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La isla de Albión está habitada principalmente por humanos, que llevan viviendo allí desde la época en las que los Ancestrales crearon a las raza de los hombres, hace ya milenios. Aunque comparten su tierra natal con otras razas, son mayormente hostiles hacia la mayoría, mientras que forman alianzas con las más venerables de ellas, como los Centauros y los Gnomos.

Descripción[editar | editar código]

En general, los habitantes de Albión son hombres de constitución fuerte y de aspecto duro, acostumbrados a vivir en una tierra hostil de la isla. Suelen vestir con pieles y trajes de tartán. Muchos suelen tener numerosos tatuajes por todo el cuerpo, dichos tatuajes suelen ser espirales y representaciones de los extraños símbolos geométricos parecidos a los que hay grabados en las Piedras Ogham.

Los Albioneses están divididos en muchas tribus de las tierras altas y de las bajas. Las tribus están emparentadas entre sí, y en otra época, no hacía mucho tiempo, habían vivido un período dorado de paz, aunque eso fue antes de que llegaran atacantes e invasores procedentes de fuera de la isla. Son menos avanzados que los que habitan en el Viejo Mundo. Desconocen el secreto de la pólvora y son raras las armaduras más pesadas que las de cuero, manufacturadas por las tribus de la costa, que parecen ser los principales constructores de pueblos y ciudades. Dado que es difícil trabajar el metal en un pantano, muchas tribus continúan empleando primitivas armas de piedra, hueso y madera, adquiriendo armas de metal intercambiándolas con las tribus de las montañas.

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Cada tribu se adapta al que entorno en el que habitan. Los habitantes de los pantanos son expertos en tender emboscadas al enemigo, camuflándose de tal manera que puedan aprovecharse de la niebla y del entorno para sorprender a los invasores. Una táctica muy usada es sumergirse en las aguas de los lodazales sujetando en la boca una caña cortada para usarla como tubo para respirar. Cuando el enemigo está lo suficientemente cerca, surgen del agua como tritones, con sus arpones listos para ser usados. Suelen construir sus aldeas en mitad de los pantanos, en medio de una masa de juncos, con primitivas casa alzándose sobre pilares o sobre pequeñas islas artificiales, y conectadas con conectadas con calzadas de fango y troncos. Para proteger sus aldeas de los invasores, las entradas son pasarelas astutamente disimuladas bajo el fango, de modo que sólo podían verse desde muy cerca. Las pasarelas serpentean como víboras para confundir a los atacantes, por lo que son un sistema de defensa sencillo pero eficaz, tan simple como el uso del pantano a modo de foso.

Los habitantes de las tierras altas son hombres de expresión dura, más corpulentos y fornidos que los habitantes de las tierras bajas. Su atuendo suele consistir en justillos de cuero y kilts de lana. Largas capas plisadas esconden los hombros de la mayoría, aunque algunos llevan pieles de oso o lobo. Suelen combatir empleando largas lanzas y enormes mandobles que penden sujetos a sus espaldas mediante correas cuando no las están empleando. Son guerreros experimentados, pues en los últimos tiempos han tenido que combatir sin cesar contra Pielesverdes y otros invasores. Algunos reinos de Albión, localizados especialmente en las costas, se han de enfrentar a los incursores llegados de Norsca y de Naggaroth. Aunque algunos reinos, como el reino de Aeryn, mantienen una actitud mucho más agresiva, y tienden a asaltar las costas cercanas en violentos saqueos. Los Albioneses no son especialmente agresivos hacia las naciones cercanas a su isla, pero en ocasiones la vida en su tierra natal puede llegar a ser realmente dura, y esas condiciones los fuerzan a viajar para conseguir recursos. Aunque no muchos se atreven, ya sea por los tormentosos mares que rodean Albión o por la desaprobación de las tribus, que prefieren mantenerse en la isla para defenderla ante cualquier peligro.

Los Albioneses son gentes fundadas en las tradiciones, guiados por un código férreo de honor. El llamado Código de Agam, palabra de Agam Rund, primero de todos los Caciques Albioneses. Allí se especifica como se debe comportar un verdadero guerrero de honor entre las gentes de Albión. No todos los Caciques lo cumplen, pero aquellos que se atienen a él ganan gran respeto y admiración del resto de tribus y reinos. Del mismo modo, los Druidas prefieren aconsejar a aquellos líderes que se guíen más fielmente por tal código de conducta. Del mismo modo, la población sigue innumerables tradiciones de respeto a la tierra y a sus conciudadanos, y es por ello que los extranjeros tienen poca cabida en Albión, pues poco pueden entender de como funciona el honor, la valentía y la lealtad para estas hurañas gentes.

Idioma[editar | editar código]

Religión[editar | editar código]

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Entre los habitantes de Albión está especialmente extendida la Vieja Fe. Son conocidos varios de los dioses del Panteón del Viejo Mundo, pero parecen considerarlos más como grandes espíritus que como deidades propiamente dichas. Para los Albioneses, Ulric es un espíritu lobo de la guerra y el invierno, y Taal, el dios de la naturaleza, es considerado como supremo. Aunque sin duda, si existe una entidad divina por la cual procesen lealtad en Albión, esa es Rhya. Conocida comúnmente como "La Madre de Todas las Cosas", o simplemente "Madre Tierra", es la diosa más venerada y amada en Albión, especialmente por los Druidas. Ella representa la voluntad de la isla, de la vida misma, y sus adoradores cuidan todo cuanto les rodea, con la más sagrada naturaleza a su alrededor. Muchas creencias están sincretizadas con la Vieja Fe, por lo que no es exactamente el mismo culto que se le procesa en el Viejo Mundo, aunque desde luego mantienen multitud de rituales y ceremonias. Las fiestas más importantes de Albión giran en torno a ella, siendo las más célebres Lugnasad, Beltane y Samaín. Son celebraciones relacionadas con los solsticios y las cosechas, donde se organizan migraciones entre los diferentes reinos, y se celebran colosales banquetes en los más grandes salones de Albión.

