universidad en la que han estudiado. Sin embargo, la alarmante regularidad con la que producen vapores nocivos o explosiones hace que muchas autoridades de las ciudades sean reacias a permitirles actuar dentro de la zona urbana, no importa las licencias que posean.

Aprendiz de alquimista

Hay veces que los alquimistas abandonan sus estudios en favor de la hechicería, durante algunos meses o como un completo cambio de carrera. Los buenos alquimistas, que se pueden permitir el pago, son siempre bienvenidos en los colegios mágicos. La mayoría aspiran a ingresar en el Colegio Dorado de Altdorf, donde muchos creen que se realizan en secreto investigaciones alquímicas patrocinadas por el Imperio. Muchos de los mejores alquimistas del Imperio van allí para estudiar en algún momento de su carrera, aunque raramente del Gremio de Hechiceros y Alquimistas de Middenheiin. Se rumorea en círculos alquímicos que el secreto de la Verdadera Transmutación ya es conocido por los hechiceros Dorados y que esto allana el camino para resolver otros problemas fundamentales de la alquimia.

Unos cuantos alquimistas han abandonado la idea de investigar el mundo natural y en cambio utilizan símbolos y teorías alquímicas para hablar de asuntos místicos. Emplean el lenguaje técnico de la alquimia para hablar de sus obras espirituales íntimas y pueden disertar durante horas sobre "el Alkahest de la Experiencia Humana de resultar purificado en el Alambique del Destino" si alguien está dispuesto a escucharles. En algunos casos resultan tan vilipendiados que se les acusa de abrazar al Caos y son denunciados a los cazadores de brujas.

Objetivos de la AlquimiaEditar

Hechicero Dorado por Caleb Cleveland

Los alquimistas expertos suelen especializarse en un área de investigación. Sólo hay tres metas alquímicas realmente respetables: la Verdadera Transmutación, el Alkahest y el Elixir. La especialización en otras áreas, aunque se considera algo vulgar, puede llegar a ser muy lucrativa. Más de un alquimista ha manifestado que investiga la Verdadera Transmutación, cuando en realidad dedica casi todo el tiempo a la fabricación de jabón que luego vende a las consentidas esposas de los mercaderes de clase media.

La Verdadera TransmutaciónEditar

Los alquimistas que se especializan en la Verdadera Transmutación investigan la purificación y la producción de metales raros, sobre todo el oro, y su naturaleza. El campo es muy limitado y cualquier pequeño avance es aferrado con ansia, y siempre circulan envidiosos rumores de éxito. Si un alquimista en este campo realiza un descubrimiento que no está relacionado con la Transmutación, lo normal es que lo deje para que sea explotado por alquimistas menos especializados, mientras él prefiere continuar con la búsqueda del gran secreto.

El AlkahestEditar

Los alquimistas que buscan el Alkahest, o el Solvente Universal, realizan investigaciones sobre la purificación de ácidos y álcalis mientras tratan de encontrar la sustancia que todo lo disuelva. Estos alquimistas suelen tener un mejor conocimiento de la química pura que sus colegas. Se considera muy descortés preguntar a un alquimista especializado en el Alkahest dónde se podría contener esta sustancia si fuera descubierta.

El Elixir de la Vida y la MedicinaEditar

Poción de Curación

Los alquimistas que buscan el Elixir aseguran que investigan el secreto de la vida eterna y la buena salud, y se especializan en mineralogía y en la creación de nuevas pociones. También se concentran en la destilación y el trabajo con los alcoholes. Hay veces que se convierten en doctores o trabajan muy de cerca con los senadores.

Combustibles y explosivosEditar

Este campo cubre la producción de pólvora, nafta y otros explosivos, y es uno de los que primero se asocia con los alquimistas. Hay mucha demanda para los alquimistas con conocimiento en este campo, que encuentran trabajo con facilidad. No obstante, también pueden verse en listas del gobierno que incluyen a gente que debe ser vigilada; pues sus disciplinas también son muy solicitadas por los disidentes.

Elixires y pocionesEditar

Al igual que la alquimia pura emplea productos químicos, muchos alquimistas fabrican y venden pociones que hacen uso de ingredientes mágicos. Los alquimistas que buscan el Elixir suelen ser los que crean las nuevas clases de pociones, pero aquellos con menos habilidad todavía pueden ganarse bien la vida fabricando y vendiendo estas pociones (o, aquellos muy poco duchos, elaborando brebajes de sabor horrible que venderán como pociones).

MetalurgiaEditar

Todos los alquimistas sueñan con descubrir el secreto de la Verdadera Transmutación, pero los más realistas saben que sus posibilidades son escasas. Estos pragmáticos prefieren emplear sus habilidades para mejorar el refinado de los metales y la creación de aleaciones más resistentes y ligeras para la fabricación de todo tipo de cosas, desde espadas a máquinas de asedio. Los alquimistas que llegan a la cima de su profesión son muy solicitados y suelen trabajar para los ejércitos del Imperio o para las fuerzas locales de algún Elector.

Pigmentos, tintes y mordentesEditar

Poción por Rob Corcoran Warhammer Quest

Algunos alquimistas son contratados en la industria textil para fabricar colores para los tejidos y fijar los tintes. Esta fijación suele realizarse con el alumbre. Los alquimistas, que investigan nuevos colores a partir de sustancias químicas y vegetales, suelen guardar en secreto los distintos tintes para el tejido. La competencia entre las industrias textiles es intensa y el descubrimiento de un tinte especialmente brillante o inusual puede conducir al intento de robo de la fórmula por parte de otros mercaderes, ¡o incluso al secuestro del alquimista que lo inventó!

Otros alquimistas menosprecian esta especialidad, pero sigue siendo un campo de investigación muy extendido, ya que un nuevo tinte o color puede ser una proposición muy bien remunerada.

Pesticidas y purificadoresEditar

Hay muchas plagas y animales dañinos que hacen incómoda la vida del hombre, y los alquimistas pueden ganarse muy bien la vida dedicándose a acabar con los roedores, los hongos, las enfermedades de las cosechas, las pulgas y los piojos. Algunos encuentran trabajo realizando polvos y pociones alquímicas que curan las infecciones de alimañas y hongos, y algunos realizan investigaciones para mejorar las versiones existentes. El problema a la hora de matar a las ratas no es encontrar un veneno que funcione, es hacer un veneno lo suficientemente apetecible para el paladar del roedor. Los alquimistas que trabajan en este campo son menospreciados por los compañeros de profesión. Todos tienen historias de grandes sumas de dinero ofrecidas por personajes sombríos para suministrar ciertos venenos. Ninguno admitirá que ha aceptado dichos trabajos.

Fabricación de jabónEditar

Esto es algo que ni siquiera consideran los alquimis-tas académicos, pero muchos alquimistas trabajadores descubren que pueden ganar mucho dinero fabricando jabón de gran calidad a partir de potasio o sosa, grasa animal y aromas. En tiempos de carestía, incluso los alquimistas más respetables han fabricado alguna vez algo de jabón para ganarse la vida, algo que les llevaría a ser objeto de numerosas burlas si se enteraran sus colegas.

El LaboratorioEditar

Laboratorio Orden Dorada por Yoann Boissonnet

Los alquimistas necesitan un laboratorio para realizar sus experimentos o preparar sus pociones y destilaciones. Lejos de un laboratorio, el alquimista queda limitado a aquello que pueda preparar de antemano y llevar consigo. Muchos alquimistas son reacios a dejar sus laboratorios y se puede decir que viven en ellos. En realidad algunos lo hacen o, al menos, en pequeñas habitaciones junto a ellos.

Aunque la mayor parte de los alquimistas quisieran disponer de un laboratorio bien equipado de su propiedad, muy pocos pueden permitirse esos lujos. Algunos van a las universidades donde pueden compartir un laboratorio bien equipado con sus colegas, aunque esto a veces provoca discusiones y acusaciones de sabotaje y, en ocasiones (como en el caso de la disputa entre Gerber y Grafstrom en Middenheim), a la detonación inesperada de alquimistas en lugares públicos.