Otros rituales de suma importancia son las bodas, también centradas en torno a la figura de Rhya. Pueden llegar a durar semanas, y todas las tribus envían representantes cuando los novios perteneces a la nobleza de la isla. En todas estas fiestas existe una Gran Arpa, y aquel encargado de interpretar ciertos temas sagrados es el Bardo Elegido, un papel tan solo reservado para los más capaces. Según cuenta la leyenda, la Orden de los Bardos fueron los primeros humanos que adoraron a Rhya, y esta les entregó la música, pues su armonía era la mejor arma para luchar contra el Caos y sus siervos. Aquellos más devotos de Taal prefieren viajar hasta las montañas, y pasar largas jornadas de meditación y contemplación, mientras que los adoradores de Ulric organizan terribles cacerías, para honrar al más salvaje espíritu de los lobos. Algunos han intentado establecer templos a Manann en la isla, y aunque las tribus de la costa le procesan gran respeto, sus capillas acaban siempre derrumbadas o devoradas por el propio mar.

También se reverencian a los Ancestrales, especialmente entre los practicantes de magia, ya que fueron ellos los que les enseñaron muchos de los secretos que ahora conocen. Sin embargo, hablar de ellos no son el tipo de cosas de las que un hombre sabio haga en público, pues hay misterios sagrados relacionados con estos seres que no pueden oído por los profanos. Es por ello que los Druidas guardan sus secretos con recelo, y solo los más dignos pueden conocer sus nombres, y oir hablar de su propósito en el mundo.

Contactos Exteriores[editar | editar código]

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Dado al aislamiento de la isla, los Albioneses conocen muy poco del mundo exterior y los pueblos que lo habitan, salvo historias distorsionada de los marineros de más allá de la isla que de tanto en cuanto consiguen llegar a Albión (o tras sobrevivir a un naufragio). Por ejemplo, Muchos creen que Kislev es una isla de hielo situada en el norte del mundo mientras que el Imperio es otra isla con varios soberanos luchando por el poder. Bretonia es una leyenda de la cual les habían contado historias los marineros náufragos y muchos nunca han oído hablar de Arabia.

Tampoco saben mucho de los Enanos, considerándolos como seres de leyendas y viejos relatos. Los elfos en general son conocidos como los Oscuros, y son temidos y repudiados, famosos por el engaño y la traición. Todo esto es debido a que la mayoría de contactos con Elfos fueron conflictos con los Elfos Oscuros ya que, de tanto en cuanto llegaban a Albión alguna Arca Negra de los Elfos Oscuros para saquear las costa y capturar prisioneros. Los Altos Elfos han tornado su atención en tiempos recientes hacia Albión, pues la isla oculta conocimientos antiguos de gran valor, al igual que los Hombres Lagarto. Las relaciones con los nativos han sido complicadas, pero gracias a la intermediación de los Druidas, se ha podido llegar a cierta colaboración con estas razas por parte de los Albioneses. El Caos es temido, y conocen a los Cuatro Poderes de Destrucción, pero nunca mencionan sus nombres por temor a atraer su atención, aunque por desgracia los Albioneses tampoco están libres de caer en su adoración. Los Albioneses conocen a las hordas del Caos como la Cacería de la Tormenta, y según ellos, carruajes voladores cruzan los cielos de Albión, liderando hordas infinitas de demonios. Son impulsados por extraños vientos, llegados desde los Desiertos del Caos, que provocan horribles mutaciones a quienes los contemplan. Se dice que aquel que lidera la cacería es el mismísimo Slaanesh, que llega a la isla cuando la protección mágica se debilita para cosechar las almas de los incautos. Se cuenta que si demuestras tu fuerza y la oscuridad de tu alma, puede unirte a la Cacería de la Tormenta, para torturar al mundo en una eterna cabalgata de horrores y depravada maldad.

Los Pieles Verdes no son desconocidos en Albión, habiendo llegado hace siglos a la isla, convirtiéndose en una amenaza por siempre presente. Al principio, eran pocos, dado que debieron naufragar en las islas, pero se reprodujeron con rapidez y ahora pululaban por todas partes, y sólo la unificación de las tribus lograda por el héroe y cacique Konark había permitido el eventual triunfo de los hombres, que hicieron retroceder a los orcos de vuelta a las montañas. Los orcos se habían refugiado entre ruinas antiguas situadas en los valles remotos. De vez en cuando, han sido necesarias las guerras para mantenerlos confinados allí. Otra raza común de Pielesverdes en Albión son los Troglagobs, una constante molestia para los habitantes de las costas. Aunque nunca se alejan demasiado de la costa, son una inoportuna molestia para las tribus más cercanas.

Fuentes[editar | editar código]

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