Alquimista BB

Otros alquimistas pasan su tiempo yendo de un lugar a otro, tratando de encontrar a alguien rico y lo bastante crédulo como para financiar sus experimentos. Estos alquimistas itinerantes suelen tener algún tipo de carromato cargado con todo el equipo de alquimia que han ido acumulando con los años. Este carromato puede, con poca preparación, disponerse para funcionar como un pequeño laboratorio ambulante. Otros no llevarán consigo nada más que unas ropas chamuscadas, obligados a huir por causa de algún patrón enfurecido tras un desafortunado incidente.

Algunas ciudades establecen normativas contra la práctica de la alquimia dentro de sus murallas. Aunque es raro que los alquimistas lo admitan, es muy sensato que se aplique esta normativa en distritos urbanos muy poblados. En ciudades donde los practicantes de la magia y los que los apoyan tienen una gran influencia en el ayuntamiento o gobernante local (como es el caso del Gremio de Hechiceros y Alquimistas de Middenheirn), generalmente se permite que los investigadores trabajen en la ciudad. En otros lugares se les puede obligar a realizar sus experimentos en los barrios pobres, o en secreto, o incluso fuera de las murallas de la ciudad donde sus olores y fuegos hagan menos daño.

Libro de medicina por Tony Parker

Sólo unos pocos alquimistas viven en el campo, en parte por la dificultad de obtener los suministros necesarios y también porque son más propensos a recibir acusaciones por parte de los campesinos de estropear las cosechas o asustar a su ganado. La diferencia entre la Podredumbre de Nurgle y el envenenamiento accidental del suministro de agua de la aldea no es demasiado importante para los campesinos que sufran la enfermedad; ambas cosas son consideradas perversas y conducen al linchamiento de la persona considerada responsable, ya sea un demonologista o un alquimista.

La mayoría de los alquimistas preferirían diseñar sus propios laboratorios: desgraciadamente sólo los más ricos tienen la oportunidad de hacerlo. Los laboratorios de las universidades están dispuestos de la misma manera durante generaciones. Algunas ciudades tienen casas de alquimistas que fueron construidas hace décadas por algún alquimista muerto hace tiempo y que son traspasadas de un practicante a otro. En ocasiones, los alquimistas sólo diseñan su propio laboratorio cuando el anterior ha explotado y han de reconstruirlo de sus cenizas.

Utensilios pociones

Generalmente, los laboratorios son grandes salas bien iluminadas. Pueden tener filas de ventanas e incluso lucernarios para dejar pasar la mayor luz posible y para permitir que escapen los vapores nocivos que se generan en el laboratorio. La imagen típica del alquimista trabajando en un sótano oscuro es falsa, ya que los beneficios que esto conlleva no compensan los riesgos (a menos, por supuesto, que en él no se trame nada bueno). Siempre hay mesas de trabajo y al menos un horno. En el caso de que haya sólo un horno, éste siempre estará diseñado con "dos cámaras", apto para el calentamiento de los metales y para la depuración. Un laboratorio bien diseñado tendrá una buena ventilación, pero nunca se verá libre de cierto olor a productos químicos nocivos.

Normalmente, los laboratorios están llenos de estanterías con equipo de alquimia. Este equipo está compuesto de utensilios de barro y cristal, hechos por el propio alquimista o encargados especialmente a habilidosos artesanos. En este equipo hay, entre otras cosas, crisoles de barro, un fuelle, varios calderos de cobre o latón, una colección de redomas, un mortero, al menos un alambique, una bañera de agua, una bañera de ceniza, una lámpara de gran tamaño, platos, probetas, jarras, viales, filtros, coladores, cucharones, varas para remover y tenazas de distintos tamaños. También tendrá varias botellas de cristal con distintos compuestos químicos, en forma de líquidos, ungüentos y polvos. Esto sería el mínimo aceptable para que el alquimista pudiera trabajar.

Libros Warhammer Magia

Además del equipo, el alquimista tendrá una estan-tería de libros y copias de los últimos escritos de investigación, generalmente guardados a gran altura en las paredes lejos de cualquier efecto perjudicial. Estos libros son copias manuscritas, ya que no hay tanto mercado como para realizar copias en imprenta, por lo que los libros más raros pueden alcanzar precios de varios cientos de coronas de oro. Algunos de los libros de alquimia más demandados son:

  • Apuntes sobre diversos artes
  • Recetas para colorantes
  • El libro de las llamas para quemar a los enemigos
  • Sobre los ingredientes de la medicina
  • Las siete clases de hornos
  • El ojo de la mantícora: pociones y alquimia
  • Diecisiete años en busca del Alkahest
Alquimia

Como es natural, los laboratorios construidos en carromatos serán naturalmente de mucho menor tamaño; las pociones y los reactivas van fijos a los estantes de las paredes para evitar que se vuelquen cuando el carro vaya dando tumbos. Un pequeño horno de hierro con una chimenea dará al carromato un aspecto exterior parecido al de las caravanas de los gitanos. Normalmente, se necesita al menos una hora para el despliegue de un laboratorio ambulante, ya que gran parte del equipo va empaquetado en cajas para evitar su rotura. Lo mismo pasa cuando se acaba el trabajo; se necesita una hora para empaquetar las cosas o el equipo corre el riesgo de dañarse cuando el carro se ponga en movimiento.

Lista de HechizosEditar

  • Calor: Este hechizo crea una pequeña e intensa llama de unos 8 centímetros de longitud que arderá durante dos horas desde la mecha de una vela normal. Suele emplearse en alquimia para calentar retortas (de forma similar a un quemador de gas). La altura y el calor del hechizo pueden ser aumentados y disminuidos si el lanzador se concentra en la llama durante un asalto.
  • Congelar: Cuanta más magia se emplee en este hechizo más centímetros cúbicos de un material podrá enfriar a una temperatura por debajo del punto de congelación del agua. Se emplea principalmente en procesos alquímicos pero también tiene otros usos, sobre todo entre los comerciantes astutos que lo emplean en los productos perecederos.
  • Creación de Vacio: Este hechizo extrae mililitros de aire de un espacio determinado, al cantidad dependerá de cuanta energía se emplee. Es útil para sacar el aire de recipientes de cristal utilizados en experimentos. Si el hechizo se utiliza fuera de un recipiente cerrado genera un fuerte estallido que dará un pequeño susto a quienes estén cerca.
  • Descarga Canalizada: Este hechizo crea una pequeña corriente eléctrica que dura una hora. No es suficiente para infligir daño alguno, pero puede emplearse en un laboratorio para realizar sencillos procesos galvánicos. Los alquimistas sin escrúpulos la usarán a veces para chapar joyería con oro y plata, para intentar hacerla pasar por oro y plata de verdad y así engañar a clientes estúpidos y crédulos y convencerles de que han descubierto el secreto de la Verdadera Transmutación.
  • Esencia de Aire: Este hechizo genera una pequeña sacudida de la porción de aire alquímicamente activa. Este pequeño golpe de viento puede utilizarse para varios procesos alquímicos, pero se suele emplear con mayor frecuencia para encender pequeños fuegos y avivar las llamas durante unos pocos segundos.
  • Frío: Este hechizo pueden enfriar 100 mililitros en aproximadamente 10 grados centígrados. Suele utilizarse en experimentos alquímicos. En climas cálidos, este hechizo también puede emplearse para manipular trozos de hielo.
  • Mano Insensible: Este hechizo hace que las manos del lanzador sean insensibles al calor, el frío, los compuestos corrosivos y los venenos de contacto durante un minuto. Es muy útil para coger frascos calientes, manejar sustancias tóxicas, etc. No inmuniza al lanzador contra objetos punzantes o ante el daño por aplastamiento, y no puede lanzarse sobre otra parte del cuerpo.
  • Presión: Si se lanza sobre un recipiente de no más de cien mililitros, este hechizo incrementa la presión hasta cuatro veces más de lo normal. Esto es suficiente para que explote un recipiente de cristal fino cerrado, y puede hacer que a los de cristales más gruesos les salten los corchos o los tapones.
  • Temperatura Constante: Este hechizo mantiene la temperatura de un objeto inanimado de hasta 100 decímetros cúbicos, no importa lo alta o baja que sea la temperatura exterior. El hechicero debe especificar la temperatura deseada en el momento del lanzamiento de hechizo.

FuenteEditar

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